MONUMENTOS (1). Al Triunfo de la Candelaria
Autor: José Manuel Ledesma Alonso
(Publicado en el Diario de Avisos el 16 de marzo de 2025)
Monumento al Triunfo de la Candelaria
El monumento más antiguo de Santa Cruz de Tenerife erigido en la plaza de la Pila, actual la Candelaria, en 1778, que simboliza la aparición de la Virgen de la Candelaria a los guanches, fue donado por Bartolomé Antonio Méndez Montañés, hijo y vecino de Santa Cruz, capitán de forasteros, síndico personero, y uno de los más importantes comerciantes y navieros de esta Villa.
El conjunto escultórico, de 11 metros de altura, esculpido en Génova con mármol de Carrara, por Pascuale Bocciardo, se levanta sobre una base cuadrada en la que descansa un soporte de forma octogonal, con volutas y finos adornos florales de mármol, que reciben una pirámide que corona el Triunfo de la Candelaria. La imagen lleva una vela encendida en su mano derecha, en honor a su nombre -candela-, y al niño Jesús en el brazo izquierdo.
En las cuatro esquinas del citado soporte hay cuatro estatuas de mármol que representan en actitud reverente a los menceyes de Icod, Daute, Abona y Adeje y las siguientes inscripciones explicativas del monumento, en los cuatro lados del prisma.
a.- Esta sacra pirámide se erige monumento de cristiana piedad para eterna memoria de la aparición de Candelaria, imagen de María Santísima cuyo sagrado busto adoraron en esta isla los gentiles 104 años antes de la predicación del Evangelio.
b.- Los conquistadores la aclamaron patrocinio especial de Tenerife. Los isleños patrona general de las Canarias. Su templo es frecuentado. Sus milagros continuos. Adórala que es imagen de aquella augusta madre de Dios que por los hombres se hizo hombre.
c.- Los regios sucesores de Tenerife, coronados de flores y trayendo por cetros majestuosos las áridas canillas de sus padres, reverenciaron oculto numen en esta santa imagen, vieron la luz de Dios entre las sombras, y la invocaron en todas sus conquistas.
d.- A expensas y cordial devoción del capitán D. Bartolomé Antonio Montañez, castellano perpetuo del castillo real de la marina de Candelaria, año de Nuestro Señor Jesucristo MDCCLX y VIII, el X del pontificado de Nuestro Santísimo Padre Clemente XIII y el noveno de la proclamación en Madrid de Nuestro católico Rey y Señor, D Carlos III.
Hasta el 26 de marzo de 1825, en la base del monumento había cuatro puttis de mármol, cabalgando sobre delfines, que serían rotos a sablazos por oficiales de la fragata británica Boadicea.
Nuestra Señora de Candelaria
Según Fray Alonso de Espinosa, la imagen de la Virgen de Candelaria se le apareció a dos pastores guanches, en 1432, en la desembocadura del barranco de Chimisay, en el menceyato de Güimar. Como a los hombres les estaba prohibido acercarse a las mujeres en despoblado, uno le fue a tirar una piedra para que se apartase, pero el brazo se le quedó yerto y sin movimiento, mientras que el otro la amenazó con su cuchillo y también quedó herido.
Asustados se dirigieron a Chinguaro, para contarle lo acontecido al Mencey Acaymo, el cual acudió al lugar y, como la imagen no le respondía, les dijo a los dos pastores que la llevaran hasta su cueva, quedando sanados al contacto con la imagen.
Más tarde, el joven Antón Guanche, que había sido tomado como esclavo por los castellanos y había logrado escapar y regresar a su isla, después de haber sido bautizado al cristianismo, relató que era la imagen milagrosa de la Virgen María, la Madre del sustentador del cielo y tierra, trasladándola a la Cueva de Achbinico, actual cueva de San Blas.
El inicio de la devoción cristiana a la advocación mariana de La Candelaria comenzaría en 1497, cuando el Adelantado Alonso Fernández Lugo celebró la primera Fiesta de las Candelas. Su culto tendría una grandísima difusión por el archipiélago canario y el Nuevo Mundo. El primer santuario se edificaría en 1526 y la monumental basílica actual fue inaugurada en 1959.
Esta imagen desaparecería en la mar, el 6 de noviembre de 1826, debido a la fuerte tormenta que asoló la isla en la que murieron 253 personas y desaparecieron 600 casas. Al año siguiente, los frailes encargaron una nueva talla al escultor orotavense Fernando Estévez, que es la que desde entonces se venera en su camerino.
La Virgen de Candelaria fue nombrada Patrona de las Islas Canarias, en 1599, por el papa Clemente VIII; Coronada canónicamente, 1899, por Bula del Papa León XII; ratificada como Patrona General del Archipiélago Canario, por el Papa Benedicto XV, en 2009.
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