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Bienes de Interés Cultural en Santa Cruz de Tenerife (20) Hacienda de Las Palmas de Anaga

Autor: José Manuel Ledesma Alonso
 Publicado en El Día el 19 de junio  de 2022 y en el Diario de Avisos el 2 de agosto de 2026
 

 
Declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento por Decreto de 22 de mayo de 2014 
 
          Las primeras referencias históricas de la Hacienda situada en el Valle de Las Palmas de Anaga de Santa Cruz de Tenerife se remontan al año 1610, cuando Gonzalo Fernández de Ocampo le compró a la familia Armas la finca donde se encontraba, tierras que a su vez había recibido del Adelantado Alonso Fernández de Lugo como suerte de tierra por su colaboración en la conquista de la Isla. Para acceder a ella sólo es posible a pie, por un sendero.
La Hacienda
          La vivienda constituye un magnífico ejemplo de arquitectura rural tradicional de Tenerife, al estar construida en un único nivel de altura, mostrando una planta en U, y los techos con cubiertas de teja a dos y cuatro aguas.
         El edificio, de 36 m de largo, 28 m de ancho y 3,7 m de altura máxima, tiene la fachada principal orientada al Norte, mientras que la portada enmarcada en sillería y puerta de dos hojas de madera se encuentra en su extremo occidental.
          Las paredes del edificio son de piedra, cal y barro, con un grosor de 50 cm. Las de la fachada Norte y las que están orientadas hacia el patio central, están recubiertas con una capa de cal y arena, mientras que los otros muros se dejaron con la piedra al descubierto. Los sillares esquineros de la fachada noroeste están reforzados con sillares de toba roja procedente de una cantera situada en el cercano Roque de Aderno.
         El patio central, que hace de elemento articulador de la vivienda, estaba cubierto de parrales, según lo testifican los soportes que aún se pueden ver junto a los aleros del tejado. En él todavía existen dos dragos.
         La edificación, con un total de 11 dependencias, estaba dividida en área doméstica y área de servicios. En el área doméstica o noble, cuyas habitaciones estaban comunicadas por medio de una galería, su artesonado era de excelente calidad y el pavimento estaba formado por losetas de piedra y barro cocido. El área de servicios, donde se encontraba la cocina, estaba situada en el otro ángulo de la casa, a la que se llegaba a través del patio central. Aún se conservan dos hornos labrados en la piedra y, sobre ellos, una gran viga a modo de dintel que se utilizaba para sustentar la campana rectangular de la chimenea. El pavimento de la cocina era de tierra batida.
          Como la finca está situada entre la costa y las medianías de los barrios de Benijos y Las Breñas, el vino que allí se producía era de excelente calidad, ya que estaba cultivado en bancales con un 40% de pendiente. Todavía existe el lagar, excavado en un afloramiento rocoso de la parte trasera de la Hacienda. que conserva el depósito con la biquera y la tina con su piedra labrada de dos toneladas de peso, así como otro lagar, labrado en una gran piedra en terrenos de la costa, y una cueva natural que hacía de bodega auxiliar. Debido a la ausencia de caminos, la producción vinícola, que exportaban a Europa, la enviaban al puerto de Santa Cruz a través de los embarcaderos del Roque de las Bodegas, Tachero y Tamadiste.
          En los alrededores de la Hacienda se encontraban un grupo de casas, dedicadas a colgadizo, granero y cuarto de aperos, y seis casas utilizadas como vivienda de los trabajadores agrícolas vinculados a la Hacienda, todas con rasgos constructivos de la arquitectura tradicional canaria. Además, en todo este contorno, se localizaban elementos relacionados con las prácticas agrícolas y ganaderas, como aljibes, estanques, dornajos, etc.
La ermita
          Anexa a la Hacienda se encuentra la ermita dedicada a San Gonzalo de Amarante, construida, en 1681, por el capitán Pedro Pereira Fernández de Ocampo y Guerra, heredero de este Mayorazgo. En ella, los vecinos del lugar celebraban los servicios religiosos.
         El exterior de la ermita presenta una cubierta a cuatro aguas, con teja curva. Su portada de medio punto, y la espadaña, están hechas de cantería. En el interior posee un interesante artesonado ochavado, con pinjante esquematizado, cuyas decoraciones florales y geométricas son características del barroco. El pavimento es de losetas de barro cocido.
         En el interior del templo se encontraba un marco-retablo de la Virgen de Candelaria, del s.XVII; una escultura de San Gonzalo de Amarante, del x.XVII; un Cristo Crucificado del s.XVIII; y un Cristo de los Dolores-vera efigie del Cristo de Tacoronte-, entre otras imágenes.
         Ante el estado de deterioro de la citada ermita, en 2024, la propietaria de la Hacienda, Candelaria de Fátima Camejo Gallardo, dado su valor patrimonial, le donó todo este patrimonio al Cabildo de Tenerife para que pudieran ser restauradas. En la actualidad se pueden contemplar en la iglesia de Santa Catalina, en Taganana.

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