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Garachico, del azúcar al fuego del volcán

Autor: Juan Manuel Valladares Expósito

Comunicación en Radio Muelle el 19 de marzo de 2026

 

          Creo que antes de entrar a divulgar lo que otros nos han enseñado, será un buen homenaje ,para aquellos que nos ilustraron comentar sus conocimientos de los lugares de nuestra geografía que aparecen en muchos casos con los mismos vocablos conocidos desde la más remota antigüedad, y que nadie cambió por ser su uso cotidiano o porque ya estaban totalmente integrados en el conocimiento de los propios primitivos habitantes del lugar y más sería crear confusión cambiando sus nombres. Un servidor que apenas tiene ochenta años ha vivido en una sola calle que ha cambiado tres veces de nombre… y no será el último a mi entender.

          Y en ese trabajo estábamos cuando nos llegó el vocablo como topónimo o prefijo Gara a través del señor Maximiano Trapero y su Diccionario de Topónimos Canarios (Los Guanchismos)  contenido entre las páginas 954 a 982 de esta obra . En ellas veremos que el término Gara alude frecuentemente a roca, roque o simplemente a una elevación. Y así debió de ser cuando todos los Gara canarios, como Garafía, Garajonay, Garañón y tantos otros dan a Gara el significado de lugar de elevación o lugar destacado en la geografía canaria.

           Y como todos somos hijos de Babel, aún queda el término Gara en todas las lenguas del mundo. Gara en la lengua de los indios quechua, como calificativo de macho. Gara en Cerdeña, como apelativo a un torneo o competición .Y hasta el Gara vascuence con el que tenemos mas afinidades de las que los comunes mortales conocemos. Recordemos que Adasat, y en el vascuence Ata-Sats, tienen el mismo significado de puerta. Y Tenesor, el que es del lugar, tiene su equivalente euskera en Denez-Or. Por esa razón babeliana tenemos una Arona en Italia o una Ofra en el Yemen. Y muchos ejemplos más podríamos exponer desde la obra de A. Arnáiz Villena y J. Alonso García en la Editorial Complutense en su trabajo Egipcios, Bereberes, Guanches y Vascos.

          No está en mi ánimo adentrarme en aquellos asuntos en que no me alcanza el conocimiento. Solo los menciono para los aficionados o curiosos de nuestra lengua ancestral. Y solo me resta afirmar lo mismo que ha escrito el señor Maximiano Trapero citando a Morales Padrón:

                    “Los españoles siempre controvertían el nombre de las cosas [de los canarios] y despreciaron sus vocablos, y cuando se reparó para rastrearles sus costumbres por más extenso, no hubo quien diera razón de ello.»

         Y para conocer que decían los escribanos de este Gara o Garachico creo que nada mejor que acudir a los documentos contemporáneos a su fundación, reparto o como cada uno quiera llamarle.

          En Datas de Tenerife, y su lectura y transcripción por don Elías Serra Ráfols en 1978, lo buscaremos. Y no olvidemos que es en el siglo XIX o XX cuando de verdad empezamos a conocer de cara al público buena parte de la primera historia verdadera de Tenerife y, casi generalmente, de toda Canarias. Decía que en esa maravillosa obra encontraremos:

                 “874-52 Cristóbal de Ponte. Una tierra entre Garachico e Ycode junto a un roque que está en la mar 12.IX-1501”

                 “874-56 Cristóbal de Ponte 10 cs. Celemines en Garachico encima de vuestra heredad junto a Lope de Fuentes, camino de Ycode 13-IV-1506”

          Y la palabra puerto evidenció el uso de Garachico:

                   “401-57. Fray Juan de Soria y Pedro Martín… para que podáis hacer en el puerto de Garachico unas casas. 22-XII-1503”

                    “801-42 Juan de Cabeça Un solar para que hagáis una casa….en este puerto de Garachico- 26-X-1508”

         En estas datas, en los que están los que son, la mención a Garachico llega hasta las 32 anotaciones. Luego no es cualquier cosa Garachico en la isla de Tenerife desde el primer día de la incorporación a la Corona de Castilla.

          Y sin mencionar a Daute, escrito en esa época como Dabte, no podríamos hablar de Garachico .Ya aparece Daute en un escrito de 3 de diciembre de 1496. La conquista ha terminado unos pocos meses antes. Y aparece para el reparto del llamado Campo del Rey entre Alonso de Lugo y Hernando de Hoyos:

                   “… de las tierras e aguas que son en la dicha isla de Tenerife que se dicen Taoro que son junto con la sierra que sube de Dabte hasta el Cabo de Taoro”

         Para los interesados en sus orígenes familiares siempre aconsejo leer estos antiguos documentos, pues encontrarán fácilmente sus apellidos entre los conquistadores, tanto soldados como artesanos y clérigos, y con mucha frecuencia sus lugares de origen. Dabte, y por ende Garachico, será en ese primer siglo XV al XVI más una zona de oriundos de Portugal que de la Andalucía o Extremadura. Más de un 75% de sus habitantes tendrán ese origen portugués. A genoveses con su dinero y a portugueses con su trabajo se debe la riqueza de Dabte… mientras hubo azúcar, vino y, sobre todo, concordia. La ambición siempre acaba con lo bueno. Derrame del vino en 1666. Te intentas pasar de mi exclusiva y ahora compro el vino en Madeira, dijeron en Londres. Y Madeira está en Portugal que ya no era parte de España desde 1640.

          Pero creo que apetece más hablar del Garachico dentro del mundo del arte. Y qué mejor que acudir a don Pedro Tarquis Rodríguez y sus Antigüedades de Garachico publicadas en 1974.

          La opulencia obtenida por la familia de Cristóbal de Ponte, Aponte escribieron otros, que no fue conquistador pero si poblador de Tenerife desde los primeros años de la conquista, daría para una gran novela con capítulos comerciales y artísticos. Dejemos por hoy los comerciales y artísticos y hablemos de los humanos. No negaremos que su nacimiento fue genovés, pero cual otro Magallanes que renunció a ser portugués, don Cristóbal renunció a la Génova natal prestando vasallaje al rey de España. Y para más arraigo casó con doña Ana de Vergara, hermana de Pedro de Vergara de la familia judeoconversa de los García de Vergara. El liberalismo de la sociedad canaria en esa fecha permitía estos casamientos, tal que sus hijos Bartolomé y Pedro casarían con dos señoras Maria y Catalina hijas de Alonso Belmonte, converso natural de Moguer.

           Y a su amor a la nueva patria, Garachico, se deben entre otras obras la Iglesia de Santa Ana, el nombre de su esposa doña Ana de Vergara, y el convento de San Francisco, llamado de Los Ángeles. Donaciones y esfuerzos para la defensa de su nueva patria que dieron como resultado toda una saga de títulos nobiliarios y cargos militares y civiles .

         De la vida comercial de esta familia tendríamos que hablar largamente sobre los primeros ingenios de azúcar, con un préstamo que le hizo el banquero Francisco Riberol, avecindado en Sevilla. Un gran trabajo sobre este banquero y Canarias lo encontramos en la obra de don Leopoldo de La Rosa Olivera “Francisco de Riberol y la colonia genovesa en Canarias”.Y con este genovés y sus dineros llegaría Cristóbal Colón alguna vez más a las Indias de Su Majestad.

          No solo encontraremos en Garachico a los Ponte, también habrá que recordar a los Interián y a los Vigna (hoy Viña) y hasta a una familia catalana, los Fonte, uno de cuyos vástagos participó en la conquista de Santa Marta (Colombia) con don Pedro de Lugo.

        Dejamos aquí el relato con la ilusión de haber abierto las ganas de seguir leyendo en nuestra abundante documentación archivada en nuestras islas con mayor o menor fortuna.

          Me permitirán que haga un pequeño análisis o atrevimiento genealógico del apellido Ponte de don Simón Bolívar.

         Dice el señor Cebrián Latasa en su Diccionario de Conquistadores de Canarias que hubo don Cristóbal de Ponte dos hijos en una dama guanche llamada Juana Gutiérrez, y que fueron esos hijos Gabriel Aponte, casado con la portuguesa Francisca Hernández, y María de Ponte, casada con Juan de Clavijo.

          Y Juan Ponte Hernández (o Fernández), hijo de Gabriel y Francisca, pasó a Venezuela ya casado con María Rebolledo y con un hijo de nombre Juan Ponte Rebolledo, que casó con Luisa Martínez de Villela y tristemente falleció en Caracas en el terremoto de 1631. Y aparece este apellido Ponte en la genealogía de Simon Bolívar.

         Pero como el mundo es un pañuelo, aparece en la genealogía del “Libertador” otro Ponte con más cercanías en el tiempo. Es don Pedro Ponte Jaspe y Montenegro, nacido en La Coruña en 1655, hijo de Jacinto de Ponte y Andrade y María Jaspe de Montenegro, que casa con la rica heredera de las minas de Aroa doña Josefa Marín de Narváez, a la que algunos genealogistas consideran de padre desconocido a pesar de que existen buenas razones, testamento de su padre incluido, para hacerla hija del Capitán Francisco Marín de Narváez, y educada en casa de su tío Gonzalo Marín Granizo. Y su hija María Petronila de Ponte y Marín se casa con Juan de Bolívar y Villegas. Su hijo Juan Vicente de Bolívar Ponte casa con doña María Concepción Palacios Blanco, y de ellos llegamos a Simón Bolívar Palacios Blanco. Cada cual arrime la sardina a su Ponte… Don Simón afirmó en más de una ocasión que los dineros de su familia procedían de los abuelos Marín, los dueños de las minas de Aroa y muchas cosas más. De ellos, a mi juicio, los Bolívar, Ponte gallegos y otras hierbas, una alcurnia española con deseos de marquesado, el de San Luis que nunca fue. Si no soy marqués en España me quedo con toda Venezuela.

         La historia da para mucho escoger. O el timple canario o la gaita gallega.

         La pelea es interesante, porque hasta un hombre tan serio como el alcalde de La Coruña, el señor Vázquez, en 2002, consideraba al Libertador (¿?) como un coruñés que visitó su patria ancestral, La Coruña, antes de liderar su sublevación contra España. Palabras textuales del señor alcalde.

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