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Ojo a los datos y al cuico

Autor: Juan Manuel Valladares Expósito
Comunicación en Radio Muelle el 2 de abril de 2026

          Desde la más remotas calendas de la historia hemos usado el socorrido defecto de usar como ciertos muchos de los hechos y sucesos dudosos que no pertenecen al momento histórico o la persona de la que pretendemos hablar.

        Me decía un viejo amigo de origen alemán, pero mas canario que el gofio, de nombre Hans y verdadero hombre de espíritu social y solidario con los necesitados: “Amigo Juan, tenemos en la lengua de Schiller una frase que aclara qué corresponde a cada uno”. Y me decía “Jeden das Seine” . En román paladino “a cada uno lo suyo”.

          Como siempre he sospechado que en materia de leyes el mundo romano, desde antes de Jesús, ya tenía algunas normas para que nadie se quedara con lo que no le ertenecía, busqué algún texto alusivo a la declaración de mi germánico amigo y me encontré con la frase “suum cuique”, que viene a decir lo mismo, o sea “a cada cual lo suyo”

          Y dado como somos a buscar parentescos extraños en los lenguajes, nos encontramos la palabra “cuico” en el Diccionario Histórico del Español de Canarias de la mano de Dolores Corbella y Cristóbal Corrales. El tal “cuico” es alguien que pretende quedarse con lo que es de otros. Jugar con las palabras siempre me ha parecido un deporte de la mayor diversión que nos lleva a la Babel mitológica.

           Y tras este exordio o preámbulo, como diría un erudito del lenguaje, vamos a seguir, con más deseos que conocimientos, defendiendo la historia de Canarias frente a ciertos intentos de vendernos solo parte de la moto, ignorando o pretendiendo que ignoremos todo el conjunto, que ya está ampliamente documentado.

        Y ya añado que esta idea surge de un comentario en prensa de alguien que se queja porque su mujer historiada no ha recibido todo el aplauso que el, llamemos, cronista, aporta. Creo que no es buena forma de defensa intentar desmerecer las razones que la otra parte expone aludiendo a su mejor estatus social o a que en su biblioteca, seguramente con más solera que la del cronista, existan libros forrados en piel y cantos dorados. Y debo aclarar que no se refería a mi persona. No es así como se hace historia. Así solo demuestras un complejo de inferioridad manifiesta y a mi juicio es innecesario ponerlo a la luz pública.

          A renglón seguido les cuento lo que he podido saber con prueba documental de un gran personaje de la historia de Canarias conocida como Francisca Gazmira. 

           Como bien saben los pacientes oyentes y lectores de estos trabajos, no soy dado a hablar de aquello de lo que no tengo evidencia documental contemporánea a los hechos y personas citadas. Razón por la que, para hablar de esta dignísima palmesa, Francisca Gazmira, habrá que ir a documentos contemporáneos a su vida o recientemente descubiertos.

          ¿Y por qué Gazmira como apellido?

         Con dudas, que nacen de mi ignorancia filológica, solo inicialmente hemos encontrado un vocablo en la obra de Maximiano Trapero, su Diccionario de toponimia de Canarias. página 988, que comenta el vocablo Gasmil, y con más certeza cree el autor que fue Gazmil. Vocablo que Wölffel asoció, sin que conozcamos el porqué, a la indígena Francisca Gazmira.

          En la obra del señor Cebrián Latasa leemos que “los bandos de paces en La Palma fueron, en tiempo de las entradas de Pedro de Vera, Izan y Gazmir. Y en esa obra figura nuestra Gazmira en el capitulo de conquistadores.

          ¿Existe alguna razón para compararla con aquellos que no lo fueron, pero fueron personajes colaboradores en la conquista? El señor Cebrián Latasa le dedica nada menos que las páginas 241 a 243 de su obra en la edición del Gobierno de Canarias, año 2003.

          Busquemos en la antigua historia de Canarias, actualizada por plumas tan valiosas como las de los señores Aznar Vallejo y Tejera Gaspar. Así hablan de la citada señora en El encuentro de ls culturas prehistóricas de Canarias con las civilizaciones ueropeas. Y hablan de la conversión de los palmeses:

                    “En este sentido, en 1488 se concedió poder real al custodio franciscano de Sevilla para convertir a los habitantes de ambas islas, ordenándose a las autoridades civiles que respetasen los seguros otorgados por su comisario. En La Palma, la artífice del acuerdo fue Francisca Gazmira, que obtuvo la colaboración de dos bandos. El acuerdo se plasmó posteriormente en un documento, hoy desconocido, que regulaba los derechos y deberes de las partes”.

                  “A pesar del acuerdo, Lugo vendió los rehenes, cautivó a los bandos de paz pretextando una revuelta y detuvo a Francisca Gazmira para que no se quejase a la Corte”

          Y en una declaración del Bachiller Pedro de Valdés en la reformación de Ortiz de Zarate de 1506 puede leerse:

                   “… acordaron enviar a Francisca, palmesa que era ama de Diego de Çurita, regidor de Gran Canaria, a la isla de La Palma en una carabela de Martin Cota para que fablara a los cabdillos e principales de los vandos de la dicha isla porque ellos avian enviado a dezir que querian ser christianos e darse al señorio de sus Alteças.”

           Y en un trabajo de don Alfredo Mederos con el titulo “Un enfrentamiento desigual. Baja demografía y difícil resistencia en la conquista de las Islas Canarias» (2018) leemos:

                  “En 1492, el gobernador de Gran Canaria, Francisco de Maldonado, con la mediación de una esclava palmera, Francisca, del Bando de Gazmira, consiguió que los reyes de cuatro territorios del suroeste de La Palma, Ahenguareme (Fuencaliente), Aridane (Tazacorte, Los Llanos, El Paso), Tijuya y Guehebey viniesen a Las Palmas de Gran Canaria donde se bautizaron fijando un acuerdo de paz con los cuatro, retornándolos después a La Palma. “

          Poco dados a dejar a medias cuanto trabajo iniciamos, hemos seguido la búsqueda de nuestra heroína en el Registro General del Sello de la mano de don Eduardo Aznar Vallejo y entre los años 1476 a 1517. Solo adjuntamos el texto que hemos encontrado:

                  “1500 Julio 25. Granada. Incitativa a don Juan de Silva, conde de Cifuentes, alférez mayor y miembro del Consejo, para que determine en el pleito de algunos canarios, que dicen ser libres y estar sometidos a servidumbre por no haber determinado, debido a la partida del rey, en la causa que habían seguido ante los alcaldes de casa y corte, y reciben por ello peor trato de sus dueños que antes de emprender dicho pleito, estando suficientemente probado su justicia por el hecho que doña Inés Peraza diese a Francisca Gazmira 60.000 maravedís para que no continuase el litigio. Episcopus ovetensis. Johannes licenciatus. Martinus. Zapata. Tello. Moxica. Mármol. Pérez.”

          En textos del mismo Registro y en años posteriores nada encontramos de la señora Francisca Gazmira .Igualmente no la vemos citada en la obra de Abreu Galindo (Argote de Molina) aunque hemos buscado todo lo relativo a la Isla de La Palma, citada en no menos de 66 ocasiones en esa obra.

          Acudimos a la obra de Juan Núñez de La Peña  Antiguedades(sic) de las islas de la Gran Canaria (1676), pero hemos obtenido un resultado totalmente negativo sobre la vida y actos de la señora Gazmira.

         Y pensando en una mezcla de patriotismo y conocimiento, fuimos a la búsqueda de la obra del eminente profesor palmero señor Régulo Pérez. Nada conseguimos si solo existe en su obra esta cita:

                  “Una vez terminada la conquista de Gran Canaria, la Mitra y el Cabildo de Gran Canaria trataron de la conquista de La Palma. Para llevarla a cabo se valieron de una indígena palmera convertida al cristianismo, Francisca la Palmesa o Francisca Gazmira. Se presentó como pariente de uno de los régulos palmeros, y cinco meses después de haber sido aceptada su mediación regresó a Las Palmas con cinco jefes palmeros, a quienes se vistió e instruyó en la religión cristiana.”

           Hasta aquí mi aportación con base histórica documentada. Nada puedo aumentar de mi cosecha pues, poco dado a crear expectativas legendarias, nada puedo añadir salvo el gran respeto que tengo a cuantos a lo largo de los siglos labraron, y aún labran, el entendimiento entre todos los seres humanos. Dejemos a otras mentes más dadas a la oportunidad del momento las rencillas históricas y la lucha entre tirios y troyanos.

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