La ignominiosa rendición y entrega del castillo de San Fernando de Figueras a los franceses en el año 1794 y la desaparición de parte de los caudales del Batallón de Infantería de Canarias

 
Por Juan Carlos Cardell Cristellys  (Publicado en El Día / La Prensa el 14 de diciembre de 2017).
 
 
          En el año 1659 se firmó con Francia la Paz de los Pirineos; en este acuerdo se perdieron los territorios del Principado de Cataluña situados al norte de los Pirineos, el Rosellón y la mitad de la Cerdaña.
 
         Debido a esta modificación territorial, era necesario proteger mediante alguna fortaleza la frontera. Francia por su parte ya contaba con esa protección al haber quedado dentro de sus nuevos límites territoriales la Fortaleza de Bellegarde. 
 
         Las invasiones francesas a la zona del Ampurdán se sucedieron durante los casi cien años que transcurrieron hasta que en 1751 el Marqués de la Ensenada propuso al Rey Fernando VI la mejora de las defensas de la frontera con Francia. Para ello recomendó el aumento en número de componentes del ejército y la construcción de una fortaleza en las inmediaciones de la frontera.
 
         En 1752 la propuesta de Ensenada empezó a materializarse. Ese año el Marqués de la Mina, Capitán General del Principado de Cataluña, encargó un informe secreto sobre la ubicación idónea de una nueva fortaleza. Este encargo fue realizado a Juan Martín Cermeño quien desempeñaba por entonces el cargo de Comandante General del Cuerpo de Ingenieros. 
 
          El 3 de octubre de 1752, el ingeniero Martín Cermeño elaboró un informe, bajo el título de “Relación del territorio y frontera del Ampurdán en el Principado de Cataluña y de sus entradas” (Nota 1). Estas circunstancias habían quedado patentes en las repetidas invasiones de guerras pasadas.
 
          En 1753 el Castillo de San Fernando de Figueras fue proyectado para dar respuesta defensiva a la frontera con Francia. Situado a las afueras de la ciudad de Figueras, dominando una amplia extensión desde la altura de una colina, la llamada Montaña de los Capuchinos, estaba considerada como la fortaleza más extensa de Europa, dentro de las de su estilo arquitectónico-militar.
 
          En el año 1766 se inauguró la fortificación y alguna edificación interior. La Plaza no estaba aún concluida y ya se habían gastado 30 millones de reales (2)En 1791 se enviaron las tropas al Castillo y fue en mayo de 1793 cuando se nombró a su Estado Mayor.
 
          La muralla del cuerpo principal tiene figura de pentágono irregular, casi  hexagonal, y una longitud perimetral de dos kilómetros y medio. La longitud perimetral del conjunto a la altura del camino cubierto es aún mayor, 3.120 metros. La superficie total ocupada es de 32 hectáreas y 36 áreas, con un perímetro de 3.120 metros. El cuerpo principal se compone de seis baluartes, uno de ellos plano y otras tantas cortinas que los unen. La obra exterior la componen tres hornabeques o medias-coronas, siete revellines o medias-lunas y dos contraguardias. Sus túneles contraminas, accesibles desde el foso, todavía permanecen intactos desde su construcción, bajo el formidable patio de armas existe una enorme cisterna, diseñada para contener cerca de 9 millones de litros de agua, cantidad suficiente para el consumo  de la guarnición durante un año.
 
          La primera ocasión en la que el valor estratégico y defensivo de la fortaleza se puso a prueba fue cuando el ejército francés invadió el Ampurdán durante la Guerra contra la Convención (3)conocida también como La Gran Guerra en la historiografía catalana.
 
          En 1794 el ejército francés de la República inició, tras el parón invernal, una exitosa la campaña. Recuperó sus territorios y consiguió hacer retroceder al ejército español hasta la línea de Figueras, para finalmente apoderarse de la fortaleza de San Fernando de Figueras y de la de Rosas.
 
          El refuerzo de tropas con las que contó Dugommier y las debilidades del ejército español contribuyeron sin duda al éxito. La guerra en Cataluña tuvo diferentes momentos de intensidad, quedó limitada a pequeños encuentros entre las vanguardias de ambos ejércitos mientras se producían actuaciones en el plano político y se sufrieron duros enfrentamiento cuando la negociación fracasaba.
 
Figueras-1 Custom
 
Foto actual aérea del Castillo de San Fernando de Figueras
 
         
          Ya en febrero de 1794 el general Ricardos denunció la falta de medios humanos y económicos, a lo que se añadió la elección de un general en jefe, el Conde de la Unión, que no estuvo a la altura de las circunstancias aún cuando no contara con medios suficientes.
 
          La moral de la tropa y el poco ánimo de lucha fue una constante en ese periodo de la guerra. A esta escasa voluntad de lucha habría que añadir al menos dos factores: la falta de unas órdenes concretas y acordes con un plan general de campaña, como denunciara Morla, y el miedo generalizado que se extendió entre la población y la tropa tras la Batalla del Roure.
 
          El día 26 de noviembre de 1794 la junta de oficiales realizó una votación con el voto secreto. De los 41 votos de la junta 36 fueron favorables a la capitulación y 5 en contra. Se pactó que la entrega del Castillo se realizaría a las nueve de la mañana del día siguiente.
 
          El 28 de noviembre de 1794, el gobernador interino de la Plaza la rindió tras recibir la intimación del general francés Perignon. Era la primera vez que el enemigo se había acercado a sus muros desde su construcción. No se realizó ni un solo disparo. Las amenazas de pasar a cuchillo a toda la guarnición y el decreto dictado por la Convención ordenando que no se hicieran prisioneros, llevaron a que en junta de oficiales se votase a favor de la capitulación (4)La capacidad defensiva de la plaza quedó en entredicho, valiéndole el apelativo de “Belle Inutile”.
 
          Al producirse la capitulación se habló mucho sobre sus defectos constructivos, sobre su inadecuada ubicación y sobre si estaba o no adaptada a las nuevas técnicas de guerra. Pero no parece que fuera este el único motivo de su rendición. En palabras de Morla, San Fernando había costado muchos millones y siendo una fortaleza magnífica y estando repleta de provisiones y municiones se rindió sin que se produjera un solo tiro. Fue un suceso de grandes consecuencias, pero fruto de la casualidad y de la combinación de una serie de circunstancias difíciles de prever. 
 
          Narra Godoy en sus Memorias que una vez finalizada la guerra y siendo Perignon embajador de la República en España le aseguró que en aquella capitulación no había mediado compraventa y que fue efecto del pavor que en la guarnición produjeron los sucesos del día 20 de noviembre de 1794. A esto había que añadir, según Perignon los comentarios exagerados de los fugitivos, la toma de zonas próximas, el alarde de un ejército victorioso y la amenaza de pasar a toda la guarnición por el filo de la espada. (5)
 
Figueras-2 Custom
 
Vista aérea del Castillo de San Fernando de Figueras.
 
         
          Godoy le preguntó, qué le había faltado a una plaza fortificada con más de doscientas piezas de artillería, con municiones y provisiones suficientes para los casi diez mil hombres que se encontraban en su interior. El general francés respondió que lo que le faltó a Torres y a su consejo de oficiales fue la reflexión y la posesión de sí mismos que les fue despojada por el miedo. Ellos pensaron que la amenaza podría llegar a ser posible. Esta táctica de guerra, según comentó el general también se aplicó en otros lugares como en Namur, Amberes, Juliers y Venlóo. Era esta nueva táctica para Perignon “uno de los secretos que nos ha dado la victoria, y nos la dará muchas veces, es el arte que hemos hallado de aturdir al enemigo”.
 
          La capitulación de la Plaza de San Fernando de Figueras, de la que el Brigadier D. Andrés de Torres, Gobernador de la Plaza, era su principal responsable, motivó que el bien considerado ministro D. Antonio Valdés presentara su dimisión al rey; habían trascurrido doce años desde que fuera nombrado Secretario de Marina. La capitulación tuvo una gran transcendencia a nivel nacional a lo que contribuyó la publicación del suceso en el periódico La Gaceta. La traición fue la explicación más popular y la que ocultó las verdaderas causas de la rendición. 
 
          El 8 de septiembre de 1795, el Rey ordenó, por una Real Orden, para ser sometidos a Consejo de Guerra,  el Arresto e Incomunicación de todos los oficiales que habían participado en la junta del 26 de noviembre de 1794  en la que decidieron la entrega de la Fortaleza de San Fernando. Además de los 42 oficiales que participaron en aquella votación  con voz y voto se imputó también al capitán de Dragones D. Diego Arnedo, aunque no tuvo opción a voto, pues había ejercido las funciones de secretario en la Junta (6) Eran los siguientes:
 
BRIGADIERES
 
(1º) D. Andrés de Torres, gobernador interino de la plaza. Coronel del Regimiento de Dragones de Sagunto. Natural de Sevilla de edad de 50 años.
(2º) D. José Arana, ingeniero director de dicha plaza, de edad de 67 años
(3º) D. Marcos Keating, coronel del Real Cuerpo de Artillería, natural de Morlaix en la Baja Bretaña, de edad de 67 años.
(4º) D. Terencio (Félix) O´Neille, Coronel del Regimiento de Infantería Hibernia, natural de Jaca de edad de 37 años.
(5º) D. Miguel Raon, teniente coronel del Regimiento de Infantería del Príncipe, natural de Ceuta de edad de 49 años.
 
CORONELES
 
(6º) Marques de Casavillavicencio, coronel del Regimiento Provincial de Jerez, natural de Jerez de edad de 43 años.
(7º) D. Enrique García de la Huerta, capitán de granaderos del Regimiento de Infantería de Mallorca, natural de Aranda de Duero, de edad de 53 años.
(8º) D. Pedro de Henestrosa, capitán de granaderos, natural de Ecija, de edad de 52 años.
(9º) D. José de la Rocha, coronel del Provincial de Milicias del Teide en Canarias (7), natural de la villa de la Gran Canaria de edad de 54 años.
(10º) D. Antonio Solana, coronel del Provincial de Málaga, natural de Antequera de 42 años.
(11º) D. Antonio Polo, teniente coronel del Provincial de Bujalance, natural de Arjonilla, Reino de Jaén de edad de 67 años = Murió
(12º) D. Joseph de Armiaga, comandante interino del Batallón Veterano de Canarias, natural de Madrid de edad de 58 años.
(13º) D. Lorenzo Flood, Sargento Mayor del Regimiento de Infantería de Hibernia natural de Huntstown, Reino de Irlanda de edad de 54 años.
(14º) D. Pedro Roca, comandante de escuadrón del Regimiento de Dragones de Almansa, natural de la ciudad de Valencia de edad de 53 años.
(15º) El Barón de Mortaigne, capitán del Regimiento de Reales Guardias de Infantería Walona, natural de Donay en Flandes de edad de 40 años.
(16º) D. Joaquín de Mendoza, coronel del Real Ejército de Artillería, natural de Pamplona de edad de 64 años.
 (17º) D. Antonio García Conde, capitán del Regimiento de Reales Guardias de Infantería Española, natural de Barcelona de edad de 45 años.
(18º) D. José de Vargas, coronel del Regimiento de Infantería de Soria, natural de Palma de Mallorca de edad de 55 años.
(19º) D. Antonio Claraco y Sanz, coronel comandante del Batallón veterano de Canarias, natural de Jaca de edad de 46 años.
(20º) D. Diego Brett, capitán de granaderos del Regimiento de Infantería de Hibernia, natural de Dublín en Irlanda de edad de 41 años.
(21º) D. Joseph del Río, capitán del Regimiento de Dragones de Villaviciosa, natural de Burgos de edad de 45 años.
(22º) D. Martín Álvarez de Sotomayor, coronel del Regimiento Provincial de Milicias de Bujalance, murió en Toulose.
 
TENIENTES CORONELES
 
(23º) D. Juan Naghten, comandante del Regimiento de Infantería de Hibernia, natural de Athlone, Reino de Irlanda, de edad de 50 años.
(24º) D. José Antonio Quijano, capitán del Regimiento de Infantería del Príncipe, natural de Tarragona de edad de 37 años.
(25º) D. Antonio Ortiz, capitán de granaderos del Provincial de Plasencia, natural de Plasencia de edad de 36 años.
(26º) D. Luis Barona, sargento mayor del Provincial de Bujalance natural de Orán de  46 años.
(27º) D. Miguel de Shelly, primer teniente de granaderos del Regimiento de Infantería de Hibernia, natural de Donaghmore en Irlanda de edad de 21 años.
(28º) D. Eugenio Dana y Davila, capitán de granaderos del de Infantería de Mallorca, natural de Ballecas de edad de 50 años.
(29º) D. Salvador del Toro, teniente coronel de artillería, natural de Málaga de edad de 55 años.
(30º) D. Antolín López, capitán de granaderos del Regimiento de Dragones de Almansa, natural de Regules, obispado de Santander, de edad de 60 años.
(31º) D. Antonio Moya, capitán del Regimiento de Infantería de Soria, natural de la ciudad de Valencia, de edad de 43 años.
(32º) D. José María Carvajal, capitán de granaderos del Regimiento de Infantería del Príncipe, natural de Cádiz de edad de 34 años.
(33º) D. Nicolás Villalonga, capitán del mismo Regimiento de Infantería del Príncipe, natural de Palma de Mallorca de edad de 43 años.
(34º) D. Antonio Astolfi, primer teniente de Regimiento infantería de Málaga, natural de Rostino, en Córcega de edad de 41 años.
(35º) D. Carlos O´Donell, ayudante del Regimiento de Infanteria de Hibernia (8), natural de Cádiz de edad de 24 años
(36º) D. Pedro Paihle, sargento mayor que fue de la Plaza de Figueras, natural de Mauvezin, obispado de Tarbes de edad de 56 años.
(37º) D. Vicente de Ortuzar, teniente coronel de artillería, natural de Valladolid de edad de 45 años.
(38º) D. José Allende Salazar, teniente coronel de artillería, natural de Bilbao de edad de 44 años.
(39º) D. Francisco Wirtz, capitán de granaderos del Regimiento Suizo de Schwaller, murió en Suiza.
 
SARGENTO MAYOR
 
(40º) D. Enrique Rodríguez, sargento mayor del Provincial de Jerez, natural de Ceuta de 42 años.
 
(41º) D. Joaquin de Alfonso Monjardin, comisario de Guerra con honores de ordenador ministro de Hacienda en Figueras, natural de Madrid de edad de 43 años.
(42º) D. Francisco de Olea, contralor de artillería con destino en Figueras, natural de Madrid de edad de 41 años.
(43º) D. Diego Arnedo, capitán del Regimiento de Dragones de Pavía, natural de Aldeanueva en la Rioja, de edad de 41 años.
 
          Sabemos que en agosto del año 1794 parte de la oficialidad y de los soldados del Batallón de Infantería de la Plaza del Lugar de Santa Cruz de Tenerife partieron para el Rosellón y se hallaron en la defensa del Castillo de San Fernando de Figueras. Entre ellos se encontraban el Coronel D. Josef Armiaga, el Teniente Coronel D. Juan Guinther (Hans Günther), Capitán y Comandante, el Segundo Teniente, D. Félix Uriundo, y el Capitán D. Juan Bataller, Ayudante Mayor.
 
          Cuando terminó la ignominiosa entrega del Castillo, muchos soldados del Batallón fueron prisioneros de los franceses y al ser liberados, junto con los que otros estaban en la península, volvieron con el Batallón de Infantería de Canarias a sus respectivos puestos en abril de 1796. 
 
          Pero el Coronel Antonio Claraco, Comandante del Batallón fixo de Canarias, y los Coroneles D. Joseph de la Rocha, del Regimiento de Milicias de Telde en Canarias y D. Joseph de Armiaga, Comandante del Batallón fixo de Infantería de Canarias, no estuvieron presente en la Defensa de la Plaza de Santa Cruz de Tenerife frente a las tropas inglesas de Nelson ocurrida en la madrugada del 25 de julio de de 1797 por estar encarcelados en Barcelona mientras se realizaba el juicio por la entrega del Castillo de San Fernando de Figueras.
 
          Sabemos por la Relación del Teniente Coronel Hans Güinter que los artilleros que estuvieron con los cañones en las baterías de la cortina del Lugar de Santa Cruz en la defensa del 25 de Julio de 1797 habían estado en la defensa del Castillo de San Fernando de Figueras.
 
                  “Que apenas había 20 artilleros en la defensa del Lugar que supieran manejar los cañones y que eran los que habían estado en la guerra frente a Francia en la defensa del  Castillo de Figueras”. (9)
 
          El 22 de Septiembre de 1796, mientras se estaba realizando todavía el Consejo de Guerra  contra los oficiales que entregaron el Castillo de San Fernando de Figueras  a los franceses, llega a Tenerife una Sumaria Reservada que dice:
 
                    "Sumaria Reservada, para indagar sobre Cierto Caudal extraído de la Caxa del Batallón de Infantería de Canarias, en el Castillo de San Fernando de Figueras, antes de entregarlo a los Enemigos, para dar a los Sargentos y demás tropa una buena Cuenta."
 
          Este documento (10) es muy importante pues en él se indica que, mientras se realizaba la entrega del Castillo de San Fernando, ocurrieron unos hechos delictivos como la desaparición de una parte del dinero que había en las Caja de Caudales del Batallón de Infantería de Canarias para pagar a los pertenecientes a dicho Batallón, aprovechando la confusión del momento.
 
          El 26 de septiembre de 1796 el General D. Antonio Gutiérrez envía un oficio por el que nombra a D. Manuel Salcedo, Teniente de Rey en esta Plaza para la declaración sobre la desaparición de una parte del dinero de la Caja de Caudales del Batallón de Infantería de estas Islas que portaron dichos soldados momentos antes de la entrega del Castillo San Fernando de Figueras a los franceses.  Dicho documento está dirigido al Teniente del Rey de esta Plaza, D. Manuel de Salcedo, y dice así:
 
                    “Para dar cumplimiento a una Orden del Rey conque me hallo, he creído conveniente se forme una Sumaria Reservada dirigida a inquirir, si la Caja del Batallón de Infantería de estas Islas quedó con caudales quanto fue tomada por los Enemigos en el Castillo de San Fernando de Figueras, cuio encargo cometo a V.S. para que proceda a su información, examinando en devida forma al Sargento segundo Josef Santa Ana, y a los soldados Josef Xiner, Domingo Baeta, Antonio de Fuentes, y a Manuel Güelamio, todos de la 1ª Compañía del mismo Cuerpo; quienes , según tengo entendido, fueron los que poco antes de la entrada de los franceses en dicha Fortaleza la Condugeron desde el Pabellón del Coronel D. Antonio Claraco, al Almacén General en donde estaban las de los demás Cuerpos; interrogándoles, si por el peso o ruido pueden afirmar que dentro de ella hubiese dinero, y si pueden calcular que cantidad poco más o menos, si iva cerrada, si en derechura se llevó al depósito, y a quien se entregó, con todas las demás preguntas que a V.S. le parezcan conducientes para el caso. También examinará V.S. tres o cuatros sargentos, y otros tantos soldados o cabos de los que estuvieron en el expresado Castillo para averiguar que dinero recibieron a cuenta de sus haveres; encargando a V.S. a unos y a otros conserven sigilo; y concluido todo, me la pasará V.S. original para hacer de ella el uso que halle por conveniente.
 
                   Dios guarde a V.S. muchos años. Santa Cruz veinte y dos de Septiembre de mil setecientos noventa y seis.  Firmado D. Antonio Gutiérrez. Sr. Don Manuel de Salcedo."
 
          El Teniente de Rey Sr. D. Manuel Salcedo acepta la comisión y procede a realizar la investigación interrogando a los testigos que estuvieron junto a la Caja de Caudales en los momentos en que se estaba entregando a los enemigos el Castillo.
 
                    "En la Plaza de Santa Cruz y día veinte y quatro de Septiembre de mil setecientos noventa y seis, Yo el Coronel de Infantería D. Manuel Salcedo Teniente del Rey de dicha Plaza e isla de Tenerife, en virtud de la Comisión que me da el Excmo. Sr. D. Antonio Gutiérrez Teniente General de los Reales exércitos y Comandante General de estas Islas Canarias, según el oficio que me ha pasado con fecha veinte y dos de este mes que va puesto por cabeza de esta sumaria en orden a que se forme una reservada dirigida a inquirir los caudales que podía tener la Caxa del Batallón de Infantería de Canarias quando fue tomada por los Enemigos en el Castillo de San Fernando de Figueras, y demás que se contiene: Para poderlo executar con la formalidad devida nombro para estas diligencias a D. Josef Manuel Varela, y Savedra, cavo segundo de dicho Batallón, quien se presentó ante mí y bajo juramento ofreció exercer fiel y legalmente, su oficio, quedando intelegenciado de guardar sigilo en el asunto, y lo firmamos. Manuel Salcedo. Josef Saavedra.  
 
Declaración Domingo Baeta, 1º Testigo.
 
                    En dicho día, mes y año compareció ante mí un Soldado de Infantería de quien hice levantar la mano derecha formada la Señal de la Cruz, y le pregunté, Juráis a Dios y prometéis al Rey decir verdad en quanto fuereis interrogado? Respondió: así lo Juro- Preguntado su nombre, naturaleza, y en donde sirve- Dixo llamarse Domingo Baeta, natural de Mantua, que es soldado del Batallón de Infantería de Canarias- Preguntado si se hallaba en el Castillo de San Fernando de Figueras quando los enemigos se posesionaron de el en esta última campaña- Responde que si- Preguntado si sabe dónde se hallaba en aquella ocasión la Caxa del Batallón- Responde que la vió en el Pabellón de su Comandante D. Antonio Claraco- Preguntado si sabe que se hizo de ella, si quedó allí o la llevaron a otra parte- Responde que desde allí se llevó por orden de dicho Comandante a la habitación del Governador de dicho Castillo en donde estaban las demás de todos los Cuerpos de la Guarnición.- Preguntado quien la llevó, si fue en derechura sin pararse en ninguna parte y si estaba cerrada con llaves o abierta- Responde, que el Declarante con tres camaradas más llamados Josef Xiner, Antonio Fuentes y Manuel Güelanio, acompañados del Sargento segundo Josef Santana, todos individuos de la primera Compañía de su batallón la condujeron sin pararse en parte alguna cerrada con sus llaves, y se la entregaron al expresado Governador declarando al mismo tiempo que de todos estos conductores sólo existe en esta Plaza sólo el declarante, por haver muerto en Cádiz el Sargento Santana; desertado Antonio Fuentes, ignorando si ha podido o no ser aprehendido y que tanto a Xiner, como Güelanio, se lo aguarda en breve por hallarse éste en Cádiz, y aquél en Barcelona- Preguntado si bió cerrar la Caja, y quienes estaban presentes- Responde que no la vió cerrar, y en la confusión de varios oficiales que estaban presentes sólo se acuerda de su Comandante Claraco, el interino D. Josef Armiaga, D. Juan Bataller, y en duda D. Félix Uriundo- Preguntado si pesaba la Caxa mucho, si piensa fuese dinero el que había dentro, y que juicio haca  de lo que podía haver- Responde, que la Caja pesaba bastante, y era preciso fuese moneda contante, pero que no puede graduar el tanto por que el peso se repartía entre cuatro aunque era bastante, le es imposible hacer cálculo ninguno mayormente no habiendo visto las monedas que había, y sería mucha la diferencia fuese plata o oro, sin embargo de que por el ruido cree que era plata lo que contenía- Preguntado si tiene algo más que decir sobre el particular- Responde: que no, que esta declaración era bien escrita, que quanto ha dicho en ella es la verdad bajo juramento que tiene hecho, que es de edad de veinte y seis años quedando enterado de que lo dicho es bajo sigilo, y por no saber escribir puso la señal de la Cruz firmando dicho Señor Teniente del Rey y yo el escribano que doy fe – Manuel Salcedo- Señal de la Cruz. Ante mí Josef Savedra.
 
Diligencia.-
 
                    En dicho día el expresado Sr. Teniente de Rey Dijo que mediante el que por la Declaración que antecede, consta de que el Sargento Josef Santana falleció en Cádiz, y que los demás testigos que condujeron la Caxa desde el Pabellón de su comandante a la habitación del Governador, llamados Josef Xiner, Manuel Güelano y Antonio Fuentes, este desertó y los otros dos se hallan ausentes en Barcelona y Cádiz, suspendo por ahora esta averiguación hasta su regreso a esta Plaza para continuarla a su tiempo siguiéndose tomar declaración a los que convenga en punto a la segunda parte que comprehende el oficio de S.E y para que conste se pone por diligencia firmándola dicho Señor y yo el  Escribano de que doy fe- Manuel Salcedo- Ante mí- Josef Sabedra.
 
Declaración de Juan Guerra, 2º testigo.- 
 
                   En dicho día mes y año dicho Sr. Teniente del Rey hizo comparecer ante sí a un Sargento Segundo a quien hizo levantar su mano derecha formando la señal de la Cruz y le preguntó juráis a Dios y prometéis al Rey de decir verdad en quanto fuereis interrogado- Respondió: que sí lo juro- Preguntado su nombre, Patria y profesión- respondió: se llama Juan Guerra natural de Canaria, Sargento Segundo de la primera Compañía del Batallón de Infantería de Canarias.-Preguntado si fue al exército de Cataluña, y se halló en el Castillo de San Fernando de Figueras, quando fue tomado por los enemigos el año de noventa y cuatro último- Responde: de que el mismo año que se cita marchó con su Batallón al Exército de Cataluña, y después de haver Desembarcado en Roxas se halló en el referido Castillo de Figueras en donde fue hecho prisionero por los enemigos quando lo tomaron- Preguntado qué dinero recibió por su Cuerpo a cuentas de su haber- Responde: De que tanto el Declarante como a todos los demás Sargentos del Batallón que se hallaron les entregaron de la Caxa la víspera de la entrega a los enemigos cien reales de vellón a cuenta de su haver en pesos fuertes (11), que es quanto tiene que decir en el particular de que es interrogado bajo juramento que lleva hecho en que se ratifica; que es de edad de treinta y tres años queda enterado del sigilo, y por no saver escribir hizo la señal de la Cruz, en presencia de dicho Señor que lo firmó juntamente conmigo el Escrito de que doy fé.- Manuel Salcedo- Señal de la Cruz, Ante mí- Josef Savedra.
 
Declaración de Josef Figueroa, 3º testigo.-
 
                  Incontinenti hizo presentarse otro Sargento a quien hizo levantar la mano derecha formando la Señal de la Cruz y le preguntó Juráis a Dios y prometéis al Rey de decir verdad en quanto fuéreis interrogado.- Respondió: así lo juro.- Preguntado diga su nombre y profesión.- Responde: llamarse Josef Figueroa, natural de Lanzarote, y Sargento Segundo de la segunda Compañía del Batallón de Canarias.- Preguntado si se halló en el Castillo de San Fernando de Figueras quando éste fue tomado por los Enemigos en esta Campaña.- Responde: Que con su batallón se embarcó en esta Plaza para las Roxas en Cataluña de donde pasaron a Llanza, y de allí al Castillo de Figueras en donde fue hecho Prisionero por los enemigos.- Preguntado si por el Cuerpo recibió algún dinero a quenta de su haver y quanto.- Responde: de que la víspera de su entrega se repartió entre todos los Sargentos que se hallaron del Batallón a cinco pesos fuertes cada uno en dinero cuio importe recibió el Declarante a buena quenta, siendo quanto tiene que decir en el particular de que es interrogado que todo es la verdad vajo Juramento hecho, que es de edad de quarenta y ocho años, quedando prevenido del Sigilo, y estando bien escrita esta Declaración la firmó Juntamente con dicho Señor yo el Escribano de que doy fe.- Manuel Salcedo.- Josef Figueroa.- Ante mí.- Josef Savedra.
 
Declaración de Salvador de Mora, 4º testigo.-
 
                  Incontinenti hizo dicho Señor comparecer ante sí a otro Sargento a quien preguntó Juráis a Dios y prometéis al Rey de decir verdad en quanto fuéreis interrogado.- Respondió: Así lo juro.- Preguntado su nombre, Patria y profesión.- Responde: se llama Salvador de Mora, natural de Villa Carrillo en el Reyno de Jaén, y Sargento Primero agregado a la primera Compañía del Batallón de Canarias.- Preguntado si se halló en el Castillo de San Fernando de Figueras quando éste se tomó últimamente por los Franceses, y si se lo dio algún dinero de la Caxa a buena Cuenta de su haver antes de entregarlo a los Enemigos.- Responde: Que la víspera desto se le dio al Declarante cien reales de vellón en pesos fuertes (12) a quenta de su haver, y no teniendo más que decir en el particular se retificó en esta Declaración que le fue leída que dixo ser verdad bajo juramento que lleva hecho, y enterado del Sigilo, y ser de edad  de quarenta y seis años lo firmó juntamente con dicho Señor, yo el Escribano doy fé.- Manuel Salcedo.- Salvador de Mora.- Ante mí.- Josef Savedra
 
Declaración de Francisco Lapeña, 5º testigo.-
 
                  Hoy día veinte y cinco de Septiembre de dicho año compareció ante dicho Señor un hombre a quien hizo levantar la mano derecha formando la señal de la Cruz, y le preguntó Juráis a Dios y prometéis al Rey decir verdad en quanto fuereis interrogado.- Respondió: si lo Juro.- Preguntado su nombre, Patria y profesión.- Responde: se llama Francisco Lapeña natural de Zerindote, Arzobispado de Toledo, y es Cavo Segundo de la primera Compañía del Batallón de Infantería de Canarias.- Preguntado si se halló en el castillo de San Fernando de Figueras quando últimamente fue tomado por los Franceses, y si recibió algún dinero del Cuerpo a quenta de su haver.- Responde: que es cierto se hallaba en dicho Figueras quando su rendición, y que la víspera que entraron los Enemigos se entregó por el Cuerpo a buena quenta tanto al Declarante como a todos lo más de su clase y soldados sesenta reales de vellón en pesos fuertes (13), que es quanto tiene que decir sobre el particular que todo es verdad bajo el Juramento que tiene hecho en que se ratifica hallando bien escrita esta su Declaración que se le ha leído, que es de edad de veinte y nueve años quedando enterado del Sigilo que debe guardar y por no saber escribir hizo la señal de la Cruz, firmando dicho Señor yo el Escribano de que doy fe.- Manuel de Salcedo.- Señal de la Cruz.- Ante mí.- Josef Savedra.
 
Declaración de Josef Deo, 6º testigo.-   
 
                  En dicho día mes y año compareció ante mí dicho Señor un hombre a quien hizo levantar la mano derecha formando la señal de la Cruz y preguntó Juráis a Dios y prometéis al Rey decir verdad en quanto fuereis interrogado.- Respondió: así lo Juro.- Preguntado su nombre, Patria y profesión.- Respondió: se llama Josef Deo, natural de Cataluña, y Cavo Primero de la segunda Compañía del Batallón de Infantería de Canarias.- Preguntado si se halló en el Castillo de San Fernando de Figueras quando se rindió a los Franceses últimamente y si recibió de su Cuerpo algún dinero a buena quenta.- Responde: se halló en dicho Castillo cuando capituló y que la víspera de su entrega se dio tanto al Declarante como a los de su clase, y los demás soldados sesentas reales de vellón en pesos fuertes por buena quenta que es quanto tiene que decir en particular de que es interrogado, que todo es la verdad bajo Juramento que lleva hecho en que se ratifica que es de edad de treinta y nueve años, quedando enterado del Sigilo, y de esta su Declaración que le ha sido leída, sin tener que tachar, lo firmó Juntamente con dicho Señor, yo el escribano doy fe.- Manuel Salcedo.- Josef Deo.- Ante mí.- Josef Savedra.
 
Declaración de Felipe López, 7º testigo.-
 
                    Incontinenti se presentó ante dicho Señor un hombre a quien hizo levantar la mano derecha formando la señal de la Cruz y preguntó Juráis a Dios y prometéis al Rey decir verdad en quanto fuereis interrogado.- Respondió: sí lo Juro.- Preguntado su nombre, Patria y profesión.- Se llama Felipe López, natural de Canaria, Soldado de la primera Compañía del Batallón de Infantería de Canarias.- Preguntado si se halló en el Castillo de San Fernando de Figueras quando se rindió a los Franceses últimamente y si recibió de su Cuerpo algún dinero a buena quenta..-Responde: se halló en dicho Castillo cuando capituló, y que la víspera de su entrega se les dio tanto al Declarante como a todos los cavos y soldados sesenta reales de vellón en pesos fuertes a cada uno que es quanto tiene que decir en el particular bajo el Juramento que lleva hecho en que se ratifica, que es de edad de treinta y cinco años, queda enterado de esta Declaración que se le ha leído, el sigilo que debe guardar y lo firmó Juntamente con dicho Señor e yo el Escribano que doy fe.- Manuel de Salcedo, Felipe López.- Ante mí.- Josef Savedra. 
 
Declaración de Luis de la Mata, 8º testigo.-
 
                  En dicho día mes y año compareció ante mí dicho Señor un hombre a quien hizo levantar la mano derecha formando la señal de la Cruz y preguntó Juráis a Dios y prometéis al Rey decir verdad en quanto fuereis interrogado.- Respondió: sí lo Juro.- Preguntado su nombre, Patria y profesión.- Responde: se llama Luis de la Mata, natural de Ferna Nuñez, Obispado de Córdova y soldado de la primera Compañía del Batallón de Infantería de Canarias.- Preguntado si se halló en el Castillo de San Fernando de Figueras quando se rindió a los Franceses últimamente y si recibió de su Cuerpo algún dinero a buena qüenta.-Responde: Es cierto que se halló en dicho castillo quando se Capituló y que la víspera de la entrega recibieron tanto el Declarante como los demás Cavos y soldados sesenta reales de Vellón en pesos fuertes, cada uno a buena qüenta dado por su Cuerpo, que es quanto tiene que decir sobre el particular bajo el Juramento que lleva hecho en que se ratifica, que es de veinte y ocho años que halla bien escrita esta su declaración quedando bien entendido debe guardar sigilo, por no saber escribir hizo la señal de la Cruz, firmando dicho Señor y yo el Escribano que doy fe.- Manuel de Salcedo.-señal de la Cruz.- Ante mí.- Josef Savedra.   
 
Declaración del Capitán D. Juan Bataller, 9º testigo.-
 
                  En la referida Plaza oy día veinte y seis de dicho mes y año el referido Teniente de Rey hizo comparecer al Capitán de Infantería Don Juan Bataller Ayudante Mayor con funciones de Sargento Mayor del Batallón de Infantería de Canarias para evaquar la cita que da el primer testigo Domingo Baeta, y enterado de ello precedido el Juramento y palabra de honor según previene las Reales Ordenanzas.- Dijo: Ser cierto haverse hallado presente el día veinte y ocho de Noviembre de mil setecientos noventa y quatro se cerró la Caxa de su batallón en el Pabellón de su Comandante el Coronel D. Antonio Claraco en el Castillo de San Fernando de Figueras, y que seguidamente fue ésta conducida por el soldado Domingo Baeta, y sus camaradas a quienes acompaña el Sargento segundo Josef Santana, todo al Cargo del Capitán Caxero D. Juan Guinter desde dicho Pabellón al Almacén General en donde estaban las restantes de los demás Cuerpos: Que lo mismo podrán decir el Coronel D. Antonio Claraco, el de la misma clase D. Josef Armiaga, el citado D. Juan Guinter, y el segundo Teniente D. Félix Uriundo todos del mismo Cuerpo: y que los demás pasajes ocurridos sobre este particular, lo tiene expuesto el declarante por escrito bajo su palabra de honor y firma al Excmo. Sr. Comandante General de estas Islas: Que es quanto puede decir en el particular que es interrogado, en el que se afirmó y ratificó bajo su palabra de honor leída que le fue esta su declaración que es de edad de cuarenta años, firmó juntamente con dicho Señor y yo el escribano que de ello doy fé.- Manuel Salcedo.- Juan Bataller.- Ante mí Josef Savedra.
 
Declaración del Teniente D. Félix Uriundo, 10º testigo.-
 
                    En dicho día, mes y año compareció ante dicho Señor el Segundo Teniente del Batallón de Infantería de Canarias D. Félix Uriundo, quien prestó Juramento en razón que prescriben la Reales Ordenanzas y ofreció bajo palabra de honor de decir la verdad, y enterado de las citas que hacen de él, tanto el primer testigo como D. Juan Bataller.- Dijo ser cierto se cerró la Caxa de su Cuerpo  a su presencia, que el Declarante por Orden del Coronel D. Antonio Claraco llamó quatro soldados que fueron Domingo Baeta, Josef Xiner, Antonio Fuentes, Manuel Güelano, y el Sargento segundo Josef Santana, quienes la condujeron cerrada, acompañados del Capitán Caxero D. Juan Guinter, todos de su Cuerpo, al Almacén General destinado para recogerlas sobre cuyo particular y demás que concurrieron tiene informado por escrito bajo su palabra de honor al Excmo. Sr. Comandante General de estas Islas. Que es quanto tiene que decir en el particular de que es interrogado, que todo es la verdad bajo su palabra de honor que es de edad de veinte y ocho años, y lo firmó juntamente con dicho Señor y yo el escribano de que doy fe.- Manuel Salcedo.- Félix Uriundo.- Ante mí.- Josef Savedra. 
 
Declaración del Teniente Coronel D. Juan Guinter, 11º testigo.-
 
                    En dicho día, mes y año el expresado dicho Sr. Teniente de Rey hizo parecer ante sí al Teniente Coronel D. Juan Guinther, Capitán y Comandante del Batallón de Infantería de Canarias, quien prestó Juramento en razón que previenen Reales Ordenanzas y enterado de las citas que de él se hacen en esta información, bajo palabra de honor.- Dixo que es cierto que  a su presencia se cerró la Caxa en el Pabellón del Coronel D. Antonio Claraco, y que en este estado cerrada con sus llaves se transfirió de su Orden al Almacén General destinado para la reunión de todas las que pertenecían a barios Cuerpos del Exército y se hallavan en el Castillo de San Fernando de Figueras conducida la tal Caja por quatro soldados, y el Sargento Josef Santana, individuos del Batallón en donde la Depositaron, sobre cuio particular y demás tiene dado qüenta al Excmo. Sr. Comandante General de estas Islas, firmado bajo su palabra de honor ver escrito, que es quanto tiene que decir sobre este particular de que es interrogado que es toda la verdad en fuerza de su honor que es de edad de sesenta y seis años y que está bien escrita esta su Declaración que le fue leída firmándola juntamente con dicho Señor y yo el escribano de que doy fé.- Manuel Salcedo.- Juan Guinther.- Ante mí.- Josef Savedra.
 
Diligencia.-
 
                    En dicho día, mes y año el expresado Sr. Teniente de Rey, Dijo: que habiéndose concluido la presente Información de los testigos presentes por hallarse los demás fuera de esta Plaza incluso los dos Coroneles devolvía estas diligencias practicadas al Excmo. Sr. Comandante General para que usase de ellas según fuere de su agrado lo que se executó en pliego cerrado y para que conste por diligencia lo firmó dicho Señor conmigo el escribano de que doy fé.- Manuel de Salcedo.- Ante mí.- Josef Sabedra.-"
 
          El 12 de Abril de 1797 el General D. Antonio Gutiérrez envía al Ministro de la Guerra D. Juan Manuel Álvarez  (14) el resultado de la Sumaria Reservada en una carta en la que dice:
 
                    “Paso a manos de V.E. los informes reservados que he tomado y Sumaria Secreta que mandé formar para averiguar la cantidad que quedó en la Caja del Batallón de Infantería de estas Islas al tiempo de entregarse de ella los Franceses como se me previno en la Real Orden de Agosto del año próximo pasado y en cuyo cumplimiento incluyo a V.E. copia de la distribución de los sesenta y siete mil reales de vellón (15) que recivió de dicho fondo D. Juan Guinther, y repartió entre Oficiales, Compañías y Cadetes, cuyos recivos originales he inspeccionado; a fin de que V.E. pueda enterar de todo a S.M. para su superior determinación”. 
 
          Da la impresión que esta investigación se realizó por existir algún desfalco en la Caja del Batallón de Infantería de Canarias el día de la entrega a los franceses del Castillo de San Fernando de Figueras.
 
          Mientras se realizaba una infructuosa instrucción y un interminable Consejo de Guerra a la Oficialidad del Castillo de San Fernando de Figuera, después de un largo proceso que duró cerca de tres años, con muchas dificultades y burocracia, se clausuró por orden del Rey.
 
          El 4 de enero de 1799, por una Real Orden, se daba a conocer la sentencia del Consejo de Guerra de Oficiales Generales.
 
                    "Al Capitán General del Exército y Principado de Cataluña comunico con esta fecha lo siguiente:
 
     “El Consejo de Guerra de Oficiales Generales formado en la Plaza de Barcelona por la rendición de la de San Fernando de Figueras, remitió el Proceso de esta causa; y fundado en los méritos de ella en los artículos 2º y 3º del título 7º, tratado 8º de la Ordenanza general del Exército, en el artículo 24 del título 5º, tratado 3º, tomo 4º de la misma, y en los de las Ordenes generales para Oficiales, impuso la pena de muerte, precediendo degradación:
 
           - A los Brigadieres. D. Andrés de Torres, Gobernador de la Plaza, y Coronel del Regimiento de Dragones de Sagunto, y á D. Marcos Keating, Coronel y Comandante de Artillería, al Teniente Coronel del mismo Cuerpo D. Joseph Allende, y al Capitán de Minadores, graduado de Teniente Coronel, D. Vicente Ortuzar.
            - Al Brigadier D. Joseph de Arana, Ingeniero Director, y Comandante de los, de la referida Plaza, y al Coronel D. Antonio Claraco, Comandante del Batallon fixo de Canarias, la de privación de empleos, y que no puedan volver al servicio de las armas.
           - Al Brigadier D. Miguel Raon, Teniente Coronel del Regimiento de Infantería del Príncipe, la de suspensión de empleos, y arrestos por tres años.
          -Al Brigadier D. Terencio O-Neille, Coronel de Hibernia; al Coronel D. Enrique García de la Huerta, Capitán de Granaderos del de Mallorca, y al Comisario de Guerra, Ordenador honorario, Ministro de la Real Hacienda que fue en la misma Plaza D. Joachin Alfonso Monjardin, la de suspensión de empleos, y arrestos por dos años.
           - Un año de arresto á mas del sufrido á D. Antonio García Conde, Capitán de Reales Guardias de Infantería Española.
          - A D. Joseph de Vargas, Coronel de Regimiento de Infantería de Soria; D. Antonio Solana,  que lo es del Provincial de Málaga; D. Juan Nagthen, Comandante del tercer Batallón del de Irlanda; y á los Tenientes Coroneles D. Eugenio Dana y Dávila, Capitán de Granaderos del Regimiento de Infantería de Mallorca; D. Joseph Antonio Quixano, Capitán del Príncipe, y D. Pedro Paylhe, Sargento mayor de la Plaza, que han purgado sus faltas con el arresto sufrido, y que sean apercibidos de ellas y puestos en libertad.
          - A los Coroneles D. Joseph de la Rocha, del Regimiento de Milicias de Telde en Canarias; D. Joseph de Armiaga, Comandante del Batallon fixo de Infantería de las propias islas; D, Pedro Henestrosa, Capitán de Granaderos del Provincial de Ecija; D. Joseph del Rio, Capitán del de  Dragones de Villa viciosa; D. Lorenzo Flood, Sargento mayor del de Infantería de Hibernia; y D, Diego Brett, Capitán del mismo; y á los Tenientes Coroneles D. Salvador de Toro, de Artillería; D. Joseph María Carvajal, y D. Nicolás de Villalonga, Capitanes, el primero de Granaderos, del Regimiento de Infantería del Príncipe; D. Luis Varona, Sargento mayor del Provincial de Bujalance; D. Antonio Ortiz, Capitán de Granaderos del de Plasencia; D. Antonio Moya,  Capitán del de Infantería de Soria; D. Antolín López, Capitán de Granaderos del de Dragones de Almansa: D. Antonio Astolfi, primer Teniente del de Infantería de Málaga; D. Carlos O-Donel, Capitán del de Irlanda: D. Miguel Shelly, primer Teniente de Granaderos del de Hibernia; y D. Enrique Rodríguez, Sargento mayor del Provincial de Xerez, que han purgado sus faltas con el arresto que han sufrido, y que sean puestos en libertad.
          - A D. Diego Arrendó, Capitán del Regimiento de Dragones de Pavía, que ha purgado sus faltas, y que sea puesto en libertad, sin que le perjudique para sus ascensos.
          - A los Coroneles Marqués de Casa Villavicencio, del Provincial de Xerez; D. Pedro Roca, Comandante del de Dragones de Almansa; y al Barón de Mortagne, Capitán de Reales Guardias de Infantería Jalona, que han purgado su falta don el arresto sufrido, y que son acreedores á las gracias del Rey.
          -Al Coronel de Artillería D. Joachin Mendoza libre de culpa, y acreedor á las gracias de S. M.
          -Al Contralor interino de Artillería D, Francisco Olea libre de culpa, y acreedor a la Real piedad por la prisión que ha sufrido.
     Y que dexando ilesa la memoria de los difuntos el Brigadier D. Gaspar Álvarez, Coronel del Provincial de Bujalance; D. Antonio Polo, Teniente Coronel del mismo, graduado de Coronel, y el Teniente Coronel Don Francisco Wyrtz, Capitán de Granaderos del Regimiento Suizo de  Schwaller, si viviesen deberían sufrir el primero suspensión de empleo, y arresto por dos años; el segundo purgada la falta con el arresto hasta que murió; y el tercero el mismo arresto que han sufrido los demás implicados, y ser apercibido."
 
Luego el Rey conmutó las penas de muerte mediante el siguiente escrito:
 
                   "Habiéndose enterado S. M. muy por menor del proceso y de la sentencia referida, y habiendo tenido á bien oír acerca de uno y de otro a su Supremo Consejo  de la Guerra, se ha servido decretar en este día lo que sigue:
 
                  "“Apruebo la sentencia del Consejo de Generales, que con fecha de 8 de Abril de 1796 mandé formar en Barcelona para examinar la conducta del Gobernador y demás sugetos que concurrieron á la indecorosa vil entrega de la Plaza de San Fernando de Figueras. Y no obstante que la justicia clama porque se lleve á efecto la execución de la pena de sangre, precedida la degradación, que muy justamente le impone el Consejo á los quatro reos principales de Torres, Keating, Allende y Ortúzar; en uso de mi Real clemencia, y sin que de modo alguno pueda servir ni citarse por ejemplar en causas de tan ignominiosa criminalidad, perdono la vida á los dichos quatro reos Torres, Keating, Allende y Ortúzar; quienes desde luego por este mi Real Decreto quedan despojados del uniforme militar, fuero y demás  preminencias, y qualquiera otra distinción a él anexas, recogiéndoles todos mis Reales Despachos, y borrados los nombre de estos delinqüentes en todos los estados y qualesquiera apuntamientos del Exército en que hubiesen sido escritos ú anotados. Mando que á las dos horas de habérseles leído esta mi Real sentencia en los términos y con las formalidades que prescriben las Ordenanzas Generales del Exército, salgan desterrados por toda su vida con total extrañamiento de mis dominios; y si por desgracia fuesen después aprehendidos sufrirán la pena que les impuso el Consejo, sin ser oídos. Prohíbo que en ningún parage de mis de mis dominios se les dé por persona alguna de qualquier condición ó clase que fuese, acogida ni auxilio, sino el que exige la humanidad para con un pasagero de forzoso tránsito, baxo la pena de mi Real indignación, procediendo al castigo que mereciese el contraventor ó contraventores: y prohíbo baxo la misma que persona alguna me pida ni hable a favor de estos desgraciados hombres. Mando que se publique inmediatamente este mi Real Decreto, sacándose quantas copias fuesen menester para la notoriedad pública, con que debe constar en todos mis dominios de Europa, América, Asia y África.”"
 
                   Todo lo qual comunico á V. E. de Real Orden para que disponga su puntual cumplimiento, del que me dará aviso para noticia de S. M. Lo traslado á V. de la misma Real Orden para su cumplimiento en la parte que le toca.
   
                   Dios guarde á V. muchos años.     Madrid 4 de Enero de 1799."
 
          El Consejo de Guerra formado a los oficiales no aclaró circunstancia alguna y hubo de clausurarse por orden del Rey tras una infructuosa instrucción y un interminable juicio.
 
          Vemos curiosamente que los Coroneles pertenecientes al Batallón de Infantería de Canarias  que aparecen en la Sumaria Reservada de septiembre de 1796 sobre cierto Caudal extraído de la Caxa del Batallón de Infantería de Canarias en el Castillo de San Fernando de Figueras, antes de entregarlo  a los Enemigos, aparecen en la Sentencia del 4 de Enero de 1799  firmada por el Rey con las penas de: 
 
                    Al Coronel D. Antonio Claraco y Sanz, de 51 años, Comandante del Batallon fixo de Canarias, la de privación de empleos, y que no pueda volver al servicio de las armas.
 
                  A los Coroneles D. Joseph de la Rocha, de 59 años, del Regimiento de Milicias de Telde en Canarias y D. Joseph de Armiaga, de 62 años, Comandante del Batallón fixo de Infantería de las propias islas; que han purgado sus faltas con el arresto que han sufrido, y que sean puestos en libertad. 
 
          Es muy posible que la fuerte pena impuesta en la sentencia al Coronel D. Antonio Claraco y las de los otros dos Coroneles del Batallón de Infantería de Canarias deben de estar directamente relacionada no sólo con la ignominiosa entrega del Castillo de San Fernando de Figueras a los franceses, sino también con la desaparición de los caudales de la Caja del Batallón de Infantería de Canarias durante la entrega del Castillo a los franceses.
 
          ¿Podría haber sucedido los mismo con los caudales de las Cajas de Caudales de los otros Batallones perteneciente a los otros Cuerpos que estaban también en la defensa del Castillo de San Fernando de Figueras?
 
- - - - - - - - - - 
 
NOTAS
 
1.- AGS, Secretaría de Guerra Moderna, leg. 3.455.
2.- Corresponde a 1.570.000 Pesos Fuertes.
3.- FERRER BENIMELI, José Antonio. El Conde de Aranda y el frente aragonés en la Guerra contra la Convención    (1793-1795). Cuadernos de Filosofía y Letras nº 53. . Zaragoza. Publicaciones Universidad de Zaragoza, 1965.
4.- ALONSO ARAÚJO, DAVID: UNA FORTALEZA CONTRA LA FRANCIA REVOLUCIONARIA. El Castillo de San    Fernando de Figueras (1794).
5.- AHMM, Campaña de los Pirineos, 7232.06.
6.- AHMM, Campaña de los Pirineos, 7232.06.
7.-   Hemos subrayado a los oficiales con mando en Cuerpos de Canarias. Nota del autor
8.-  Es el padre de D. Leopoldo O'Donnell y Jorís. (S/C. de Tenerife, 12-01-1809, +Biarritz, 5 -11- 1867). Noble,    Militar, político y Grande de España como I Duque de Tetuán, I Conde de Lucena y Iº Vizconde de Aliaga.
9.- Cola Benítez, Luis.- Ontoria Oquillas, Pedro.- García Pulido, Daniel: Fuentes Documentales del 25 de julio de    1797. Editado por Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife/ Ministerio de Defensa, 1997. Relación de Hans    Güinther.  (D. Juan Guinter).
10.- Documento encontrado por el autor. Biblioteca Pública de Santa Cruz de Tenerife. TEA. Archivo Microfilmado. Caja (75-4)/4.
11.- Un Peso Fuerte equivale a 19 Reales de Vellón y 12 Maravedíes. Para este caso serían unos 5,23 pesos fuertes.
12.- Equivalente a 5,23 Pesos Fuertes.
13.- Equivalente a 3,14 Pesos Fuertes.
14.- Sustituyó al ministro D. Antonio Valdés por dimisión de éste en 1795.
15.- Equivalente a 3.504 Pesos Fuertes.
 
- - - - - - - - - - - - - - - - -