La Guerra de la Oreja de Jenkins y la Guerra de Sucesión austríaca (1) (Noticias antiguas de Canarias - 2)

 
Por Alastair F. Robertson  (Traducción al español de Emilio Abad publicada en el Diario de Avisos el 12 de septiembre de 2021).
 
 
 
 
NOTICIAS ANTIGUAS DE CANARIAS  
 
(En el British Newspaper Archive*)
 
 
II - La Guerra de la Oreja de Jenkins y la Guerra de Sucesión austríaca  (1) 
 
 
     
A lo largo del siglo XVIII, de vez en cuando aparecían en la prensa británica noticias relacionadas con  las Islas Canarias y otras zonas cercanas. Disponemos de una maravillosa fuente “on line”, el British Newspaper Archive (Archivo de prensa británica) que proporciona una información fascinante sobre hechos que ocurrieron hace cientos de años. Esta serie artículos, basados en el citado Archivo, finalizará cuando el próximo 25 de julio celebremos el 225 aniversario de la Gesta con información de lo que sucedía en el Archipiélago en vísperas del ataque de Nelson a Tenerife en 1797, Naturalmente, las ilustraciones que acompañan al texto no proceden de los artículos originales.
 
  
 Durante el siglo XVIII nunca anduvo la guerra muy lejos en las relaciones hispano-británicas.  La Guerra de la Oreja de Jenkins**, iniciada en 1739, fue en realidad un intento británico para acabar con el monopolio español del comercio con America del Sur y llegó a solaparse con la Guerra de Sucesión austríaca, que comenzaría un año después. Los conflictos llevaron a que las aguas que rodean nuestro archipiélago se convirtieran en un lugar peligroso para las actividades comerciales, como demuestran los siguientes artículos.
 
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 A la izquierda del grabado se representa a Jenkins mostrando su mutilada oreja al Primer Ministro Walpole. (Fuente: Numismático digital))
 
 
          En todos los países marítimos, a los propietarios particulares de barcos armados se les concedían licencias gubernamentales, denominadas "patentes de corso", por las que se autorizaba oficialmente a llevar a cabo acciones piráticas. Las aguas que rodean las Islas Canarias, Tenerife en particular, eran punto de encuentro para el tráfico marítimo desde y hacia África y América, lo que las convertía en lugar muy atractivo para el abordaje y saqueo de buques mercantes que, por tanto, debían contar con protección.
 
Foto 2 - 2 Personalizado
 
 
Ordenanzas promulgadas por Felipe V en 1718 reglamentando la forma de ejercer “el corso” 
 
 
          El 23 de febrero de 1740, el Ipswich Journal informaba que:
 
                   El Ashsted, mandado por el capitán Lowther, el Mary (capitán Paxon) y el Bonetta, (capitán Wheatle), custodiados por el navío de guerra Portland, dos bombardas y tres brulotes llegaron a Madeira, procedentes de Londres, el 1 de diciembre, y zarparon el 13 del mismo mes rumbo a América. También llegó un buque corsario de 20 cañones y 80 hombres, bajo el mando del capitán Philip Dumaresque, que va a realizar un crucero por las Canarias.
 
          Como Madeira era una colonia portuguesa, y Portugal el más antiguo aliado de Gran Bretaña, aquella isla era a menudo fuente de noticias para la prensa británica. El 3 de mayo de 1740, el Ipswich Journal comunicaba: 
 
                    Cartas desde Madeira, fechadas el 30 de marzo, informan que un bergantín corsario español de 18 cañones y 120 hombres había aparecido por aquellas aguas dos días antes, pero confiaban en que el navío de guerra británico Ruby, cuyo pronto regreso de un crucero por las Islas Canarias se esperaba, lo capturase o le hiciese abandonar la zona.
 
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Bergantín español de la ultima década del XVIII (Fuente : todoabordo.com)
 
 
          Pronto era el  propio Ruby quien comunicaba noticias:
         
                    Por el HMS Ruby, llegado de Madeira, sabemos que ha arribado a aquella isla el corsario Eagle, bajo el mando del Capitán Dumaresque, con base en Boston, Nueva Inglaterra; dicho corsario ha apresado y llevado a Gibraltar a un barco holandés***, con 500 toneladas de maíz a bordo, que navegaba de Cádiz a Tenerife, a otro sueco, cargado de maíz y a dos barcos españoles, uno con harina y dinero y el otro con municiones y pertrechos para las guarniciones españolas. Este último monta veintiocho cañones y ha sido convertido en corsario por el capitán Dumaresque, quien navega con ambos buques  hacia la isla de Cuba. Se calcula que las capturas importan al menos una gratificación  de 30.000 libras esterlinas. (Derby Mercury, 15 de mayo de 1740).
 
 
(Continuará)
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* www.britishnewspaperarchive.co.uk
 
** Ese curioso nombre se debe al incidente surgido cerca de Florida cuando un guardacostas español (La Isabela) interceptó a la Rebeca, una fragata inglesa con contrabando. El capitán español, Julio León Fandiño, mandó cortar una oreja al británico, Robert Jenkins, quien aseguró ante su Parlamente que aquel le dijo : “Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”. Ese fue el “casus belli” argumentado por Inglaterra para declarar la guerra a España.
 
*** Holanda también estaba en guerra contra Inglaterra
 
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