HA  FALLECIDO  PEDRO  ONTORIA  OQUILLAS
 
 
          El pasado día 8 de julio, y después de varios meses de enfermedad, falleció en Santa Cruz de Tenerife nuestro querido contertulio don Pedro Ontoria Oquillas.
 
          Pedro había nacido en 1942 en la burgalesa Villa de Gumiel de Izán, que premió sus numerosos estudios de investigación sobre la historia gomeliense nombrándole  Hijo Predilecto el año 2014.
 
        Estudió en las Escuelas Pías de Valencia y cursó sus estudios universitarios en la Universidad Pontificia de Salamanca, Pontificia Universidad de Santo Tomás de Roma y Universidad de Valencia, habiendo obtenido las licenciaturas de Sagrada Teología y Filosofía y Letras. También fue becario en el Colegio Español de Munich.
 
          Poseía también el título de Maestro de Enseñanza Primaria, otorgado por la Escuela Normal de San Sebastián (Guipúzcoa). Ejerció su profesión en diversos centros privados y públicos, desempeñando los últimos años de su función docente en el Colegio Público Comarcal Los Dragos de Santa Cruz de Tenerife. 
 
          Fue miembro fundador de la Tertulia y su firma aparece al pié del primer Acta de nuestra Asociación fechada el 9 de noviembre de 1995. Ha sido a lo largo de nuestros primeros 25 años de existencia uno de los tertulianos más activos.
 
          Publicó diversos estudios de investigación histórica y varios libros entre los cuales cabe citar una monumental biografía del General Gutiérrez en la que se aportan numerosos detalles puntuales sobre el vencedor de Nelson. Muchos de sus trabajos de investigación histórica aparecieron  tanto en la prensa diaria como en  revistas especializadas, y a nivel regional sus esfuerzos se vieron recompensados con la concesión del primer premio en el II Concurso de Periodismo General Gutiérrez, del Centro de Historia y Cultura Militar de Canarias.
 
          En 2017 vio la luz su último libro, Mistero y contexto de la reliquia de San Clemente en Santa Cruz de Tenerife, fruto de un arduo trabajo de investigación sobre una reliquia que fue muy venerada en la isla y que se custodia en  la Iglesia de la Concepción de la capital santacrucera.
 
          Pedro nos deja un gran vacío, aunque nos queda el consuelo de pensar en que si, como algunos dicen, una persona no muere mientras se la recuerde, sus citados trabajos y publicaciones serán motivo de recuerdo para muchos durante mucho tiempo y su personalidad permanecerá viva entre nosotros.
 
          A su familia le aseguramos que estamos unidos a ellos por el dolor.
 
          Descansa en paz, querido Pedro.
 
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