Guerra laboral en Tenerife
Autor: Alastair F. Robertson
(Traducido del inglés por Emilio Abad Ripoll y publicado en el Diario de Avisos el 14 de julio de 2024).

Puerto de Santa Cruz de Tenerife en 1901 (Fondo J. M. Ledesma)
GUERRA LABORAL EN TENERIFFE. Así rezaba el alarmante titular del periódico Morning Leader el sábado 20 de abril de 1901. (En aquellos tiempos, la palabra Tenerife se escribía en inglés con una doble “f”). Su corresponsal en Madrid informaba que:
“Un telegrama de Tenerife dice que no hay aún síntomas de que vayan a terminar allí los problemas laborales. Dos mil trabajadores portuarios están en huelga, y los trabajos de carga de fruta para Gran Bretaña y de descarga de los barcos carboneros están casi paralizados.”
No se habló luego mucho más del tema, pero quizás algunos obreros aprovecharon una oferta para trabajar en las islas de Trinidad y Tobago, colonias británicas en las Indias Occidentales. En aquellas islas había una gran carencia de trabajadores en la tradicional industria de la caña de azúcar, así como por la diversificación de la agricultura con la producción de cocos y caucho, por lo que se planeó atraer inicialmente unos 500 trabajadores de las Islas Canarias; se consideraban especialmente idóneos los campesinos de Tenerife (1).
Si algunos obreros estaban interesados, se les ofrecía el coste del pasaje, un contrato (negociable) de tres años de duración, alojamiento, tratamiento médico gratuito, un salario, por un trabajo diario de 9 horas, de 30 centavos a los hombres, 20 a las mujeres y de 12 a 16 para chicos y chicas de más de 10 años de edad, con la posibilidad de trabajar a destajo. Una familia de 5 miembros podía vivir modestamente con un gasto medio de 45 centavos al día y una dieta basada en pescado salado, pan, legumbres y arroz, pero la carne era cara. Se implementaría un estricto control de los inmigrantes para garantizar que sólo se admitían expertos trabajadores del campo. Un representante especialmente enviado de Trinidad y Tobago supervisaría los trabajos de selección.
La huelga portuaria en Santa Cruz se prolongó hasta junio. Sus consecuencias tuvieron que ser muy duras para los trabajadores y sus familias, porque al final hubieron de aceptar las condiciones de los empresarios (2). Quizás algunos obreros portuarios pudieron convencer a las autoridades de inmigración de Trinidad y Tobago de que también podían cultivar la tierra, y marcharon en busca de lo que, ojalá, podía ser una vida mejor; o también algunas familias campesinas se vieron tentadas a emigrar como consecuencia de una terrible tormenta que, en abril, se abatió sobre el norte de Tenerife, causando la muerte por ahogamiento de doce personas, hiriendo a muchas otras, matando a muchos animales y destruyendo, total o parcialmente, gran cantidad de huertas(3).
Sin embargo, no sabemos nada del éxito o fracaso del proyecto de emigración. En los diarios ingleses no hay noticias sobre su desarrollo, de modo que nos hemos quedado con la miel en los labios.
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Referencias
1. 13/6/1901 Mirror (Trinidad and Tobago) p.12
2. 12/6/1901 Lloyd’s List p.9
3. 18/4/1901 Morning Leader p.5
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