SANTA CRUZ DE TENERIFE. Capítulo I. De Villa a Ciudad (y 6). Título de Ciudad
Autor: José Manuel Ledesma Alonso
Publicado en El Día el 6 de octubre de 2024
El 28 de agosto de 1803, seis años después de la Gesta del 25 de Julio, el rey Carlos IV firmaba en Aranjuez la Real Cédula por la que se le otorgaba a Santa Cruz el privilegio de Villa Exenta, los títulos de Muy Noble e Invicta y le añadía el de Leal, a la vez que le concedía el Escudo de Armas.
La primera Corporación Municipal, presidida por el alcalde José María de Villa, se constituiría el 7 de diciembre de 1803.
A los veinte años de haber conseguido su autonomía municipal, el 27 de enero de 1822, la Muy Noble, Leal, Fiel e Invicta Villa de Santa Cruz de Santiago de Tenerife se transformaba en Capital de las Islas Canarias, título promulgado por el rey Fernando VII, el cual ostentaría hasta la división provincial de 1927.
Con el fin de obtener la categoría de Ciudad para igualarse a las ciudades de Las Palmas y La Laguna, las autoridades municipales comenzaron a realizar las gestiones oportunas en 1836.
Diez años más tarde, aprovechando que el gobierno de Madrid incurrió en un error de nomenclatura, enviando varias órdenes reales en las que expresaba “Ayuntamiento de la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife”, el segundo teniente de alcalde, Agustín Guimerá, expuso que “era costumbre inmemorial que cuando el Rey designaba alguna cosa con un título superior al que se le reconocía, estaba en posesión de la gracia con que se le había nombrado”, motivo por el que se volvió a solicitar este privilegio, aunque no tendría contestación.
Este privilegio se conseguiría el 29 de mayo de 1859, gracias a las gestiones del diputado en Cortes Manuel Rancés y Villanueva, IV marqués de Casa Laiglesia, el cual lograría que la reina Isabel II firmara en Aranjuez el Decreto por el que se le concedía a Santa Cruz el título de Ciudad:
“Teniendo en consideración las particularidades circunstancias de la Villa de Santa Cruz de Tenerife, capital de la provincia de Canarias, y deseando dar a sus leales habitantes una prueba del interés que me inspiran”.
Cuando el Título de Ciudad llegó a Santa Cruz, el 4 de junio de 1859, en el vapor correo de las Antillas, comenzarían las celebraciones populares con repique de campanas y aclamaciones que durarían tres días. En ese momento la alcaldía la regentaba José Luís de Miranda y Sánchez, aunque el expediente de solicitud lo había iniciado el alcalde Bernabé Rodríguez Pastrana.
Descripción oficial del Escudo de la Ciudad.
La Corona del reino de España que lleva por cimera es el símbolo de lealtad y nobleza.
El Escudo ovalado ondeando es de color azul por el Océano Atlántico que baña las costas de la ciudad.
Las dos Ramas verdes que lo rodean, una de laurel (victoria) y la otra de roble (fortaleza) corresponden al título de ciudad invicta.
La Cruz verde, Fundacional de la Ciudad a la que dio nombre, es con la que el Adelantado Alonso Fernández de Lugo celebró la primera misa en la playa de Añazo, el día 3 de mayo de 1494.
La Espada o Cruz de Santiago que asoma detrás de la Cruz Fundacional y que atraviesa la tercera cabeza de león se debe al triunfo conseguido sobre los invasores ingleses el 25 de julio de 1797, festividad del Apóstol Santiago (compatrono de la Ciudad). La insignia es de color rojo por serlo de la Orden y por la mucha sangre que el desembarco costó a sus enemigos.
Una Isla, la de Tenerife, con su famoso Teide blanco de plata, por la nieve que lo cubre y por su acendrada fidelidad.
Tres Castillos, San Cristóbal, San Juan y Paso Alto, de color plata por el valor que han tenido siempre en su defensa.
Cuatro Anclas, por la importancia de su puerto, germen de la vida y la economía. De color plata por su limpieza e importancia y por las riquezas que en él se han salvado de la codicia enemiga.
Cruz de Primera Clase de la Orden Civil de Beneficencia con el título de Muy Benéfica, con galardón y cinta, por el excepcional comportamiento de los habitantes de Santa Cruz durante la epidemia de cólera de 1893. La Cruz fue concedida por la reina regente María Cristina de Austria, madre de Alfonso XIII, por decreto de 23 de abril de 1894.
Fiel en reconocimiento a su fidelidad a la monarquía y a la colaboración de su pueblo con la Junta Suprema de Canarias, máxima autoridad en las Islas en 1808, cuando la invasión napoleónica a la España peninsular.
Tres Cabezas de León -animal heráldico de la cimera del escudo de la Gran Bretaña- por las tres victorias logradas sobre los almirantes ingleses Blake (1657), Jennings (1706) y Nelson (1797), en su intento de invasión. Son de color negro por el carácter traicionero de estos ataques.
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