Como decíamos ayer…
Autor: Juan Manuel Valladares Expósito
Comunicación en Radio Muelle el 17 de junio de 2026.
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Debo aclarar a mis queridos pacientes oyentes y lectores que esta frase que anda por boca de todos, y que sospecho no estuvo nunca en boca se Fray Luis de León en la vuelta a la libertad tras un paso por las cárceles de la Inquisición, me vale para volver al redil de la comunicación. Esto de usar conocidas frases tiene su lado oscuro cuando se le adjudican a uno que no lo dijo nunca o al que se limitó a repetirla porque le venía al pelo. De eso hagan ustedes elección entre Fray Luis de León o Don Miguel de Unamuno. Lo cierto es que nunca la usó San Juan de la Cruz, como recientemente ha expresado categóricamente, sin sonrojo, un personaje público. Seguramente el personaje estaba en pleno éxtasis y se apropió del místico San Juan.
Pero la salud óptica nos da un respiro y, para gozo o sufrimiento de los pacientes oyentes y lectores, volvemos a la carga con la mantenida ilusión de seguir dando a conocer, o mejor decir difundir, lo que de la historia de Canarias sería de obligado cumplimiento enseñar en nuestras escuelas desde la mas tierna edad.
Y como canarios de toda Canarias y poco dados a los enfrentamientos modelo Don Ramón Gil Roldan, el poeta fomentador a mi juicio del enfrentamiento entre canarios de Gran Canaria y tinerfeños de Tenerife, no buscamos Caínes ni Abeles que todos somos y hemos sido hijos de la historia en cada siglo y circunstancia. Porque si de “conversos” queremos hablar, para ofender, la lista de canarios de Gran Canaria en la conquista de Tenerife (1494-1496) deja en mantillas a las lista de los discípulos de Moisés residentes en Canarias que no lo pasaron muy bien hasta bien entrado el siglo XIX, gracias la labor del sacerdote gomero Ruiz de Padrón.
Hablemos pues de canarios de Gran Canaria en Tenerife en el siglo XVI, el siglo del nacimiento plenamente de nuestra nueva cultura española o europea. Elijan “sus mercedes” un siglo mejor.
Y que mejor que saber quienes fueron los llegados y estantes canarios de Gran Canaria en este siglo, y que fue de sus vidas al momento de volver al Altísimo. .Altísimo que no entro a juzgar si en casa adorábamos al Sol y en las mandas piadosas del testamento aparecemos como más cristianos que San Pedro.
No podremos incluir en este breve trabajo el total listado histórico y comprobado que aparece en la obra del señor Cebrian Latasa Ensayo de Conquistadores de Canarias . Y mucho menos las que iremos estudiando en la inmensa obra de los señores Tabares de Nava y Santana Rodríguez Testamentos de canarios gomeros y herreños. 1506-1550.
Por aquello tan conocido de “primus inter pares”, hablemos de los más allegados a don Fernando Guadarteme (si ustedes prefieren, el conocido Guanarteme) o que usaron su apellido, y que no fueron pocos, en Tenerife y su conquista.
Para que esta afirmación no quede en ocurrencia de un servidor solo dos citas de las no menos de cien que figuran en estos trabajo citados con la denominación Guadarteme:
Texto contenido en el testamento de Fernando Guadarteme, canario, marido de Maria Fernández en 6 de agosto de 1512:
“Sepan cuantos esta carta de testamento vieren cómo yo, Fernando Guadarteme, natural de Gran Canaria y vecino que soy de esta isla de Tenerife, estando sano del cuerpo y de la voluntad, en mi libre juicio y entendimiento, tal cual Dios, Nuestro Señor, tuvo por bien de me lo querer dar”
Personaje de posible parentesco con la familia de don Fernando Guanarteme, rey de Gáldar. Éste, con el mismo nombre que el rey de Galdar, al hacer su testamento y mencionado como testador al no tener hijos de su matrimonio dejó como heredera a la hija de su esclava guanche Inés de nombre Leonor.
Otro caso evidente del uso simultáneo del apellido Guadarteme y su variante Guanarteme: Pedro de Azedo y los regidores de Gran Canaria pleitean contra Diego de la Sierra, canario, para que este no entre en posesión y uso de un oficio de regidor que en su favor renunció el dicho Pedro de Azedo. Año 1564/65:
“Mi madre Maria González desciende de los Guanartemes y estaba con ellos en muy cercano parentesco, porque sus padres, mis abuelos, eran hermanos de los dichos Guadartemes, reyes y gente principal de los naturales de Canaria. Y por tales parientes cercanos del rey Guadarteme somos, y mis hermanos habidos, y tenidos y comúnmente reputados,”
El apellido de La Sierra que generalmente vinculamos con el sur de Tenerife tiene ya arraigo en La Orotava desde el siglo XVI. Con orgullo canario damos el dato del matrimonio de María de La Sierra Diaz Fortuna, hija de Antón de La Sierra y Victoria Diaz Fortuna, con Amaro Hernández Valladares, hijo de Andrés Valladares e Isabel Hernández. Matrimonio celebrado en La Orotava el 9 de agosto de 1575. Y esta familia de La Sierra es originaria de Gran Canaria, llegada a Tenerife en la persona de Antón de La Sierra tal y como aparece en la data de reparto de fecha 14-7-1509:
“Juan Fernández, natural de Gran Canaria. Un pedazo de ta. de tres cahíces de sembradura en <;entejo, que ha por linderos tas. de Michel, natural de Gran Canaria, e de la otra parte Antón de la Sierra, natural de Gran Canaria”
Y así hasta más de cien citas con el apellido Guadarteme solo en el citado trabajo de los señores Santana Rodríguez y Tabares de Nava.
Y como por mucho trigo no hay mal año, el uso del apellido Guanarteme en estos documentos tiene tanta o más presencia que el citado Guadarteme. Para ello solo dos ejemplos del más de centenar estudiado en la obra citada:
“Testamento por poder de Catalina Hernández de Guanarteme, vecina de Gáldar, esposa de Blas Rodríguez; e hija de don Hernando de Guanarteme, rey que fue de la isla de Gran Canaria 10 de abril 1526
[Sepan cuantos] esta carta d[e] testamento vie[re]n có[mo yo, Blas Rodríguez, vecino] que soy de la villa de Agáldar, que es en [esta (?) isla de la] Gran [C]anaria, y en voz y así como procurador testamentario que soy de Catalina Hernández de Guanarteme, mi mujer, difunta, que Dios haya, hija de don Hernando de Guanarteme, rey que fue de esta isla de la Gran Canaria.”
Un caso mas de los muchos estudiados.
«Testamento de Lucía Hernández viuda de Diego de Torres 14 de junio 1549:
Item declaro que los herederos de Hernando Guanarteme me deben ciertas bestias que me mandó el dicho Hernando.Guanarteme. Mando que se cobren”
Y no hay lugar ni tiempo para la masa de personas que de una u otra manera alternan los apellidos Guanarteme/Guadarteme. Hasta tenemos un fraile que llevó el apellido Guanarteme y que figura en los testamento de un canario de esta manera:
“Codicilio de Juan Perdomo [de Albornoz 127, marido de Francisca Hernández, y yerno de Inés Hernández Guanarteme]. 8 de julio de 1557. San Cristóbal de La Laguna.
Testigos: el dicho Gregorio Castellano, y fray Nicolás de Guanarteme, y Cristóbal Bello, y Pedro Rodríguez y Francisco Perdomo”
Creo que con un poco de humildad filológica podríamos entender que los escribanos o cronistas que oían una lengua totalmente desconocida anotaban lo que interpretaban como sonido acertado. Otros como Viana ni siquiera lo oyeron y dieron rienda suelta a la imaginación.
Pero demos algunos nombres y actuación de otros canarios de Gran Canaria en Tenerife en ese siglo XVI. Un trabajo nada fácil si existen en los textos de los Testamentos de guanches gomeros y herreños no menos de 400 ocasiones para la cita de la palabra canario de Gran Canaria como lugar de origen.
Ante tan inmensa labor solo citar a algunos destacados en la conquista de Tenerife:
Juan Vizcaíno: Canario de origen de los citados como prehispánicos que actuó en la conquista de La Palma y Tenerife. En algunos documentos aparece como esposo de Maria Medina pero en su último testamento ésta es citada como Maria Vizcaína. Fue poseedor de tierras en La Orotava y Tacoronte, entre otras. Se le conocen al menos dos participaciones en cabalgadas a Berberia de 1527 y 1528. No volvió de esta segunda. Fue padre de nueve hijos que llevaron el apellido Vizcaíno y alguno de ellos el de Medina.
Su origen lo declara en su testamento de 4 de septiembre de 1527:
“Sepan cuantos esta carta de testamento vieren cómo yo, Juan Vizcaíno, natural de Gran Canaria, vecino de esta isla de Tenerife”
Y un personaje, Juan Dana,que ha dado motivo para un gran trabajo de los señores. Escobar Suárez, Oliva López y González Marrero con el título “La familia Ara: Un apellido de origen canario”
El grancanario Juan Dana / Dara llegó a Tenerife tras la conquista de la isla de La Palma entre las tropas del grancanario Pedro Maninidra. Al formar familia lo hizo con la grancanaria Catalina Sánchez. De su cinco hijos solo dos, Antona y Francisca, conservaron el apellido Dana / Dara. Su origen está reflejado en su testamento de 13 de mayo de 1550, tal y como lo hemos podido leer:
«Testamento de Juan Dana, natural de Gran Canaria, vecino del Realejo, viudo de Catalina Sánchez. 13 de mayo de 1550. El Realejo de Taoro.
AHPT: Sección histórica de Protocolos Notariales, 3.372 [escribanía de Juan Vizcaíno]”
Curiosa muestra de integración en la nueva sociedad canaria cuando ya en 1536 un miembro de esta familia Vizcaíno, llegados entre los grancanarios, Juan Vizcaíno aparece citado de esta manera:
“1536. Id. de. escribano de El Realejo a Juan Vizcaíno, nombrado por el Ldo. Estupiñán Cabeza de Vaca, juez de residencia.”
El original de este catalogo de inmensa y necesaria documentación se encuentra realizado por don Leopoldo de La Rosa Olivera con el titulo ”Catalogo del Archivo Municipal de La Laguna”.
En algunas familias usamos el apellido Dana / Dara /Ara en su variante González de Ara, tal y como aparece en el acta de matrimonio de 13 de septiembre de 1723 en la parroquia de San Juan de La Orotava de esta manera:
“Domingo Pérez Valladares hijo legitimo de Andrés Pérez Valladares y Francisca Pérez, difuntos, con Catalina González de Ara, hija legitima de Domingo González de Ara y Felipa Romano.”
Este apellido Romano nos llevaría hasta el heredamiento de Güimar en la persona de los hermanos Felipe y Blasino Piombino, que en algunos documentos, haciendo alusión a su origen, son conocidos como Romano.
Y bien sabe el Altísimo cuanto he rogado para que nuestros archivos de esos primeros siglos, guardianes de la verdadera historia de Canarias, se pongan íntegramente a la luz y se difundan. Es la más veraz historia de Tenerife en sus primeros años.
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