Parque Marítimo César Manrique
Autor: José Manuel Ledesma Alonso
Publicado en El Día el 28 de junio de 2026
En el tramo del litoral santacrucero que hasta finales del s.XX estuvo marginado del desarrollo urbano, al encontrarse en esta zona el lazareto, el matadero, las perreras municipales, el vertedero de residuos, la refinería de petróleos e industrias químicas, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife llevaría a cabo una importante operación de saneamiento, construyendo el Parque Marítimo como zona recreativa y de ocio, y el Palmetum, un jardín botánico dedicado a la palmera, ambas instalaciones rodeadas de construcciones de gran valor histórico, como la Casa de la Pólvora y el Castillo de San Juan Bautista.
El proyecto del Parque Marítimo de Santa Cruz de Tenerife, última obra diseñada por el polifacético artista lanzaroteño César Manrique, y llevada a cabo por los arquitectos Alfredo Amigó Bethencourt y José Luis Olcina Alemany, al haber fallecido su creador, en 1992.
Inaugurado en 1995, con 22.000 metros cuadrados de superficie, esta emblemática obra está formado por un lago de agua de mar y tres piscinas de agua salada, todo decorado con elementos naturales, como rocas volcánicas, palmeras y plantas ornamentales, junto a diversas cascadas de agua.
Instalaciones
La piscina principal, de 6.500 metros cuadrados, a la que se accede por las rampas o por las escaleras, aunque también dispone de grúa y silla anfibia.
La piscina de cascada, próxima al Palmetum, con 3.000 metros cuadrados de lámina de agua de mar, cuyo llenado se realiza mediante las dos cascadas existentes, de 25 metros de altura. En el medio de la piscina tiene un islote de piedra volcánica.
La piscina infantil, de uso exclusivo para niños y de los adultos que les acompañan, mide 340 metros cuadrados.
También cuenta con una pequeña playa, la que en su día se denominó de Regla.
El solárium que rodea las piscinas, de más de 17.000 metros cuadrados, contiene numerosa vegetación de tipo tropical, salpicada de pérgolas y bancos que hacen más grata la estancia a los que buscan sombra y frescor. En el centro se levanta un kiosco octogonal, blanco con cúpula verde, en la que destaca una veleta de color naranja, realizada siguiendo el dibujo que César había plasmado en una servilleta, mientras se tomaba un café.
El resto de sus instalaciones, todas adaptadas a la movilidad reducida, lo constituyen los vestuarios, áreas de solárium, restaurantes, terrazas, gimnasio, ludoteca, jacuzzi de aguas termales, zonas de entretenimiento para niños, instalaciones deportivas.
El vestíbulo que conduce a los vestuarios y a las tiendas, decorado con un mural confeccionado con mosaicos de vivas tonalidades, delimitado por piedras negras, corresponde a un boceto monocromo de la Fauna Atlántica, realizado por César Manrique.
Los vestuarios están divididos en zonas de aseos, lavabos, duchas individuales, y dependencias para cambiarse de ropa. Los servicios para personas con movilidad reducidas están adaptados con iluminación automática, grifos de encendido por detección de movimiento, barandillas de sujeción, etc.
Para restauración, donde se ofrece un menú a la carta, buffet, hamburguesas, bocadillos etc., dispone de salón de eventos, equipado con cocina, barras de servicio, aire acondicionado, iluminación ambiente por zonas y vistas opcionales a las piscinas y solárium.
En el Parquin, situado en la explanada del Parque Marítimo, se han dispuesto 180 plazas de aparcamiento, con sombra, cuyos techos fueron aprovechados para colocar placas solares que proporcionan energía a los semáforos, al alumbrado de las avenidas Marítima y Francisco La Roche, y a los 12 cargadores que se han instalado para los coches eléctricos.
Escultura Juguete del Viento
En la piscina central del Parque Marítimo se levanta una escultura de César Manrique, denominada Juguete del Viento, instalada sobre un peñasco de lavas volcánicas, ubicado entre el borde de la piscina y la orilla del mar, lugar donde el viento sopla con fuerza haciendo que sus piezas se vuelvan etéreas y establezcan un complicado y curioso movimiento rotatorio con infinidad de combinaciones.
La interpretación e ingeniería de esta obra póstuma de Cesar Manrique, que simula los molinos de viento que el artista conoció de pequeño en su tierra natal (Lanzarote), estuvo a cargo de los arquitectos Juan Alfredo Amigó y José Luís Olcina.
La pieza, de acero corten, está formada por un tubo de seis metros de altura, cimentado fuertemente a la base de sustentación que se encuentra dentro de un pequeño estanque, anclada a un prisma cuadrangular de 1,80 m. de altura. En la parte superior del tubo se acoplan, alternativamente, 20 aspas en forma de cruz, situadas a sotavento y a barlovento, que al ser impulsadas por el viento rotan con movimientos opuestos, produciendo infinidad de combinaciones.
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