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SANTA CRUZ DE TENERIFE. Capitulo V. El transporte (4). El taxi

Autor: José Manuel Ledesma Alonso
Publicado en El Día el 16 de marzo de 2025.

          El primer vehículo que llegó al Archipiélago, en febrero de 1902, también sería el primer taxi de la Isla, pues su propietario, Mr. Bellamy, se lo vendió al comerciante Louis Alexander, quien lo destinara al servicio público. Seis años más tarde, el hotelero portugués Louis Gomes Camacho trajo tres coches del modelo Landeau, con 5, 6 y 7 asientos, con los que realizaba excursiones con los turistas.

           El primer Reglamento del Taxi, aprobado el 2 de febrero de 1914, obligaba a que el uniforme de los chóferes fuera de color canelo, usaran gorra de plato, y que las polainas fueran de cuero negro.

          En 1930, el alcalde Santiago García Sanabria ordenaría a los chóferes que llevaran cubre polvo de color azul marino y gorra de plato, con el número de licencia en la visera, mientras que en los automóviles deberían poner las letras S.P. (Servicio Público) en la placa de la matrícula y pintar en las puertas delanteras un óvalo de fondo blanco con la palabra TAXI y el número de Licencia Municipal, en color azul. En 1950, el alcalde Heliodoro Rodríguez González, les obligaría a pintar los coches de color negro, con una banda roja desde los faros delanteros a los faros traseros, de 5 cm de ancho. En 1978, el alcalde, Félix Álvaro Acuña Dorta, autorizó pintarlos de blanco, con una raya vertical de color azul y el escudo de la ciudad dibujado en las puertas delanteras.

         Todos los taxis tenían que pasar anualmente una revisión sanitaria, en la que los coches se fumigaban. Para acreditarlo, en un lugar bien visible de su interior mostraban una tarjeta de color verde, con una cruz blanca en el centro, firmada por el Inspector de Sanidad.

          La primera Asociación de Turismos, Gran Turismo y Taxis, se constituyó el 10 de enero de 1931.

          A principios del siglo XXI, existían en Santa Cruz de Tenerife 1.083 licencias de taxis, tres de ellas para personas con movilidad reducida. En la actualidad su número se ha reducido a 692 licencias, 12 de ellas con movilidad reducida.

Parada del muelle. 1958

Paradas de Taxis

          Las primeras paradas de Taxis (Automóviles de Plaza) de Santa Cruz de Tenerife se instalaron en los lugares más concurridos y estaban integradas por los últimos modelos de vehículos de las mejores marcas.

           Las paradas más importantes eran la del Muelle o de la Alameda, situada al inicio de la calle de La Marina hasta que, en 1956, fue desplazada a la avenida de Anaga, terminando delante del bar Atlántico. Esta parada sería la primera que, en 1912, instaló teléfono (nº 5) en una caseta de madera clavada a un árbol. Tenía 47 automóviles descapotables, grandes y confortables, modelo Faeton de 7 y 8 plazas.

          La de la plaza de la Candelaria, formada por 61 automóviles de lujo, tenía un telefonista y un listero encargado de formar la cabecera, con dos coches, a la altura de la puerta del Hotel Orotava (actual edificio Olympo).

          La de la Plaza Weyler tenía la cabecera, con dos coches, frente a la calle del Castillo y la de la plaza San Francisco, situada en la puerta del Hotel Camacho.

     

Turismo. 1950

 La parada de Turismos estaba ubicada en la plaza de España, frente al Real Casino y el bar Atlántico. Estaba formada por 30 elegantes coches de color negro, en los que los turistas que llegaban en los cruceros recorrían los rincones más pintorescos de la Isla.

         Estos coches serían clasificados como Taxis en 1973, debido a que la crisis del petróleo redujo la llegada de Trasatlánticos, pasando a ser alquilados por las familias numerosas para realizar excursiones de vuelta a la isla, subir al Teide para ver la nieve, grupos de amigos para ir a los merenderos existentes en La Laguna y Valle de Las Mercedes, etc.

         Estas paradas «fijas» se quitarían en 1977, siendo sustituidas por «puntos de parada», señalizados en la calzada con la palabra TAXI.

       

Parada actual

La mayoría de los taxis están conectados a operadoras -unidades libres- (Tele Taxi, San Pedro, San Marcos, Siete Islas, Isla de Tenerife, etc.) que, a través de 10 líneas de teléfono, ofrecen un servicio rápido al cliente que solicite su llamada.

          Todos estos vehículos están dotados de taxímetros, aparatos obligatorios que marcan automáticamente la distancia recorrida y la cantidad a devengar. Los taxímetros comenzaron a utilizarse en 1930, ante las protestas aparecidas en la prensa local por la subida de precios entre Santa Cruz y La Laguna. Los primeros se colocaron en la parte exterior del coche, al lado del conductor y, a partir de 1950, pasarían al interior del vehículo.

 

Taxis piratas

          El viejo parque de autobuses y la subida de los precios en los trayectos de las guaguas, hicieron que, en 1952, los transportes públicos en la isla de Tenerife entraran en una grave situación económica al no poder renovar ni ampliar su flota de guaguas.

          Para contrarrestar estas insuficiencias aparecieron los coches «piratas», vehículos con licencia de taxis que se lanzaban a las carreteras en busca de pasajeros hartos de esperar a las guaguas. La mayoría de estos taxis eran rubias Peugeot 404, de ocho plazas, aunque la mayoría de las veces llevaban hasta quince personas.

          Viajar en un «taxi pirata» en estos años fue una experiencia que vivieron varias generaciones de tinerfeños, llegándose a entablar entre los pasajeros un dialogo cordial y una amistad que, en muchos casos, sería imperecedera.

          Los «piratas» tenían su base en los alrededores de la plaza de Weyler y la plaza Militar. La flota llegó a estar formada por 360 unidades que se constituyeron en cooperativa, con el objetivo de ir ocupando legalmente el espacio dejado por las líneas regulares de guaguas. Su precio, en el trayecto Santa Cruz-Laguna, era de 5 pesetas cuando la guagua costaba 4 pesetas.

          Ante su proliferación, la Policía Armada comenzó su persecución con sanciones gubernativas de 250 pesetas por viajero. La llegada de la Guardia Civil de Tráfico, en 1961, terminaría con este medio de transporte, dos años más tarde.

 

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