El nombre de nuestras calles (153). Mercedes Pinto

 
Por José Manuel Ledesma Alonso (Publicado en el Diario de Avisos el 19 de mayo de 2024)
 
 
EL  NOMBRE  DE  NUESTRAS  CALLES  (153)
 
Calle Mercedes Pinto
 
 
En el barrio de Ofra
 
 Mercedes Pinto 
 
 
María de las Mercedes Pinto de la Rosa y Clós (La Laguna, 1883 – Ciudad de México, 1976), desde muy joven fue conocida como la poetisa canaria, ya que a los 14 años ya había obtenido galardones en diferentes concursos de ámbito regional y publicaba sus poemas en los periódicos locales.
 
          En 1920 se trasladaría a vivir a Madrid, donde comenzaría a colaborar en prestigiosos diarios y revistas, a relacionarse en los círculos intelectuales, implicándose en actividades sociales, culturales y políticas, ingresando en la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas que presidía la que más tarde sería su amiga, Carmen de Burgos.
 
          En 1923, en una conferencia pronunciada en la Universidad Central de Madrid, titulada El divorcio como medida higiénica, sus avanzadas ideas feministas darían lugar a que el dictador Primo de Rivera la desterrara a Guinea Ecuatorial, aunque ella escaparía a Lisboa, desde donde embarcó para Uruguay, junto a sus dos hijas del primer matrimonio y su segundo marido, Rubén Rojo con sus dos hijos. Durante la travesía nacería su quinto hijo.
 
          En Montevideo comenzaría una nueva etapa de su vida como periodista, oradora, conferenciante, pedagoga, y escritora; se declararía defensora de los derechos de las mujeres, de la clase obrera, de los judíos, y de la modernización de la educación. 
 
          También creó y dirigió su propia compañía teatral de Arte Moderno, desarrollando una intensa actividad como dramaturga por distintos países Hispanoamericanos, junto a su esposo y sus hijos, que hacían de actores.
 
          En 1935 pasaría a residir en Cuba, donde desempeñaría el cargo de Educadora de Conferenciantes.
 
          En 1943, al fallecer su segundo esposo, se instalaría definitivamente en México, donde sus hijos Pituka Foronda y Rubén y Gustavo Rojo, llegarían a ser grandes actores del cine mexicano.
 
          Solía pasar temporadas en Madrid, acompañando a sus hijos cuando habían venido a intervenir en películas españolas e incluso actuando en alguna de ellas, como El Coleccionista de cadáveres (1966), y Días de viejo color (1967).
 
          A Santa Cruz de Tenerife regresaría en 1953, invitada por el Círculo de Bellas Artes, para participar en un ciclo sobre Arte Contemporáneo. 
 
          Entre sus obras dramáticas destacaremos Un señor cualquiera; su poemario Cantos de muchos puertos; y su novela Ella. Su novela más conocida, El, sería llevada al cine por Luís Buñuel.
 
 
- - - - - - - - - - - - - - - -