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SANTA CRUZ DE TENERIFE. Templos. Ermita de Regla

Autor: José Manuel Ledesma Alonso
Publicado en El Día el 31 de agosto de 2025

         

          En 1643, terminada la construcción del Castillo de San Juan -Castillo Negro-, el Cabildo consideró conveniente dotar a su guarnición de una capilla para la oración, puesto que aquellos parajes quedaban muy alejados del centro de la población.

        La Ermita, edificada en el barrio de Los Llanos, en el camino de las Cruces o del Calvario, estaría dedicada a la Virgen de Guadalupe, iconografía que aquí recibe el nombre de Ntra. Sra. de Regla, por haber sido traída de Méjico por esta Orden Religiosa.

          Los vecinos siempre le han profesado gran devoción, llegando a colaborar en su arreglo, limpieza, adornos y decoración. En 1675, el capitán Francisco de la Cova Ocampo le regaló dos lámparas de plata, y doña Luisa Antonia Navarro, viuda del capitán Pascual Ferrera, dos pares de candelabros de plata y dos vinajeras; en 1714, el primer mayordomo de la Ermita, el escultor Lázaro González de Ocampo, donaría dos lámparas de plata para el altar mayor, que le costaron 1.500 reales; en 1724, don Matías Rodríguez Carta, sufragó la remodelación de la Ermita, agrandando la capilla y la sacristía con sillares de piedra viva y cantos de tosca, cubrió el techo con tejas, le puso losetas al suelo y la dotó de altar con retablo dorado y ornamentos sagrados; en 1785, la camarera de la Virgen, doña María Candelaria Gosado, donó el Cáliz y las vinajeras, realizadas por el platero don José García de Paredes.

          En 1943, cuando un incendio destruyó el techo de madera, el maestro de obras Jerónimo Cruz sustituyó la puerta de entrada, le añadió un despacho parroquial, anexo a la sacristía, y eliminó la espadaña original de la fachada, sustituyéndola por otra, según el dibujo realizado por el arquitecto Enrique Rumeu de Armas. Para complementar la obra, las alumnas del Colegio Pureza de María de Santa Cruz de Tenerife, le encargaron a Manuel Rojano la fundición de las campanas.

          La Ermita ha sufrido una adulteración, casi total, a lo largo de los años, pues ha quedado a un nivel más bajo que las rasantes de las vías colindantes, motivo por el que se inunda cuando llueve con intensidad, tal como ocurrió en la riada del 1 de febrero de 2010, en la que hubo que repararla totalmente, obras que fueron realizadas por la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, de la que es su Patrona.

         La ermita guarda en su interior interesantes cuadros, como San Cristóbal, pintado al óleo en 1744 por Juan de Miranda; San Lázaro, que se encontraba en la capilla del Lazareto; San Roque, etc. La cofradía de la Virgen se creó en 1714, cuya medalla fue encargada a Barcelona, la acompaña en las procesiones.

Festividad

          Su festividad se viene celebrando con gran suntuosidad desde su creación, cada 8 de septiembre, y a ella se sumaban los soldados del Castillo, saludándola con salvas cuando la procesión pasaba por sus inmediaciones. Era muy animada y la plaza tenía mucha concurrencia, pues había bailes populares, parrandas, ventorrillos y neverías.

         El citado día, muchos Llaneros se vuelven a reencontrar en los alrededores de la Ermita para celebrar todos juntos la festividad de la Virgen de Regla, reivindicando de esta manera lo que consideran su espacio dentro de su antiguo barrio pues, debido al plan urbanístico de 1958, que contemplaba mejorar la avenida marítima y su entorno, todas las casas terreras y ciudadelas de los barrios de Los Llanos y El Cabo fueron demolidas, siendo sus moradores, unas 800 familias de clase trabajadora, realojados en las barriadas que se habían construido en la periferia de la ciudad, muy lejos del entorno que había sido su hogar, lo que les ocasionaría un enorme desarraigo entre sus moradores, acostumbrados como estaban a la convivencia y concordia vecinal.

          Cada año, los Llaneros se encargan de que la Virgen luzca un precioso manto y lujosas joyas, regalos de sus fervientes devotos, y que la Ermita se encuentre en perfectas condiciones.

Otras funciones

          La ermita se utilizó como hospital de aislamiento de los enfermos de la epidemia de fiebre amarilla de 1810, así como lugar de enterramiento de los fallecidos por esta enfermedad, al no haber más espacio disponible en las otras iglesias.

          Allí, junto a numerosos vecinos de Santa Cruz, fueron sepultados Juan Primo de la Guerra, Vizconde del Buen Paso; José María de Carvajal, Capitán del batallón de Infantería de Canarias; José de Arriaga, Mariscal de Campo, Caballero de Santiago y segundo Comandante General de Canarias; dos hijos de Ramón de Carvajal, Comandante General de Canarias; Carlos Lujan, antiguo Comandante General; Marcelino Pratt, administrador del Hospital de los Desamparados; José Verdugo Tapelo, corregidor de Canaria; Valentín Noguera, administrador de las Rentas Reales (Aduana); etc.

         Pocos años después, una nueva epidemia de difteria y sarampión haría que el obispo ofreciera el recinto al Ayuntamiento para que fuera utilizado como hospitalillo de aislamiento, al no existir espacio en el Hospital de los Desamparados.

         En 1899, sería utilizada como depósito militar, cuando hubo que repatriar las tropas de Cuba y, en 1918, se habilitó como escuela, al fracasar por falta de dinero el proyecto de un Grupo Escolar para el barrio de El Cabo.

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