La Cruz fundacional
Autor: José Manuel Ledesma Alonso
Publicado en el Diario de Avisos el 3 de mayo de 2026.
La Cruz de madera que las huestes castellanas de Alonso Fernández de Lugo hincaron en la playa de Añazo para celebrar la misa que conmemoraba la Fundación de Santa Cruz, el 3 de mayo de 1494, permanecería muchos años en una pequeña plazuela, colindante con la actual iglesia de la Concepción, soportando lluvia, sol y maresía, olvidada por unos y abandonada por otros, hasta que, en 1745, el alcalde Juan de Arauz y Lordelo, al observar su estado de deterioro, le mandó construir la capilla de la Santa Cruz para que quedara resguardada. A partir de esta fecha, cada 3 de mayo, comenzaría a celebrarse su festividad.

En 1794, como la pequeña capilla se encontraba en ruina, el Obispo autorizó su demolición, siendo la Cruz colocada junto a la puerta de la ermita de San Telmo, donde permanecería hasta el año 1850, en que el fraile dominico Lorenzo Siverio, valorando lo que aquel antiguo símbolo representaba para la población, la trasladó a la capilla del Hospital de Ntra. Sra. de los Desamparados, donde era capellán.
Los habitantes de Santa Cruz comenzarían a sentir interés por el testigo fundacional de su historia en 1871, cuando el alcalde Emilio Serra y Ruz inició los trámites para que fuera reconocida su titularidad municipal; pues, las autoridades de Marina alegaron que les pertenecía, por ser San Telmo la ermita de los marinos, y el Ayuntamiento de La Laguna consideraba que debía estar en su Consistorio, junto al Pendón, por tratarse de una pieza fundamental en la historia de la Isla. Para resolver este litigio tendría que intervenir de oficio la Comisión Provincial, la cual informaría, el 19 de abril de 1873, que la Cruz de la Conquista pertenecía de hecho y de derecho al Municipio de Santa Cruz de Tenerife, autorizando a recoger para su custodia todos los ornamentos que le pertenecían, los cuales se encontraban en la iglesia de San Telmo.
En 1892, el Ayuntamiento, al comprobar el estado de vejez en que se encontraba la venerada reliquia, y con el fin de preservarla y custodiarla en las mejores condiciones posibles, acordó que fuera incrustada convenientemente en buena madera, e introducida en un relicario de madera, níquel y cristal, en cuya parte superior figura el escudo de armas de Santa Cruz y una inscripción que dice: “Aquí se encierra la Cruz colocada por el conquistador de Tenerife Don Alonso Fernández de Lugo en el altar ante el cual se celebró por primera vez el Santo Sacrificio de la Misa en las playas de Añaza, día 3 de mayo de 1494. Fue costeada por el Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz en 1892. In hoc signo vinces.”

Procesión
La primera procesión cívica de la Cruz Fundacional tendría lugar en 1867. Salió de la capilla del Hospital de los Desamparados, donde estaba depositada, y después de recorrer las engalanadas calles del barrio del Cabo, cuyas casas lucían colgaduras, llegaría hasta la ermita de San Telmo, acompañada del Pendón de la Ciudad, la Corporación Municipal, Gobernador Civil, la banda militar, y un piquete del batallón. Ese día, la Corporación Municipal usó por primera vez una medalla pendiendo de su cuello, en una cinta con los colores nacionales, con el lema: “Ayuntamiento Constitucional de Santa Cruz de Tenerife”.
El 2 de mayo, la Cruz sería trasladada a la iglesia de San Francisco, donde quedaría custodiada hasta el día 3, en que tendría lugar la ceremonia y luego la procesión por las calles del centro de la ciudad, acompañada de toda la Corporación Municipal y multitud de personas venidas de todos los puntos de la Isla. La Cruz quedaría custodiada en la parroquia de la Concepción.
Durante los cinco primeros días del mes de mayo hubo diversos festejos: regatas de lanchas, riñas de gallos, pandorga, elevación de globos, carrera de sortijas a caballo. Por la noche hubo paseo y música en la plaza y se quemaron fuegos de artificio. También se instalaron casetas de feria en la plaza de la Constitución (La Candelaria), magníficamente decorada e iluminada, pues todos los faroles estaban encendidos, aunque había luna llena.
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