SANTA CRUZ DE TENERIFE. Capítulo I. De Villa a Ciudad. (1) La Fundación
Por José Manuel Ledesma Alonso
Publicado en El Día el 1 de septiembre de 2024.
El día 3 de mayo de 1494, las huestes castellanas, al mando de Alonso Fernández de Lugo, clavaron una Cruz de madera en la playa de Añazo, con el fin de oficiar la Misa que conmemoraba la Fundación del Lugar y Puerto de Santa Cruz.
El madero permanecería durante muchos años en aquel lugar, soportando lluvia, sol y maresía, pues así aparece dibujada en un plano de 1701. En la actualidad, este lugar se encuentra en la confluencia de la avenida Marítima con la calle Bravo Murillo, entre el edificio Mapfre y el solar de Unelco, muy cerca de la parada del tranvía denominada Fundación.
En 1735, cuando la parroquia de la Concepción construyó una casa para la venta de carne, con el fin de que su renta ayudara a los pobres recursos de la Iglesia, la Cruz Fundacional quedaría en la denominada playa de la carnicería, en un ambiente poco propicio para su conservación.
Por ello, en 1745, el alcalde Juan de Arauz y Lordelo, al observar el estado de deterioro y abandono en que se hallaba, le mandó construir una capilla para que quedara resguardada, denominándose capilla de la Santa Cruz. A partir de esta fecha, cada 3 de mayo comenzó a salir en procesión.
En 1794, al derribarse la citada capilla, se colocó junto a la puerta de la ermita de San Telmo, donde quedó olvidada por aquellos que no conocían su historia y la indiferencia de los que, aun conociéndola, no eran conscientes de su valor testimonial.
Sería en 1850, cuando el capellán del Hospital de los Desamparados, el dominico Lorenzo Siverio, valorando lo que aquel antiguo símbolo representaba para la población, tomó la decisión de trasladarla a la capilla del Hospital, exclamando: “Nadie presta hoy atención a esta vieja reliquia, pero llegará el día en que todos se la disputarán”; hecho que ocurriría en 1871, pues cuando el alcalde Emilio Serra y Ruz quiso reconocer oficialmente su titularidad municipal, la Parroquia de la Concepción no aceptaba las pretensiones del Ayuntamiento; las autoridades de Marina alegaron que les pertenecía, pues San Telmo era la ermita de los mareantes; y el Ayuntamiento de La Laguna alegaba que debía conservarse junto al Pendón de la Conquista, al ser una pieza fundamental en la Historia de la Isla.
Tendría que intervenir la Comisión Provincial, informando, el 19 de abril de 1873, que la Cruz de la Fundación pertenecía de hecho y de derecho al municipio de Santa Cruz.
A partir de este momento se le otorgaría carácter institucional a la conmemoración anual de su festividad y muchos habitantes de la Villa y Puerto de Santa Cruz se enteraron lo que aquella vieja reliquia representaba, comenzando a sentir interés por el testigo fundacional de su Historia.
En 1892, para conmemorar los cuatro siglos de existencia de la Cruz Fundacional, y con el fin de preservarla en las mejores condiciones posibles, el Ayuntamiento encargó un relicario de madera, níquel y cristal, en cuya parte superior figura el escudo de armas de Santa Cruz de Tenerife y una inscripción que dice: “Aquí se encierra la Cruz colocada por el conquistador de Tenerife Don Alonso Fernández de Lugo en el altar ante el cual se celebró por primera vez el Santo Sacrificio de la Misa en la playa de Añazo, día 3 de mayo de 1494. Fue costeada por el Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz en 1892”.
La Cruz sería trasladada de manera definitiva a la iglesia matriz de Nuestra Señora de la Concepción, en 1896, donde actualmente permanece y recibe culto. Desde aquí, cada 3 de mayo, sale en procesión por las calles de la ciudad, acompañada de autoridades religiosas, civiles y militares, así como multitud de fieles.
La Cruz Fundacional forma parte del Escudo Heráldico de Santa Cruz de Tenerife desde que, el 28 de agosto de 1803, le fue otorgado por el rey Carlos IV. En el citado escudo, la Santa Cruz aparece superpuesta a la Cruz de Santiago, debido a que ambas simbolizan dos hitos importantes en la historia de la ciudad: la Fundación, el 3 de mayo de 1494, y la derrota de la escuadra inglesa, al mando del contralmirante Horacio Nelson, el 25 de julio de 1797, festividad del Apóstol.
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