El nombre de nuestras calles (202). Valentín Sanz
Por José Manuel Ledesma Alonso
(Publicado en el Diario de Avisos el 15 de diciembre de 2024)
Calle Valentín Sanz
Calle del Norte hasta 1898
Enlaza la calle La Rosa, con el Mercado Ntra. Sra. de África

Ingresó en la Academia de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife a la edad de 9 años, donde recibiría la influencia del romanticismo de sus profesores Nicolás Alfaro, Cirilo Truilhé y Pedro Tarquis.
Cuando tenía 26 años fue becado por la Diputación Provincial tinerfeña para perfeccionar sus conocimientos en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, en la que bajo la influencia de sus maestros, Federico Madrazo y Carlos de Haes se introduciría en el realismo, logrando un mejor dominio de la luz y el color. En 1880 participaría en la Exposición de Acuarelas de 1880, en la que la Casa Real le compró la obra El Alba en los Campos de Asturias.
A la edad de 32 años viaja a Cuba como dibujante de una expedición científica del estudio de la flora antillana, auspiciada por el canario Fernando León y Castillo, Ministro de Ultramar. En los dieciséis años que permaneció en Cuba alcanzaría su madurez artística, incorporando a sus cuadros la naturaleza tropical.
En 1886 sería nombrado Catedrático de Paisaje y Perspectiva de la Academia de Bellas Artes de San Alejandro, dependiente de la Universidad de La Habana. Durante su etapa académica lograría cambiar el sistema de enseñanza que hasta ese momento se limitaba al aprendizaje dentro del aula, propiciando visitas a diferentes lugares de interés pictórico. Sus discípulos llegarían a ser famosos pintores, recibiendo importantes premios nacionales e internacionales, e incluso se dedicarían a la enseñanza.
En 1896 regresaría a Tenerife, acompañado de su esposa, Dolores de la Cruz Muñoz, con la que residió en La Laguna, pintando esplendidos paisajes de la Vega. Este gran pintor paisajista cultivaría también el retrato.
Dos años más tarde, de nuevo a Cuba, realizaría un viaje a Nueva York, donde fallecería de escarlatina, enfermedad que contrajo de una niña a la que había retratado, aunque otros autores lo achacan a una afección palúdica.
Su obra se conserva en el Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, en numerosas colecciones privadas y en varias instituciones americanas.
– – – – – – – – – – – – – – –