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SANTA CRUZ DE TENERIFE. Capítulo II. Expansión de Santa Cruz (4). Los Puentes.

Autor: José Manuel Ledesma Alonso
Publicado en El Día el 3 de noviembre de 2024

          Los puentes construidos sobre el barranco de Santos han marcado el desarrollo y la configuración de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, al mejorar la comunicación entre los barrios y la conexión con La Laguna.

El Cabo

          El primer puente con el que contó Santa Cruz en el s.XVI para facilitar el tránsito de personas hacia el camino de San Sebastián, único acceso existente para llegar a La Laguna y al interior de la isla, fue construido muy cerca de la desembocadura del barranco Santos. Estaba formado por una pasarela de madera que permitía el paso de personas, pues los carros lo hacían vadeando el cauce del barranco.

          Este puente ha sido dañado o destruido a lo largo de los siglos por las avenidas del barranco, teniendo que ser reconstruido, una y otra vez, con la ayuda del Cabildo y las aportaciones del vecindario.

          Sería en el temporal de 1826, uno de los mayores que ha sufrido la isla de Tenerife a lo largo de su historia, cuando el puente desapareció totalmente. Para reconstruirlo le hicieron tres pilares de cal y piedra, entrelazándolos con grandes troncos de pino que se trajeron de los montes de Vilaflor. El barranco volvería a desbordarse el 8 de marzo de 1837, cuando en Santa Cruz estuvo lloviendo intensamente durante ocho horas seguidas.

          El puente quedaría prácticamente destruido por las lluvias ocurridas el 20 y 21 de diciembre de 1879. En su lugar, el arquitecto municipal Antonio Pintor colocaría uno de hierro traído de Londres. El citado puente tenía una base central de sillería basáltica y dos vanos laterales de 12 m cada uno. El tablero estaba formado por perfiles y pletinas laminadas de acero, unidas con roblones y tornillos, y su pavimento era de adoquines.

          La nueva construcción sería puesta a prueba en los temporales que asolaron la isla en diciembre de 1899, con cinco días de lluvias continuas, y en diciembre de 1922, en el que las aguas pasaron sobre el puente e inundaron la iglesia; sin embargo, el puente no pudo soportar el aluvión del 1 de febrero de 2010, que lo dejaría en estado ruinoso.

          Por ello, los técnicos del Cabildo y el Ayuntamiento optaron por eliminar la base central sobre la que se asentaba, de manera que al duplicar la capacidad de caudal se mejoraba su desagüe y se evitaba el riesgo de desbordamiento.

          El nuevo puente de El Cabo, declarado Patrimonio Histórico y catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), sería reinaugurado el 23 de julio de 2015. Su supervivencia se le debe a la perseverancia del entonces Cronista de la Ciudad, Luís Cola Benítez.

Puentes sobre el Barranco de Santos: El Cabo y Serrador

Zurita

          Debido al estado ruinoso en que había quedado el puente de El Cabo en el aluvión de 1750, las máximas autoridades se desplazaron a la Llanada de Sorita, en las afueras del núcleo poblacional, y decidieron construir un puente en el camino de La Laguna. Las obras, iniciadas en 1754, estarían terminadas al año siguiente.

          Aunque este puente resistió las avenidas provocadas por los temporales que hubo en el s. XIX, el trazado de la nueva carretera de Santa Cruz a Buenavista obligaría a que en su lugar se construyera otro de mayores dimensiones. Las obras del nuevo puente fueron dirigidas por Juan Amigó de Lara, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Jefe de Carreteras de Tenerife.

          A lo largo de su historia, por este puente ha discurrido la mayoría del tráfico rodado que entraba y salía de Santa Cruz, así como el trazado de la primera línea del tranvía que funcionó desde 1901 a 1956, y también la del tranvía actual, cuya estación designada “Puente Zurita” está situada sobre sus cimientos. Además, uno de los ojos se utiliza como paso inferior de la vía que conecta el casco de la ciudad con el barrio la Salud, inaugurada en 2010.

Las Asuncionistas

          El Puente de las Asuncionistas, inaugurado el 25 de junio de 1870, de 20 m de altura sobre el cauce del barranco y 10 m de luz, fue construido de mampostería con bóveda de rajuela y un arco semicircular de 6 m de ancho.

          En 1924, la reconversión del camino de la Costa en la Rambla Las Asuncionistas, por parte del Ayuntamiento, obligaría a la ejecución de un nuevo puente para mejorar las comunicaciones con los pueblos del Sur. Las obras fueron dirigidas por Juan Amigó de Lara, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Jefe de Carreteras de Tenerife.

          Actualmente, uno de sus ojos se utiliza como paso inferior de la nueva vía de 2,2 km, que conecta el casco de la ciudad con el barrio la Salud.

Galcerán

          Las obras del Puente Galcerán darían comienzo en 1926, siendo inaugurado el 19 de octubre de 1929, aprovechando la visita del presidente del Gobierno Miguel Primo de Rivera.

          Al utilizar por primera vez el hormigón armado se le pudo dar 140 m de largo y 20 m de profundidad, pasando a ser el de mayor longitud y altura de cuantos cruzan el cauce del barranco Santos.

          Esta arteria de la ciudad, que uniría las dos márgenes del barranco Santos sobre un sector ocupado por fincas de plataneras, permitiría el ensanche de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife hacía el Sur, y la creación de los barrios de Los Molinos y La Salle.

          Las diez farolas que se colocaron a su ancho fueron realizadas por la empresa sevillana de Juan Miró. También fue dotado de barandillas de 1 m de altura, aunque ante la cantidad de suicidios ocurridos, en 1954 se le añadió otra barandilla de 90 cm de alto.

Serrador

          Al construirse el Mercado Nuestra Señora de África, el Capitán General de Canarias, don Ricardo Serrador Santés, mandó construir un puente que salvara el cauce del barranco de Santos y comunicara la calle Valentín Sanz con la Avenida San Sebastián; para ello hubo que eliminar algunas casas que estaban situadas entre las calles Castillo e Imeldo Serís, ya que obstruían el acceso.

          Para poder llevar a cabo las expropiaciones y realizar las obras, el Mando Económico le concedió al Ayuntamiento un anticipo de 4.500.000 pesetas. Las obras comenzaron el 5 de agosto de 1942 y finalizaron el 3 de enero de 1944.

          El puente recibiría el nombre de General Serrador por haber sido su impulsor. No pudo ver terminada su obra al haber fallecido el año anterior.

          El Puente fue declarado Bien de Interés Cultural, por Decreto de 29 de diciembre de 2014, en la categoría de Conjunto Histórico, vinculado a los orígenes fundacionales de Santa Cruz.

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