La Gesta del 25 de Julio de 1797

 

 La heroica victoria de Santa Cruz de Tenerife sobre una potente escuadra británica al mando del (por entonces) contralmirante Nelson.

 

 Por Jordi Bermúdez  (Publicado en Diario YA.es el 2 de septiembre de 2011)

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          He de confesar que desconocía que la derrota que Horatio Nelson sufrió en Santa Cruz de Tenerife, hecho conocido como la Gesta del 25 de Julio de 1797, fuera un acontecimiento histórico de primerísimo orden, y que aquella fuera la única derrota sufrida por el admirado marino inglés, y que en esa batalla, además de perder su brazo derecho, a punto estuvo de perder la vida.  Estos hechos los narra magistralmente Jesús Villanueva Jiménez en El Fuego de Bronce, novela histórica editada por LIBROS LIBRES.

          El verano de 1797, una potente escuadra británica compuesta por 9 buques de guerra, que sumaban 393 bocas de fuego y 2.000 hombres, comandados por Nelson, aprovechando que las Canarias se encontraban desprotegidas, al estar el grueso de la Armada española bloqueada por la británica en la bahía de Cádiz, partió rumbo a Tenerife con el propósito de tomar la única plaza fuerte del archipiélago, Santa Cruz, que daría paso a la invasión de la isla de Tenerife y las demás, sucesivamente. Los británicos daban por hecha su victoria, seguros de su superioridad en hombres y fuego, bien informados de la escasa guarnición con la que contaba aquel perdido pueblo de pescadores.

           Pero no contó Nelson con que enfrente se toparía con un militar excepcional, el comandante general de Canarias, teniente general don Antonio Gutiérrez de Otero (1729-1799), y un puñado de españoles dispuestos a vender muy cara la propia vida y la victoria, en defensa de sus familias, su religión y su patria. Santa Cruz apenas contaba con 300 soldados y 900 milicianos, campesinos sin instrucción y en su mayoría armados con aperos. Después de varios intentos de desembarco infructuosos, la madrugada del 25 de Julio lograron los ingleses desembarcar en tromba por el único resquicio que las defensas costeras dejaron.

           En las playas, calles y plazas de Santa Cruz los tinerfeños se enfrentaron, con arrojo y determinación, a marineros y marines británicos (superiores en número, armamento e instrucción). La batalla fue cruenta, a la luz de los fogonazos de mosquetes y cañones. Al amanecer, acorralados y diezmados, los británicos capitularon.

          En El Fuego de Bronce, Jesús Villanueva nos presenta, además de un documentadísimo acontecimiento histórico (desgraciadamente desconocido por la inmensa mayoría de los españoles), una trama coral que engrosan multitud de personajes que nos presentan en el día a día lo que tuvo que ser aquella sociedad rural de finales del siglo XVIII. Protagonistas de ficción, cuyas venturas y desventuras, entrelazadas con personajes y acontecimientos históricos, nos pasean, con gran fluidez, por 720 páginas que nos recordarán los Episodios Nacionales de Galdós. Una narración intensa y apasionante, protagonizada por personajes con los que te encariñas desde las primeras páginas, y algunos otros a los que terminas despreciando.

          Con El Fuego de Bronce, Jesús Villanueva, además de dar a conocer al gran público la Gesta del 25 de Julio de 1797 y hacer justicia a la memoria del general Gutiérrez y los héroes de Santa Cruz, que evitaron otro Gibraltar, nos ofrece una magnífica novela que les hará disfrutar de intensos ratos de lectura.

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