Benito Pérez Galdós en la prensa británica (1)
Autor: Alastair F. Robertson
Traducido del inglés por Emilio Abad Ripoll y publicado en esta página el 16 de febrero de 2026.

Al autor y dramaturgo Benito Pérez Galdós se le considera como el segundo escritor español más importante, solo aventajado por Cervantes. Nació en 1843 en Las Palmas de Gran Canaria, donde cursó sus primeros estudios, que continuaría en la Universidad de La Laguna antes de trasladarse a Madrid, para hacer su aparición en la prensa británica, cuando contaba treinta años, con su primera novela, La Fontana de Oro.
Primeras apariciones
La Fontana de Oro es una novela histórica que retrata la sociedad española durante el período constitucional de 1820 a 1823, y se publicó en Madrid en 1870. Su traducción al inglés se anunció poco después, en 1871. En 1873, cuando apareció la edición inglesa de La Corte de Carlos IV, un crítico escribió que “los personajes que influyeron en la política española de ese período, entre 1788 y 1808, están descritos con precisión histórica y maestría”. En 1879 se publicó Gloria, traducida al inglés por Clara Bell, con 690 páginas distribuidas en dos volúmenes.
Otra de sus obras, Doña Perfecta: Un relato de la España moderna, se describía en una reseña fechada en 1880 como “una novela que ha alcanzado considerable popularidad en España”, pero que también refleja “una imagen sombría de la influencia del párroco en los tranquilos pueblos españoles”.
Una reseña aparecida unos años después, en 1883, profundizaba:
“Naturalmente, las novelas españolas son poco conocidas en Inglaterra, aunque quizás a nuestros lectores les interese la siguiente traducción de un episodio recogido en Doña Perfecta, obra del mejor novelista español de la actualidad, don Benito Pérez Galdós. Hay un incidente de gran dramatismo en la historia que termina con una frase incompleta: ’¡Cristóbal! ¡Cristóbal! ¡Mátenlo! Se oyó un disparo… y luego otro…”.
Pero el lector de la reseña se quedaría intrigado: ¿qué pasó después? Y a menos que supiera español y adquiriera un ejemplar del libro, poco más podría conocer del caso.
En la edición de abril de 1884 de la Revue Internationale, que se publicaba en Florencia, apareció un ensayo crítico sobre “el brillante novelista español Pérez Galdós”, tras la primera entrega de su obra más exitosa, Doña Perfecta. En 1883, llegaban al público británico Gloria (1877) y Marianela (1878), y un año después Trafalgar, (1873), todas ellas traducidas al inglés también por Clara Bell.
Las décadas de 1870 y 1880 supusieron la “época dorada” del reconocimiento de Galdós en el mundo angloparlante, mientras que en su ciudad natal, Las Palmas, se daba su nombre a una calle. En 1889, Miss A.L. Shaw comenzó una serie de artículos en Woman’s World titulada “Excursiones vacacionales en la literatura extranjera”, resaltando en ella la vida y obra de Pérez Galdós. Al año siguiente, la prensa señalaba que “Pérez Galdós, cuyas novelas gozan de una elevada fama en España, nació en 1845 (sic), en Gran Canaria, y allí recibió su primera educación, asistiendo posteriormente a la Universidad de La Laguna. Ha escrito una media de dos novelas anuales durante los últimos veinte años.”
Segunda fase
En 1891, la Cassell Publishing Company firmó un acuerdo con “el distinguido novelista español, señor Don Pérez Galdós «, por el que se convertía en su editorial para todos los países de habla inglesa. En diciembre de ese año, un crítico de Modern Spanish Literature escribía sobre Galdós:
“Entre los novelistas, ninguno es tan popular y tan leído como Benito Pérez Galdós… el único escritor del que se puede decir que se implica eficazmente en los períodos más importantes del pensamiento europeo. Sus obras abundan en magníficos y concluyentes ejemplos del dominio total que atesora sobre los aspectos de la vida y el carácter español; está igualmente familiarizado con el clero y el campesinado; puede leer los verdaderos sentimientos de los sacerdotes mejor que como ellos mismos pueden interpretar sus propios breviarios; y, aunque expuesto a la acusación de violencia ocasional por parecer un interlocutor exaltado y algo indiscreto, hace un valiente esfuerzo por ser justo y, en general, logra mantener su narrativa razonablemente libre de prejuicios”.
Las reacciones a su obra fueron variando a medida que cambiaban las modas. En 1893, Mary Wharton publicó, en un inglés respetable, aunque algo denso, una nueva traducción de Marianela; la crítica no se mostró entusiasmada. En 1894, otro crítico opinaba que aunque esta edición de Marianela suponía una mejora en la capacidad de la traductora respecto a la anterior, “no creemos que la historia merezca la pena”. En 1894, Mary Wharton publicaba una nueva traducción de Dona Perfecta, pero otro crítico consideraba que “era una novela de tercera clase” y que la traductora “había desperdiciado su tiempo y su talento”. Hubo más reseñas tibias y negativas, con solo una o dos favorables, la mejor de las cuales concluía con: “El gran encanto de la historia reside en su singularidad cervantina y la diversidad de personajes”. En una breve nota se decía erróneamente que Galdós era portugués.
Pero Galdós seguía teniendo influencia. En un artículo de 1899 sobre “La ficción de la España contemporánea” se aseguraba que don Benito revelaba en Gloria, “la creciente epidemia de indiferencia hacia la religión”, mientras que en lo referente a la política española “no parece encontrarse ni una sola palabra que la redima”. Aun así, el libro se recomendaba a quienes viajaran a España.
En junio de 1895, la revista estadounidense Lippincott’s Magazine publicaba una reseña de La batalla de Salamanca* (que incluía el libro completo), escrita por “el gran novelista español” formando parte de su exitosa serie Episodios Nacionales, y traducida por Rollo Ogden. Esta reseña, acompañada de una breve biografía de Galdós, concluía así:
“Su primer libro, La Fontana de Oro, publicado en 1867 (sic), tenía un marcado sesgo revolucionario. Y fue sin duda el impulso patriótico que le inspiró ese período de agitación nacional lo que le llevó poco después a comenzar la serie de novelas históricas que narran las heroicas luchas de España para liberarse del yugo napoleónico, lo que quizás le ha valido su mayor y más merecida fama”.
Galdós investigó a fondo para escribir sus libros históricos y, siempre que le fue posible, para garantizar su autenticidad habló con personas que vivieron aquella época. En octubre de 1896, la británica Army and Navy Gazette, comentaba la novela Trafalgar diciendo que : “Es una historia sumamente interesante y vívida, pero es ficción de Don Pérez Galdós (sic), por lo que nunca estaremos seguros de que pisamos el terreno real de los hechos.”.
Continuará
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* Se refiere a la novela que en español se títula Arapiles. (N. del T.)