Bienes de Interés Cultural en Santa Cruz de Tenerife (18). Templo masónico
Autor: José Manuel Ledesma Alonso
Publicado en El Día el 8 de mayor de 2022 y en el Diario de Avisos el 12 de junlio de 2026
Declarado Bien de Interés Cultural en 2007
Monumento a la Memoria Histórica en 2023

Cuando las guerras de religión en Europa dieron lugar a que muchos ciudadanos fueron desplazados de sus países por pertenecer a la masonería, en Santa Cruz de Tenerife encontrarían un espíritu de tolerancia y acogida que les llevaría a integrarse en la sociedad isleña, participando en la vida pública, política y social, levantando sus templos a la vista de todos.
La primera Logia Masónica fundada en Santa Cruz de Tenerife, el 16 de diciembre de 1816, denominada Comendadores del Teyde, más tarde llamada Amistad 45, estaba formada por destacados miembros de las milicias, la política, el comercio, funcionarios y profesionales liberales, quienes revitalizarían los intereses hegemónicos de Santa Cruz, logrando la consecución de la capitalidad de la provincia de Canarias (1822-1927).
Al llevarse a cabo la nueva reforma de la masonería española en 1881, que propiciaría la creación de la Gran Logia de Canarias, Santa Cruz de Tenerife sería su centro rector, donde residían las máximas jerarquías y el Soberano Capítulo Provincial. A su seno pertenecieron importantes personajes políticos que llegarían a desarrollar una importante labor en las Cortes españolas y en el Archipiélago.
Templo
La Gran Logia Añaza instituyó su primera casa-templo, el 8 de noviembre de 1895, en un edificio alquilado de la calle Candelaria nº 47. Cuatro años más tarde, al contar con 200 miembros, comprarían un solar de 552 metros cuadrados en la calle San Lucas, por 2.208 pesetas, encomendándole el proyecto del edificio al arquitecto Manuel de Cámara y Cruz, miembro de la Logia.
El inmueble sería inaugurado el 22 de abril de 1904, aunque su revestimiento y revoco final de la fachada finalizarían en 1921, siendo obra del arquitecto municipal Otilio Arroyo Herrera, mientras que los elementos ornamentales fueron realizados por el escultor Guzmán Compañ Zamorano, ambos tinerfeños y miembros de la citada Logia.
El templo consta de tres niveles, articulados en diversas dependencias, en las que se incluyen la galería y la cueva iniciática existentes en el subsuelo. La fachada imita formas egipcias, combinando la disposición clásica de su conjunto con la conformación de sus componentes, en los que destacan dos columnas de orden gigante, con fuste liso y capiteles palmiformes que se elevan hasta lo alto de la fachada y sostienen el frontón triangular, en cuyo tímpano aparece un ojo con rayos radiantes en representación del Ser Supremo, Gran Arquitecto del Universo. Los boceles de áspides, que a manera de guardapolvo recubren los huecos más importantes, son los flabelos que tapan las metopas.
En la puerta de entrada, donde dos parejas de esfinges egipcias montan guardia en memoria del Templo del Rey Salomón, destaca el dintel decorado con hojas de palmera y un sol con alas de águila, que representa a Horus Behedety, Dios del antiguo Egipto.
En su interior, una vez pasado el vestíbulo o salón de los Pasos Perdidos, se encuentra la Sala de Tenidas, donde se celebraban los rituales masónicos. Esta sala, cuya altura coincide con la del edificio, ha perdido los elementos simbólicos que decoraban sus techos y paredes, tales como el ara de los juramentos y los frescos alegóricos al día y a la noche, que simbolizan la eterna dicotomía masónica de la luz y la oscuridad; sin embargo, el estrado principal y el pendón de la Logia aún conservan el suelo ajedrezado con pavimentos de color blanco y negro, que representa a la dualidad entre el bien y el mal, así como el podio instalado bajo un gran dosel rojo, precedido de tres escalones que permitían acceder al espacio del venerable Maestro. La citada sala está conectada con la Cámara de Reflexión a través de un tubo lávico de 15 m de largo, donde el neófito permanecía antes de proceder al ritual de su iniciación en la Logia.

Cámara de Reflexión
En el piso superior se encontraba la Sala de Banquetes, adornada con frescos alegóricos, conformados con figuras mitológicas, hoy desaparecidas. En el último nivel estaban las dependencias para invitados.
La singularidad del inmueble presenta una disposición única, pues se trata de un templo donde cada uno de los elementos que lo conforman tiene una profunda simbología masónica. Por su grandiosidad, belleza y perfección está considerado al mismo nivel que los existentes en Londres y Washington.
Distintos usos
A partir de 1909, los miembros de la Logia comenzaron a impartir clases nocturnas gratuitas a las personas de los sectores sociales menos favorecidos, mientras que las diurnas eran de pago, con un programa de estudios bastante moderno y avanzado. En esta “Escuela de Añaza”, además de contribuir a divulgar la cultura se influía en ideas de progreso.
Cuando la masonería fue suprimida en España, 15 de septiembre de 1936, y el edificio y todos sus bienes fueron incautados, el Gobierno se lo cedería a Falange Española, quien lo convertiría en una atracción, al ofertarlo como visita guiada, previo pago de entrada. Años más tarde sería cedido al Ejército de Tierra para que en sus instalaciones estableciera la Óptica y el depósito de Farmacia Militar, evitando de esta manera su derribo y desaparición. En 2001, al quedar el inmueble en desuso, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife se lo compraría al Ministerio de Defensa, por 420.000 euros, tras acuerdo unánime de todos los grupos políticos del Consistorio.
Rehabilitación
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife encomendó la redacción del proyecto de rehabilitación del inmueble, en 2022, a CF Cabrera-Febles Arquitectura, Paisaje y Urbanismo. Las obras consistieron en adecuar el carácter patrimonial del edificio a los nuevos usos, recuperando la configuración espacial e iconográfica de los espacios de mayor simbolismo, como son las Salas de Tenidas, de Ágapes y de los Pasos Perdidos que fueron destinadas a sala de conferencias, biblioteca y archivo de la documentación de las Logias Canarias, respectivamente. La Cámara de Reflexión, excavada en el subsuelo, se mantuvo en su estado original.
De la misma manera, la fachada principal vuelve a lucir su primitivo diseño, al haber sustituido la puerta de la izquierda por una ventana con su balaustre, y restaurado el rostro de las cuatro esfinges que se habían deteriorado con el tiempo, etc.
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