¿Pura coincidencia? (Ciencia encriptada - 5)

 
Por Fátima Hernández Martín  (Publicado el 1 de julio de 2020).
 
 
fati- 51
 
 
         
          Regresó solo a su casa, después de haber visitado aquella interesante exposición del Museo que le habían recomendado con tanta insistencia. Pero algo muy extraño había sucedido, que le había hecho salir de la muestra con una sensación, un desasosiego indescriptible, que hacía tiempo no sentía. Intentó recordar que el hecho insólito se había producido mientras examinaba en detalle una de las piezas más exitosas, la que provocaba revuelos y murmullos ante los visitantes que, provistos de mascarillas y guardando las distancias en esta etapa de pandemia por Covid-19, se deleitaban contemplándola.
 
          Nervioso y ya en su domicilio, se dirigió a la biblioteca de su despacho, desordenada y caótica pero pletórica de toda suerte de libros interesantes. Ni siquiera quiso esperar al día siguiente cuando, ya en el laboratorio donde trabajaba en ciencia, desde hacía veinte años, contaría con más documentación para consultar.
 
          Lo que había visto no era la primera vez que lo observaba, de eso estaba totalmente seguro. Pero cómo era posible que ese anacronismo se produjese, como algo que había sido ideado, imaginado, creado y reflejado, allá en el siglo XVII, incluso de manera simbólica, hubiera sido descubierto siglos después, una vez conseguidos avances importantes en un campo de la Biología Marina, la investigación de las grandes profundidades, de los abismos oceánicos, cuyos proyectos se habían desarrollado solamente cuando se dispuso de aparatos que podían descender miles de metros hacia los grandes fondos, lo llamados batiscafos, entre otros complejos instrumentos científicos.
 
          Sin querer dormir, ansioso, casi desesperado, buscó entre sus pertenencias y después de muchas horas indagando entre volúmenes de revistas, papers, notas y artículos, inesperadamente cayó en sus manos un viejo tratado, redactado por uno de sus antiguos profesores, un manual bellamente adornado con una detallada y cuidada iconografía, obra donde esperaba encontrar lo que buscaba…mientras tanto, no podía dejar de estar intranquilo. 
 
          Hojeó con prisas el libro, intentando localizar en las páginas indicadas en el índice, los miembros de la familia de aquellos organismos que le tenían desvelado y sobre todo intrigado… ¡Lo había visto, lo había visto antes, no le quedaba la menor duda! Lo del Museo lo había observado en algún momento de su existencia.
 
          De repente, entre los hermosos dibujos, apareció el del extraño ser que había examinado con detalle en la exposición. Tras comprobar la similitud (había hecho fotos con su móvil de nueva generación) …un intenso sudor empezó a caer por su espalda, desplomándose en su sillón favorito, al tiempo que exclamaba… ¡Cómo pudo haber sido pintado algo así hace cuatrocientos años…!
 
 
 
          - ¿Qué descubrió el investigador en la exposición del Museo que le causó tanta sorpresa?
 
          - ¿A qué investigaciones se refiere?
 
          - ¿Dónde se halla el descubrimiento?
 
 
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