NUESTRAS PLAZAS (8). Plaza de Isabel II
Autor: José Manuel Ledesma Alonso
Publicado en el Diario de Avisos el 23 de febrero de 2025
Situada entre las calles La Marina y San Francisco. Su lado Norte lo conforma la calle dedicada a Patricio Estévanez.
La plaza se denominó en sus orígenes, 1845, Chorro de Isabel II, al haber instalado allí el que suministraba agua a los vecinos del barrio del Toscal.
El 13 de mayo de 1931 pasaría a denominarse Patricio Estévanez, en honor al ilustre tinerfeño que defendió los derechos y prerrogativas de esta Capital en todos los cargos públicos que desempeñó, así como desde su periódico Diario de Tenerife.
El 5 de octubre de 1936, la Comisión Gestora Municipal establecería su nombre actual, Plaza de Isabel II
Sus edificios

Edificio Núñez
En la esquina de la plaza con la calle La Marina, destaca el Edificio Núñez, uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura racionalista en el Archipiélago Canario. El inmueble de seis plantas, con chaflán curvo en esquina, fue diseñado, en 1933, por el arquitecto José Blasco Robles para uso comercial y viviendas.
Este edificio tiene la peculiaridad histórica de ser el primero construido en la isla de Tenerife de estructura metálica, el tener la esquina redondeada, y la proyección sobre la calle de las fachadas que enmarcan el gesto expresivo principal, atendiendo a su localización urbana, con vistas al puerto y al mar.

Casa La Roche
Otra construcción característica de esta plaza es la Casa La Roche, proyectada, en 1913, por el arquitecto Antonio Pintor Ocete para vivienda particular de Carlos La Roche García. La vivienda de tres plantas tiene dos fachadas, a la calle La Marina y a la avenida Francisco La Roche y, como elemento de unión un torreón o belvedere, de planta octogonal con visión por todas sus caras, ya que era utilizado como mirador para saber con antelación la llegada de los barcos. El citado torreón, coronado en su parte central por una aguja, se cierra con una cubierta a ocho aguas con un alero pronunciado y sostenido por perfiles de madera.
La Fuente
La Fuente de Isabel II que suministraba agua a los vecinos del barrio del Toscal, instalada en la plazuela alta que estaba frente al castillo de San Pedro, junto a la muralla que configuraba la rampa que daba acceso a la calle la Marina, sería inaugurada el 25 de agosto de 1845, cumpleaños de la Serenísima Señora, Infanta Doña María Luisa Fernanda.
El proyecto de la Fuente fue encomendado a Pedro Maffiote Arocha (Santa Cruz de Tenerife, 1816-1870), técnico de Obras Públicas y profesor de las Escuelas de Bellas Artes y Náutica de esta capital.
A pesar de la escasez de medios con que fue hecha, es una de las fuentes neoclásicas de orden toscano más bellas de la ciudad, destacando por su monumentalidad, al estar fabricada de granito basáltico, color azulado y con las características propias del clasicismo romántico, se compone de un receptáculo; un primer cuerpo formado por seis columnas de orden toscano, que sostienen el friso; y un segundo cuerpo o remate, coronado por el Escudo de Armas de la Ciudad y, bajo éste, la inscripción: Reinando Isabel II.
En los intercolumnios hay cinco espacios en los que destacan sendas cabezas de león, que por su boca arrojaban el agua que caía en la alargada pila a la que se accedía por una escalinata.
El coste total ascendió a 32.000 reales, lo cuales fueron aportados por el Jefe Superior Político, con 3.000 reales aprehendidos en las casas de juego, y Bartolomé Cifra, alcalde del agua, que adelantó el resto del dinero. Para poder abonarle los 11.500 reales que se le quedaron a deber, le cedieron la casa de la plaza de la Iglesia que había utilizado el Consistorio entre 1826 y 1837.
A espaldas de la Fuente, en 1856 se colocó un depósito de agua del que se surtía la propia fuente, se suministraba a los buques y se regaba la Alameda de la Marina. Su promotor y administrador, Juan Cumella Monner, pagaba al Municipio el 10% de lo recaudado a los barcos.
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