Blog

«Alacena», de Cristina Roncero (Primer Premio Joven de Pintura Canaria, instituido por el Casino de Tenerife)

Autor: Antonio Salgado Pérez

Publicado en El Día el 1 de diciembre de 1998

 

          Nos gustó aquel rincón de Masca, tierra, mar, acantilado y árboles, de José Alejandro Jover, y  aquella insinuante figura, con visos de Marilyn Monroe, de Aurora González; y las extrañas espigas de Mario Cañada; y aquella especie de ¿collage? De María del Pilar Figueroa. Nos hizo reflexionar aquel “gato”, aquellas sombras, aquellas rendijas de Juan Miguel Zorrilla. Nos deleitó el formidable dibujo de Manuel de la Rosa, aquel, casi, multitudinario, baño hindú, de mujeres tan robustas como las que pintaba Rubens; agradecimos aquel tejado, aquellas piedras y tuneras que, con gran limpieza, nos brindaba Roque Matías Hernández, así como la figura de aquel guanche incrustado entre tajinastes, el Teide –¡siempre el Teide!– y el Roque Cinchado, que nos presentaba Josué Tapia.

          ¡Cómo nos iba a faltar ese majestuoso paisaje de La Caldera de Taburiente! Lioba Attener, con cierta originalidad, nos la recordaba una vez más. Todavía parece que nos persigue la mirada, tan escrutante como risueña, de aquel dálmata que, sujetando entre sus fauces una rosa, colgaba Julia María Afonso. Plausible aquel discreto desnudo de Alejandro Díez. Y ojo, mucho ojo, con el retrato, madre e hijo, que exhibía Carlos Alejandro González; y con aquella esquina, aquellas confluencias, de Juna Enrique Zamora, ambas merecedoras de los accésit concedidos por el jurado del concurso que estuvo presidido por Miguel Duque Pérez-Camacho, presidente del Casino de Tenerife, y por los especialistas Joaquín Castro San Luis, Pastora Izquierdo, Roberto Rodríguez y Manuel Tejeiro. Santiago Gutiérrez Suárez realizó las funciones de secretario.

          Pues bien, este jurado otorgó el “Premio Joven de Pintura Canaria”, en su quinta edición, a la obra titulada “Alacena”, de Cristina Roncero García, que, a nuestro juicio, merece una preferente atención porque la autora, que “de casta le viene al galgo”, con un sello de evidente originalidad, captaba, en acrílico, la atención del visitante, con esa especie de bodegón, con ese armario, con esa, en fin, alacena, cuajada de notable simetría, de frutas, dulces, tetera, copas, botellas y jarras de cristal, en mezcla muy lograda, donde, para orlar aún más el trabajo, no falta el primoroso encaje en cada uno de los anaqueles expuestos.

          Es loable esta convocatoria anual del Casino de Tenerife, en su idea de promocionar, por las artes y por la cultura, ese afán de potenciar el estímulo, la participación y desarrollo de la creación artística entre los jóvenes canarios, que ahora, en la cómoda y espaciosa sala de exposiciones de la citada entidad, han colgado, en esperanzadoras progresiones, sus variopintas producciones donde, en líneas generales, se patentizó una evidente calidad pictórica.

– – – – – – – – – – – – – – – –

 

Write a Message

Your email address will not be published.

Related Posts

Enter your keyword