Se acabó la fiesta, sigue la historia
Autor: Juan Manuel Valladares Expósito
Comunicación en Radio Muelle el 17 de septiembre de 2026
Hoy me viene al pensamiento cómo la historia debe seguir siempre el mayor rigor y documentación, si es historia; la leyenda es otra cosa. Porque un nombre, un apellido, un lugar puede aparecer en alguna página de la historia y siempre habrá que ver con sumo cuidado que un dato no intoxique a otro aparentemente similar.
Pongamos un breve ejemplo:
Bernaldo Scarlatti, comerciante avecindado en San Cristóbal de La Laguna donde es socio de Giovannni Albertos Geraldini. Lo hemos buscado y, entre otros autores, y lo cita con autoridad y lo documenta fehacientemente el señor Juan Gil en Los mercaderes florentinos en Sevilla:
“Scarlatti, representante de los florentinos Rondinelli en Tenerife. En 1516 reclamó 600 ducados a Juan Romano” (al que ya citamos como Inglesco o Piombino en un reciente trabajo sobre La Raya en Güimar).
¿Y con quién podemos confundir a este Scarlatti mercader? Pues lo queremos aclarar porque, hace algún tiempo, oímos decir que se había encontrado una mención en un archivo de San Cristóbal de La Laguna a un Scarlatti que pronto se adjudicó al músico Domenico Scarlatti. Una propuesta arriesgada si el mercader florentino y vecino de La Laguna, Bernaldo Scarlatti, vivió entre nosotros en el siglo XVI, y Domenico Sacarlatti nació en Nápoles en el año 1685. Bien es cierto que este músico pasó gran parte de su vida al servicio de la Corona de España, pero con nula presencia en Canarias.
Y puesta en claro la situación de cada Scarlatti citado, veamos ahora si hay alguna posible familia, dedicación laboral o genealógica entre dos personajes de la vida de Canarias de nombre y apellido similares.
Pequeña diferencia en la denominación, pero que gran distancia entre sus vidas. Hablamos de Francisco Lerca y Francisco Lercaro, porque ambos serán protagonistas en la Historia de Canarias.
Francisco Lerca. Personaje citado con abundancia en varios trabajos históricos sobre la presencia de la colonia italiana en Gran Canaria y Tenerife. Hasta cinco citas con su nombre y actividad en la obra de don Juan Manuel Bello León Los otros extranjeros-Catalanes, Flamencos, Franceses e Ingleses- en la sociedad canaria de los siglo XV y XVI.
Como dato para quien quiera hacer un seguimiento de apellidos que aún viven entre nosotros, y con el mayor respeto a la obra del señor Bello León, adjunto este listado de extranjeros en Canarias que tuvieron cargos públicos en la primera mitad del siglo XVI:
Mateo Viña, regidor; Doménigo Riço, regidor; Pedro de Ponte, regidor Juan Fiesco, regidor; Rafael Font, regidor; Jaime Joven, mayor y alcalde; Antón Joven, regidor; Bautista Ascanio, alguacil mayor; Rafael Spínola, regidor; Pedro Interián, regidor; J. Monteverde, regidor; Gab. Socarrás, regidor; Jerónimo Mainel, regidor; Rob. Monserrat, regidor; Silvestre Pinelo, regidor; Bar. Fontana, mayor y regidor; Jerónimo Orerio, regidor; Batista Riberol, regidor; Mateo Cairasco, regidor; Ant. Maggiolo, regidor; Felipe Sopranis, regidor; Juan Barcelona, personero; Bautista Corona, regidor; “Francisco Lerca, regidor”; Agustín Interián, regidor; Simón Luxardo, regidor; Damián Azuaje, regidor; Agustín Salvago, regidor.
En esta obra figura Francisco Lerca como italiano de origen, como genovés cargador de azúcar en el barco Santa Ana con destino a Cádiz en 1522, como mercader de orchilla junto a Mateo Vigna, y, finalmente, como regidor en la primera mitad del siglo XVI. Para mejor conocimiento del personaje hemos ido a la obra del señor Gómez Galtier que lo identifica de esta manera: “El genovés Francisco Lerca, prestamista y comerciante de orchilla en Las Palmas de Gran Canaria en el decenio 1517-1527”.
Son muy numerosos los documentos de deudo en los que figura el nombre del genovés Francisco Lerca. Ya el 11 de febrero de 1516 aparece nuestro hombre como acreedor de Tristán de Mesina (L 2316/F 733). Más interesante es el fechado el 16 de febrero de 1517, por cuanto se nombra a un familiar del conquistador Pedro de Vera: «Francisco Lerca, acreedor de 20.000 maravedises que Gonzalo Pérez, maestro de azúcar, le tenía que pagar al regidor Martín de Vera» (L 733/F 12 del año 1517).
Francisco Lerca, como queda dicho, era un mercader que trataba la compra de productos isleños, entre los que figuraba la orchilla y, entre otros negocios, practicaba particularmente el de préstamo de dinero a los vecinos de la Isla.
En el resto de las notas presentes en ese trabajo aparece la presencia de la orchilla y su comercio en manos de Francisco Lerca y otros expertos en ese producto como recolectores.
Su presencia y negocios en Las Palmas de Gran Canaria estaban más dedicados al préstamo de dineros. Lógicamente este oficio no le ganaba la simpatía de sus vecinos.
Pero entre tanto manejar dinero no falta alguna partida de dados con los amigos y con un final poco agradable. La partida acaba con la presencia del gobernador Don Diego de Herrera y varios jugadores dan con sus huesos en la cárcel. Para su fortuna, en el caso de Francisco de Lerca, fue prisión doméstica porque, según el juez, era persona anciana y honrada. Asi lo hemos leído en “Francisco de Riverol en Canarias“ de don Leopoldo de la Rosa Olivera.
Esta familia Herrera, a la que pertenecía el gobernador don Diego, originaria de Toledo, hacía muy bien en perseguir toda clase de delitos, el juego de los dados y naipes podía serlo, pues ellos, a su vez, tenían al Santo Oficio muy atento a su espaldas desde el mismísimo Toledo como familia de judeoconversos.
Pero como la curiosidad no cesa si la historia toma tintes de posibles comparaciones, ¿de donde procede ese apellido Lerca que no hemos podido encontrar en los armoriales y diccionarios de Italia, salvo la forma Lercari que seguidamente comentaremos?
Porque sí que existe el topónimo Lerca en la Liguria italiana, en la provincia de Génova, aunque hoy solo sea un lugar de poca extensión y poblamiento. En realidad, un barrio del municipio de Cogoleto. Daremos por bueno que pudo ser el lugar de origen de la familia de Francisco Lerca, genovés estante en Canarias en el siglo XVI y suponemos igualmente que devino en el apellido Di Lercari o Lercaro.
Aun así debemos constatar que el apellido Lerca aparece en cuentas de la Corona entre 1500 y 1502 de esta manera:
“Contaduria Mayor de Cuentas, 1.* época, leg. 139, servicio dd reino, años 1500-1502. Con este primer servido de la época moderna se liquidaron Préstamos para la financiación de la armada de Nápoles: «A Pedro de Lerca, Jacome e Ferrando de Ribetd, Bemaldo de Gtimaldo, Ferrando Doria, Lucas Bastida, Domenego Calvo, mercadores ginoveses, porque prestaron a sus altezas para los patrones de las carracas del armada”
Veamos qué podremos aclarar sobre la persona de Francisco Lercaro y si existe alguna relación entre Lerca y Lercaro.
En principio, una búsqueda del apellido en Italia de donde extraemos que solo existe con rotundidad el apellido Di Lercari como original de Génova y Palermo. Pensamos que se adoptó como Lercaro en Andalucía y de ésta a Gran Canaria. Sus armas en cuanto a escudo la hemos visto siempre en los Lercaro de Canarias. Una gran superficie roja con barras de oro.
Hasta ahora solo hemos podido constatar que los Lercaro llegan a Canarias a partir de la mitad del siglo XVI sobre el año 1550. Francisco Lerca ya estaba aquí desde la primera mitad de ese siglo sobre el año 1510.
Del primer Lercaro establecido en Tenerife, Francisco Lercaro de León, podremos encontrar numerosa documentación, que hoy no trataremos por no tener cabida en tiempo en este escrito que sera difundido por la Tertulia Amigos del 25 de Julio y por esta Radio Muelle .
Como nos gustaría siempre que la historia fuera un dechado de verdades, nos gusta seguir hasta el final las posibles comparaciones entre los Lerca y los Lercaro.
Solo como un apunte, dar como referencia la abundante documentación que existe en el Archivo General de Simancas sobre gran cantidad de personajes con el apellido Lercaro que se mueven en España. Menciono entre otros documentos, como aportación a los movimientos de esta familia en el territorio de la España continental, el perteneciente al Archivo General de Indias en que Juan Francisco Lercaro manifiesta su deseo de pasar a Buenos Aires, con fecha 16 de enero de 1663. Y aún antes, en 1583, la persona de Esteban Lercaro ”sobre los derechos de la alhóndiga de Portugal” en el Archivo General de Simancas. O este documento de 1569:
“Pleito litigado por Felipe de Haro Maeda, vecino de Santoña, con Francisco Lercaro, genovés, sobre el incumplimiento de un contrato de fletamento de una embarcación con dinero dirigida a Flandes, a tenor de los mandamientos reales que prohibían salir al mar por ataques corsarios»
No conozco la intrahistoria de la familia Lercaro de Canarias y su obsesión por vincularse a la nobleza genovesa, cuando ya hay una gran familia de su apellido en España desde el mismo siglo XVI. Un apunte para la comprensión humana encontrado en el Archivo General de Simancas:
“Carta de 1567 de Juan Andrea Doria a Felipe II, rey de España, sobre la causa contra Juan Esteban Lercaro por el homicidio cometido y posición de su padre Juan Bautista Lercaro “
¿Que dudas existían en 1631 en la propia Génova cuando Bernando Lercaro, que pretende un cargo en el Santo Oficio, entabla una disputa genealógica de reconocimiento de su nobleza que podemos leer en el trabajo de Judit Gutiérrez de Armas en Revista de Historia de Canarias 2016 “Construir una identidad familiar a partir de antecedentes lejanos y remotos. El problema de documentar los ancestros para la aristocracia de Canarias enel siglo XVII” :
“Entre el 18 de febrero y el 30 de abril de 1633 comparecieron cinco testigos, todos nobles genoveses, entre ellos dos primos de su padre, Gerónimo y Francisco Lercaro. Ningún testigo conocía a los Lercaro de Canarias, ni siquiera sus parientes, pero todos acreditaron la nobleza de la familia basándose en las noticias que tuvieron de Ángel Lercaro.”
O sea, no de Génova sino noticias desde Canarias facilitadas por ese Angelo Lercaro, primer Lercaro en Canarias, exactamente en Gran Canaria, donde casa con Eleonor de Leon, a la que se atribuye parentesco con el conquistador Pedro de Vera. Y una costumbre que nos llama la atención y que damos para reflexionar…. si ya eran nobles en Génova:
“Los Lercaro habían puesto en ejecución una constante costumbre genovesa: se emparentaban con las familias poderosas de los lugares donde se instalaban y tenían así camino abierto a la escalada social”
Y esas pequeñas cosas tan humanas nos ayudan a perseguir la verdad y las posibles aclaraciones a unas razonables dudas. Cualesquiera que sean el tiempo y las circunstancias, la vanidad mueve montañas. A este intento de perseguir la verdad nos lleva la lectura de algunas genealogías hechas en Canarias en las que buena parte de los llegados en el siglo XV/XVI, y en algún caso en los siguientes, son siempre individuos procedentes de nobles y ricas familias europeas que abandonan sus palacios y sus grandes propiedades en Génova o Toledo para residir y medrar en estas islas, pasando de la comodidad de sus grandes propiedades al arduo trabajo de sacar algún rendimiento con que mantener a sus “nobles” familias.
En muchos casos la sociedad realmente aristocrática de Génova o el Santo Oficio lo tenían más claro.
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