Las figuras y flores de las Hermanas Tinaut
Autor: Antonio Salgado Pérez
Publicado en El Día el 9 de febrero de 1999
Ecos de una exposición
De entrada, el público se identifica con los melocotones, las manzanas, las peras y los mangos de Pilar, y con las ciruelas, las uvas, las cerezas y los plátanos, en bodegones tan impresionistas como logrados, que parecen como transmitirnos sus peculiares sabores. No podemos olvidarnos de las flores de Pilar, esos pétalos de primavera-verano donde surgen, por doquier, siempre con hojas, para impregnarles más naturalidad, esos ramos de dalias, crisantemos, margaritas, campanillas… Y, de vez en cuando, la espátula de Pilar se fija en aquella casita rural, en aquella costa embravecida, en aquel solitario faro, en aquellas barcas rojas y en aquellos horizontes y lejanías, donde la artista no va buscando, intuimos, amplitud geográfica, sino otros espacios de ribetes espirituales.
Flores y sabores
Y junto a aquellas flores y sabores, las figuras de Beatriz, siempre sugeridoras, dándoles paso a las fantasía, como intentado que el público recapacite ante aquellos originales trazos, de donde brotan pierrots entre volcanes, mujeres en el jardín, con la espalda al descubierto, como insinuantes; colombinas en negro; fragmentos de un tríptico y, sobre todo, sus magas, las magas de Beatriz; esa maga de tez sonrosada y ojos grandes, con su cabeza cubierta del ancestral sombrerillo de paja y cinta negro de terciopelo, que el mismísimo Pedro de Guezala, uno de sus maestros, miraría con plena satisfacción. Beatriz, que siempre ha tenido una especial predilección por la figura humana y por el enigma que ésta encierra, nos lo ha vuelto a demostrar en su última exposición, donde sus cuadros llevan el sello inconfundible de su inagotable quehacer.
Beatriz y Pilar, tándem ya tradicional –y esperado– en nuestras salas de arte, siguen entusiasmándonos con sus coloridos y con sus creaciones. Sus cuadros, los cuadros de las hermanas Tinaut, como bien nos apuntaba la fibra fina y escrutadora de Luisa Arriaga, “son cuadros que nos alegran la vida”.
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