SANTA CRUZ DE TENERIFE. Capítulo III. El agua en Santa Cruz (4). Fuentes escultóricas
Autor: José Manuel Ledesma Alonso
Publicado en El Día el 8 de diciembre de 2024
Las fuentes instaladas en distintas plazas de la ciudad, conformadas por elementos arquitectónicos que las embellecen, forman parte de la tradición generalizada en todas las grandes capitales europeas desde el s.XIX, al colocar fuentes escultóricas en las principales plazas, con el fin de mejorar el ornato público.
Todas ellas se caracterizan porque sus surtidores de agua producen efectos estéticos, denominados “juego del agua”.
Fuente de los Delfines
La fuente que, en 1787, se colocó en la Alameda del Muelle recibiría el nombre de Los Delfines porque su remate estaba coronado por tres cetáceos, hoy desaparecidos.
El conjunto arquitectónico, realizado en Génova (Italia) con mármol de Carrara, estaba formado por la pila, el pilar central y el remate superior, colocados sobre un basamento hexagonal en forma de escalinatas.
La pila, de planta hexagonal, que servía de receptáculo al agua presentaba una decoración simple a base de molduras lisas rehundidas que se alternaban con cuerpos convexos, a modo de jarrón, con remates abocelados en el borde.
El pilar central, con base triangular, mostraba en su centro una profusa decoración a base de gallones, hojas de acanto, roleos y lienzos colgantes.
El remate de la parte superior, coronado por una taza compuesta por tres conchas, servía de base a tres gráciles delfines con las cabezas y las colas apoyadas en las citadas conchas, por donde el agua salía entrelazada en el aire.
Este grupo escultórico ha sido destrozado con el paso de los años, pues se han desmontado las conchas y se han eliminado las escalinatas de su base, por lo que parece semienterrada.
Fuente de la Plaza Weyler
La Fuente de la plaza Weyler fue realizada en Génova (Italia), con mármol de Carrara por Achille Canessa, en 1899.
El conjunto arquitectónico está formado por el pilar central y la taza, que hace de función receptora y de surtidor.
El pilar central, de 5,8 m de altura, que descansa sobre un basamento cilíndrico, tiene un gran desarrollo escultórico en los tres niveles en que está dividido. En el primero, cada cara lleva un mascaron que echa agua por la boca y conchas receptoras en los cuatro ángulos del pilar. En el segundo nivel, las caras cóncavas del pilar llevan una concha de peregrino incrustada en sus paredes y querubines sentados en las cuatro esquinas, sujetando entre sus piernas bocas de delfines que hacen de surtidores, por donde sale agua que cae en las conchas situadas en la parte inferior. En el tercer nivel se encuentran dos niños coronando el fuste y, entre ambos, un delfín arrojando dos hilos de agua por sus ojos. Uno de los niños está arrodillado, mientras el que está de pie, con los brazos en alto, tiene una guirnalda de flores que rodea su cuerpo y le llega a las manos.
Fuente en la Plaza Veinticinco de Julio
En la glorieta de la avenida Veinticinco de Julio, el arquitecto municipal Antonio Pintor Ocete construyó una fuente, en 1913, formada por un promontorio de rocas volcánicas por las que manaba el agua, coronado por una garza de cerámica que lanzaba un chorro de agua por el pico. Como los vecinos fueron introduciendo patos en el citado estanque, la Plaza sería conocida como de los Patos.
Con el fin de darle un carácter burgués a la Plaza, la Asociación de Fomento del Barrio de los Hoteles encargó en Sevilla una réplica de la fuente del Parque de Maria Luisa, en 1927, formada por un estanque circular, donde en su centro se alza la escultura de una oca de bronce, a lomos de una tortuga, y ocho ranas de cerámica a su alrededor, pintadas de verde, por las que fluye el agua.
Fuente Luminosa
En el espacio central del parque García Sanabria, donde convergen los dos paseos diagonales, en 1942 se inauguró el monumento al alcalde Santiago García Sanabria, diseñado por el arquitecto José Enrique Marrero Regalado, formado por una serie de prismas pétreos de color gris, siendo más ancho y de mayor altura el situado en medio.
Como complemento, el escultor Francisco Borges Salas incorporó un relieve del alcalde homenajeado y dos esplendidos relieves en basalto que simbolizan el Trabajo y el Porvenir, atributos máximos que guiaron la gestión de Alcalde.
Presidiendo el Monumento se encuentra la escultura dedicada a la Fecundidad, realizada en dos bloques de mármol, que representa la figura de una mujer desnuda y voluptuosa, en postura sedente. En torno a estas esculturas, en 1972 se instaló una fuente luminosa con diferentes chorros de agua.
Fuente de los Cisnes negros
Al realizar el Parque García Sanabria, en 1938, en el costado que da a la calle Numancia se construyó una especie de estanque que, al ser de forma rectangular, se le catalogó como Piscina Infantil.
En 1957, el arquitecto municipal Enrique Rumeu de Armas le dio a esta zona un aire más acogedor, incorporándole paseos laterales y una gran pérgola en la parte superior, donde colocó cuatro bancos de madera para el descanso. Al poner en ella los cisnes negros que estaban en la fuente del monumento a García Sanabria, el lugar recibiría su nombre.
En 1972, se le incorporó una bonita fuente, proyectada por Carlos Bohigas que contiene un conjunto de géiseres que conforman un laberinto circular de agua.
Fuente en la Plaza de La Paz
El lugar conocido como Cuatro Caminos pasaría a denominarse Plaza de La Paz, en recuerdo al final de la Primera Guerra Mundial.
En su centro se colocaría una fuente en 1957, a la que se le acoplaron efectos luminosos, siendo la primera fuente de la Isla en poseer los efectos de agua y luz.
En 2006, las obras realizadas para la instalación del Tranvía darían lugar a la eliminación de la citada Plaza, siendo la Fuente sustituida por otra de menores dimensiones que se colocaría en el extremo de La Rambla. A partir de ese momento, el lugar pasaría a denominarse Glorieta de La Paz.
Fuente en la Plaza del Príncipe
Aunque la plaza del Príncipe se abrió al público en 1860, no sería hasta 1871 cuando la Junta de Mejoras y Ornato trajo de Londres una fuente de hierro fundido, pagada con el dinero que habían recaudado en las tómbolas y verbenas que celebraban.
La fuente estaba compuesta por un basamento hexagonal que terminaba en un capitel corintio de 5 m de altura. Sobre el capitel descansaba una gran taza circular, en cuyo centro se elevaban tres tritones de los que salían surtidores de agua por sus narices de hombre y por sus colas de pez. En medio se encontraban las figuras de dos niños abrazados, que lograban el juego del agua.
La fuente permanecería en pie hasta que, en 1929, fue sustituida por el actual quiosco de música. De ella, sólo se conserva la taza, situada en el lateral de la plaza que da a la calle Villalba Hervás.
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