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Descubrimiento de tres placas en lugares históricos de Santa Cruz de Tenerife.

DESCUBRIMIENTO  DE  TRES PLACAS  

EN  OTROS  TANTOS  LUGARES  HISTÓRICOS

DE  SANTA  CRUZ  DE  SANTIAGO  DE  TENERIFE

 

 

      El día 26 de noviembre de 2014, y por iniciativa de nuestra Tertulia, recogida por el Ayuntamiento capitalino,  se han descubierto tres placas conmemorativas en determinados lugares de la ciudad recordando un paisaje urbano, un personaje y una institución modélica de Santa Cruz de Tenerife, que, poco a poco, y de esta sencilla manera va recuperando del olvido buena parte de su pasado histórico.

          A las 12 en punto, el Alcalde, José Manuel Bermúdez, a quien acompañaban nuestro Presidente José Manuel Ledesma, el Cronista Oficial de Santa Cruz y también contertulio Luis Cola y un nutrido grupo de Tertulianos procedió al descubrimiento oficial de la placa que recordaba la existencia en la zona del Paseo de la Concordia. José Manuel Ledesma recordó el nacimiento y la existencia del mencionado Paseo con las siguientes palabras: 

               «Don  Juan Manuel Pereyra y Soto-Sánchez, marqués de la Concordia, fue el que mandó reconstruir las murallas de contención de las aguas del barranco de Santos que habían sido derruidas en el aluvión de 1826, diez años antes de su toma de posesión como Comandante General de Canarias.

               Como al prolongarlas agua arriba la obra configuró una explanada por la margen izquierda del barranco, el Marqués consideró que allí se podría construir un paseo para el disfrute de la sociedad de Santa Cruz; al concluir los trabajos, en noviembre de 1838, el Ayuntamiento colocó una lápida con la inscripción “Paseo de la Concordia”.

            Este paseo no nació con buen pie, bien por las pocas simpatías que el Marqués tenía entre sus gobernados o porque los chicharreros lo encontraban demasiado extraviado. Además, en 1854, parte del risco que daba al paseo sufrió un desprendimiento, y al año siguiente se derrumbó el muro que sostenía el terraplén que servía de camino al interior del barranco de Santos, desapareciendo los materiales que formaban la pared. 

              Entonces, el Ayuntamiento arregló el pavimento, reparó los asientos, mejoró el arbolado y lo dotó de alumbrado; pero, a los pocos años el paseo se volvió a destrozar y, antes de repararlo nuevamente, el Consistorio optó por subastar los terrenos y, el 23 de septiembre de 1767, fueron adjudicados al único licitador, el comerciante don José C. Lleonart que, en su lugar construyó unos  locales para almacenar abono químicos. 

                Hoy, 176 años después, el Sr. Alcalde de Santa Cruz de Tenerife, restituye la placa que recuerda las buenas intenciones del marqués de la Concordia de embellecer el entorno del barranco de Santos.”

          A continuación José Manuel Bermúdez pronunció unas palabras agradeciendo de corazón a la Tertulia su constante esfuerzo en pro de la mejora de la ciudad, especialmente mediante el recuerdo de su pasado histórico, y declaró inaugurada la placa.

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          Tas un breve paseo, el Alcalde y sus acompañantes se trasladaron a la Plaza de Santo Domingo, donde en el parterre existente al pie del gran laurel de Indias, se ha instalado otra placa correspondiente en este caso al Obispo don Bartolomé García-Ximénez Rabadán, uno de los hombres que a lo largo de la historia de Santa Cruz más la han sentido y querido.

          De nuevo tomó allí la palabra nuestro Presidente, José Manuel Ledesma, para explicar así el sentido del homenaje:

                    “Bartolomé García-Ximénez Rabadán, nacido en Huelva en 1622, estudió y fue Catedrático de la Universidad de Salamanca.

                    A la edad de 42 años, siendo Canónigo de la Catedral de Sevilla, Su Majestad, el rey Carlos II, lo propuso al papa Alejandro VII para que ocupara la Silla Episcopal de Canarias. 

                Embarcó en Cádiz, el 5 de julio de 1665 y llegó al puerto de Santa Cruz el 29 de diciembre, después de 178 días de navegación.  Esta increíble aventura fue debida a que el capitán de la embarcación no disponía de carta de navegación, por lo que tuvo que hacer trasbordo a una nao española que lo llevó hasta Puerto Rico, de donde pasó a Santo Domingo, donde embarcó de nuevo para las Islas. 

                 La carabela española que lo trasladaba quedó a la deriva a causa de una tormenta, siendo socorrida por un navío inglés, a cuyo capitán tuvo que entregar todas sus pertenencias para que desviara su ruta hacia Tenerife.

                Como no fijó su Sede en una isla determinada, sino en el lugar donde él consideraba que se le necesitaba, al residir más tiempo en Tenerife, se vio envuelto en frecuentes controversias con el Cabildo catedral de Gran Canaria.

                 A Las Palmas se trasladó dos años después de haber llegado a las Islas, recibiendo un intentó de envenenamiento, suceso que le dejaría secuelas de por vida.

                Gran devoto de la Virgen de Candelaria, la declaró patrona de la diócesis y colaboró económicamente en la construcción de su Santuario. En La Palma instituyó la Bajada de la Virgen de las Nieves, en 1676.

              Hombre generoso con los más necesitados y de infatigable actividad misionera y visitadora -recorrió todas las parroquias del Archipiélago- se le conocía como el San Pablo de Canarias. 

               Durante sus 25 años de prelado, defendió la independencia de la iglesia frente a los poderes civiles y difundió su ingente magisterio a través de numerosas cartas y libros  escritos sobre temas místicos.

               Al presentar su dimisión al papa Clemente X, por motivos de salud, no le fue admitida, debido a las súplicas que Su Santidad recibió del Cabildo de Tenerife y del Capitán General de Canarias.

               Sus últimos años los pasó en el convento de Ntra. Sra. de la Consolación, actual Teatro Guimerá, donde murió y fue enterrado el 14 de mayo de 1690; años más tarde sus restos fueron trasladados al Santuario de Candelaria, donde él había dispuesto reposar para siempre. El brutal aluvión de 1826, que destruyó totalmente el Templo, se llevó sus restos al fondo del mar, junto con la Imagen de la Virgen.”

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           Y seguidamente el Alcalde y Ledesma descubrieron la placa dedicada a tan insigne personaje, para, a continuación trasladarse, a la Plaza del Patriotismo.

       Una vez allí, y acompañado también  ahora por los cuadros directivos del Hotel Príncipe Paz -en cuya fachada figura la placa dedicada al Gabinete Instructivo- y del Círculo de Amistad XII de Enero -que sufragó el coste de la misma- se repitió el desarrollo de la sencilla ceremonia, siendo en esta ocasión Luis Cola quien pronunciara las siguientes palabras:

               “El Gabinete Instructivo de Santa Cruz de Tenerife fue una gloriosa institución tinerfeña cuya corta vida, en el último tercio del siglo XIX, corrió pareja con el largo y sonoro eco que despertó en la sociedad canaria su espléndido quehacer enciclopédico, conformando el hilo conductor de la historia cultural del Archipiélago.

                El Gabinete Instructivo tenía su sede en la calle del Norte, actual Valentín Sanz, frente a la plaza del Príncipe de Asturias, en un edificio conocido como Casa Pallés, lugar donde se encuentra actualmente el hotel Príncipe Paz.

             A sus socios les unía el afán de progreso para su ciudad y la defensa a ultranza de su tierra por encima de sus intereses e  ideologías (republicanos, conservadores, liberales, carlistas, católicos, masones, etc.). Su categoría y nivel intelectual la observamos en aquellos hombres que formaron parte del Gabinete. Su primer presidente, Juan de la Puerta Canseco, su último mandatario, Patricio Estevanez, y nombres tan ilustres como Ireneo Glez. Bernabé Rguez, Suárez Guerra, Valentín Sanz, Villalba Hervás, Costa y Grijalva, Emilio Serra, Dominguez Afonso, Diego Guigou, Febles Campos, Emilio Calzadilla, Ernesto Lecuona, Elías y Antonio Zerolo, Rafael y Emilio Calzadilla, José y Alfonso Dogour, etc.

                De sus debates surgieron gran parte de las ideas y proyectos que sentaron las bases de lo que hoy es Santa Cruz de Tenerife, tales como el ensanche de la ciudad, la creación del parque municipal, la fundación del Hospitalito, la Sociedad de Construcciones y Reformas Urbanas, etc.

                  También impartían conferencias y daban clases de idiomas y cultura general, animando a las mujeres a participar en las mismas.  

            Como no existía un solo recuerdo en nuestra ciudad a la liberal Institución creada por nuestros antepasados, la Tertulia Amigos del 25 de Julio, en colaboración con el Excmo. Ayuntamiento, el Círculo de Amistad XII de Enero y los propietarios del Hotel Príncipe Paz, queremos rendirle este homenaje a la generación de patriotas que llevaron a cabo una ingente labor, enalteciendo, instruyendo, y motivando a la  sociedad chicharrera.”

          El Alcalde de Santa Cruz declaró inaugurada la placa y dio por terminados los actos, trasladándose los asistentes al interior del Hotel donde, amablemente invitados por su Dirección,  se sirvió una copa de vino español.

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          La perfecta organzación de los actos corrió a cargo de la Oficina de Protocolo del Ayuntamiento santacrucero.          

         La Tertulia de nuevo se siente feliz por lo que poco a poco se va logrando, pero, de igual manera es consciente de todo lo que falta aún para que Santa Cruz sea la ciudad agradecida a su pasado que los tertulianos deseamos.

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