El Capitán de Mar Carlos de Adam y Brusoni, el único tinerfeño que departió con Horacio Nelson.
Autor: José Manuel Ledesma Alonso
Publicado en El Cotarro el 2 de agosto de 2026
Carlos Francisco de Adam y Brusoni, nacido en Santa Cruz de Tenerife el 19 de julio de 1762, hijo de Juan de Adam, natural de la isla de Skópelos (Grecia) y de María Ana Brusoni, de Génova, sustituyó a su padre en el empleo oficial de Alcalde de Mar (Capitán del Puerto), siendo alférez de Fragata, a la edad de 30 años, siendo la primera autoridad marítima de Tenerife.
La primera misión relevante de su empleo fue la de proceder al embargo, descarga y almacenamiento de los géneros y efectos que se encontraban a bordo de tres buques ingleses que se hallaban detenidos en la rada santacrucera, el 3 de noviembre de 1796, cuando el general Gutiérrez firmó e hizo pregonar un Bando sobre la declaración de guerra que había decretado el Rey Carlos IV, a consecuencia del Tratado de San Ildefonso, suscrito entre España y Francia, por el que se establecía una alianza, ofensiva y defensiva, contra el Rey de la Gran Bretaña, sus vasallos y posesiones.
De la misma manera, el 27 de mayo de 1797, cuando las fragatas inglesas Minerve, de 38 cañones, y Lively, de 32 cañones, bajo el mando del capitán Benjamín Halowell, fondearon lejos del alcance de las baterías costeras tinerfeñas, desplegaron bandera blanca y echaron un bote al agua para dirigirse al muelle, Carlos de Adam, junto con el capitán del Batallón de Infantería de Canarias, Juan Greagh, salieron a su encuentro en una lancha, dictaminándole a que manifestaran cuál era su mensaje, a lo que le entregaron una carta, dirigida al general Gutiérrez, en la que proponían el canje de algunos prisioneros españoles. Como en los citados navíos no había ningún español para llevar a cabo el hipotético canje, Carlos de Adam llegaría a la conclusión de que sólo pretendían reconocer el puerto, localizar sus instalaciones, y observar los navíos surtos en sus aguas; entre ellos, la corbeta francesa La Mutine que días más tarde sería robada por los ingleses.
Desde el 21 al 26 de julio de 1797, Carlos de Adam permanecería en el Castillo de San Cristóbal, formando parte de la Plana Mayor del General Gutiérrez, reuniéndose en consejo junto al Alcalde Real, el teniente del Rey, el mayor de la Plaza, los jefes de Artillería e Ingenieros, etc.
Carlos de Adam sería el que elaboró y puso en práctica el Plan de Cañones Violentos, instruyendo en su manejo a pilotos y marineros de los barcos surtos en la rada; también tuvo la iniciativa de desfondar las 18 lanchas inglesas que habían quedado varadas en la playa, después de que hubiesen desembarcado sus ocupantes, quitarles el armamento a los ingleses, aprovechando la oscuridad de la noche, y colaborar con el teniente Grandi cuando éste volvió a poner en servicio la batería situada en el “martillo” del muelle, que el enemigo había inutilizado con anterioridad.
Pero sin duda, la actuación más destacada de Carlos de Adam, como primera Autoridad Marítima de la Isla, fue cuando el General Gutiérrez, consciente de que el Contralmirante Nelson debería ratificar los términos de la rendición, lo envió al Theseus, acompañado del capitán de la fragata inglesa Emerald, Thomas Moutray Waller. En la entrevista que mantuvo con Horacio Nelson a bordo del buque insignia, el 26 de julio de 1797, le informó de las condiciones de la Capitulación que el capitán de navío Samuel Hood había firmado ante el General Antonio Gutiérrez, en el Castillo de San Cristóbal, y que habían sido ratificadas por el capitán Thomas Troubridge, segundo en el mando inglés, en las que se les concedían “los honores de la guerra”, es decir, que las tropas de S.M. Británica serían reembarcadas con sus armas y los prisioneros devueltos, con la condición de que aquella escuadra británica se comprometiera a no volver a atacar a Tenerife ni a ninguna de las demás islas de Canarias.
Nelson, después de estampar su firma, con la mano izquierda , en el documento, le comunicó a Carlos de Adam que se prestaría para trasladar hasta Cádiz el informe de su propia derrota, de manera que, a los pocos días, la Corte española tendría conocimiento de la Gesta tinerfeña.
Nelson también le envió una carta al General Gutierrez, en estos términos:

» Theseus, en las afueras de Tenerife, 26 de Julio de 1797
No puedo separarme de esta isla sin dar a V.I. las más sinceras gracias por su fina atención para conmigo, y por la humanidad que ha manifestado con los heridos que estuvieron en su poder o bajo su cuidado, y por la generosidad que tuvo con todos los que desembarcaron, lo que no dejaré de hacer presente a mi Soberano.
Espero que algún día pueda agradecerle personalmente cuanto soy de V.E.
Su obediente humilde servidor, Horacio Nelson.
Suplico a S.E. me haga el honor de aceptar un barril de cerveza inglesa y un queso.»
Honores merecidos
Carlos de Adam no llegaría a recibir el reconocimiento merecido, pues en la propuesta de ascensos que el General Gutiérrez envió a la Secretaría de Guerra, el 3 de agosto de 1797, considerando que era acreedor al grado de alférez de navío, por los singulares servicios prestados durante la Gesta del 25 de Julio, sólo se le concedería una pensión de guerra, ya que el barco en el que iba su expediente no llegaría a la Corte al ser atacado por los piratas.
Reincorporado a la vida civil, Carlos de Adam, viviría con su esposa e hijos en una casa castrense, de la calle la Marina, y continuaría sirviendo los intereses de Santa Cruz y su Puerto, como Guarda Mayor y teniente visitador de la Real Renta del Tabaco. Carlos de Adam también sería el autor del plano, en 1804, del cementerio de San Rafael y San Roque, donde recibiría sepultura, el 28 de noviembre de 1819.
– – – – – – – – – – – – – – – – –
–