La fundación de San Antonio de Texas por isleños, hace 300 años.

 
Por José Manuel Ledesma Alonso  (Publicado en La Opinión el 18 de marzo de 2018).
 
 
          Santa Cruz de Tenerife y San Antonio de Texas, en los Estados Unidos de América, ciudades hermanadas oficialmente desde 1983, mantienen una estrecha relación política, comercial y afectiva. En 2016, su alcaldesa visitó nuestra capital y, días pasados, nuestro Alcalde ha sido invitado a asistir a los actos organizados con motivo del 300 aniversario de su Fundación, inaugurando en la Plaza de las Islas, centro neurálgico de la ciudad, un conjunto escultórico denominado "La Acogida", promovido por la Asociación de Descendientes de las Islas Canarias. Por su parte, la capital tinerfeña, en la plaza que lleva el nombre de San Antonio de Texas ha levantado un busto en honor del doctor Alfonso Chiscano, tejano nacido en Santa Cruz de Tenerife. 
 
          En 1668, el rey Carlos III con el fin de consolidar la presencia española en las recién descubiertas tierras americanas, ante el avance de los franceses desde Louisana, estableció una Real Cédula, denominada “Tributo de Sangre”, por la que concedía a los canarios el privilegio del comercio con América a cambio de enviar cinco familias por cada cien toneladas de mercancías.
 
          La encargada de trasladar a los colonos al continente americano era la Compañía de la Habana, quienes tenían la obligación de suministrarle alimentos para la travesía, tierras, ganado y semillas, así como dinero y ornamentos para el culto religioso.
 
          El 27 de marzo de 1730, quince familias canarias, formada por 57 hombres, mujeres y niños, procedentes de Lanzarote, Gran Canaria, La Palma y Tenerife, embarcaron en el puerto de Santa Cruz de Tenerife en el navío Nuestra Señora de la Trinidad y del Rosario. Los tinerfeños que viajaron eran Salvador Rodríguez, con su mujer e hijo; Vicente Álvarez Travieso, de 25 años, recién casado; los hermanos Felipe y José Antonio Pérez, de 20 y 19 años respectivamente. 
 
          El 10 de mayo, después de 44 días de navegación, atracaban en el puerto de La Habana y, desde allí, emprendieron la ruta hasta llegar a Veracruz (México), en caravanas tiradas por bueyes y mulas. 
 
          El 9 de junio de 1731, después de haber padecido peligros y aventuras, llegaban al otro lado del río San Antonio, donde los frailes franciscanos habían fundado una  Misión, el 13 de junio de 1718, la cual pasaría a la historia como el fuerte de "El Álamo".
 
          Estos colonos isleños se repartieron las tierras y, con la ayuda de los indios Payayá, comenzaron a sembrar las semillas que habían llevado desde aquí,  introduciendo las técnicas de regadío por medio de atarjeas, tal como existían en nuestra Isla. Todavía se conserva el Canal de la Concepción, construido con un mortero especial, inventado por ellos. También se dedicaron a la ganadería, aprovechando la gran cantidad de animales (caballos y vacas) que pastaban en estado salvaje.
 
          El primer asentamiento civil, denominado San Fernando de Béjar, lo trazaron  al otro lado del río San Antonio, donde se encontraba el Presidio y la Misión.
 
          El 1 de agosto de 1731, constituyeron el primer gobierno municipal de la villa de San Femando de Béjar, con la misma estructura orgánica que los Cabildos  canarios. Estaba formado por 9 varones, casados, pertenecientes al contingente de fundadores. 
 
          El primer alcalde elegido fue Juan Leal Goraz, natural de Lanzarote, quién había sido el jefe de la expedición desde que salieron de Tenerife. Los regidores fueron Juan Curbelo, Salvador Rodríguez, Antonio Santos, Manuel Ruíz, Juan Leal y Francisco Arocha. Como escribano del Consejo Público fue nombrado Antonio Rodríguez Mayordomo y como Alguacil Mayor, Vicente Álvarez Travieso.
 
          Durante los primeros 130 años de historia de la ciudad, todos sus Alcaldes fueron descendientes de los colonos isleños, hasta que fueron invadidos por los anglosajones. Juan Leal Goraz, Junior, llegaría a ser una figura prominente de la nueva América. 
 
          El Cabildo funcionaría hasta la declaración de la República de Texas, en 1836, en la que se estableció el Condado de Béxar y la ciudad pasaría a recibir su actual nombre de San Antonio de Texas.
 
          Su llegada puede considerarse la primera colonización civil de la Historia de los Estados Unidos pues el poderío de la iglesia y el ejército se cambiaría por Ayuntamientos legitimados por el Rey. 
 
          Para lograrlo, los canarios tuvieron que defender sus derechos adquiridos por Real Cédula, luchando frente a los militares y a la iglesia que no querían perder las prerrogativas que habían adquirido con los años, pues estos primeros colonos habían recibido de la Corona el título de Hidalguía, llegando a conformar la élite social y política de la región, conservando la altivez de su linaje, transmitiendo sus señas de identidad hasta sus actuales descendientes, orgullosos mantenedores de su herencia.
 
          En 1749 nuestros paisanos construyeron la primera catedral de los Estados Unidos, bajo la advocación de la Virgen de Candelaria, Patrona General del Archipiélago Canario. 
 
          La villa fue creciendo hasta convertirse, en 1772, en la capital de Texas. Con el fin de la dominación española, Texas sería un Estado de México.
 
          En la Revolución de Texas, en 1836, que en San Antonio de Béxar enfrentó al ejército mexicano de Santa Anna contra una milicia de secesionistas texanos, en su mayoría colonos, los defensores del fuerte del Álamo, durante 13 días, fueron masacrados. En esta contienda, el Alcalde de la ciudad, Juan Nepomuceno Seguín, descendiente de canarios, jugaría un papel importante pues, aprovechando la oscuridad, salió en busca de ayuda y, al regresar con ella, nada pudieron hacer. La capilla del Álamo, considerada Santuario, es el sitio turístico más popular de Texas. Este episodio de la historia canario-americana fue llevado al cine en 1960, por John Wayne. 
 
          El condado de Béjar, y la ciudad de San Antonio de Texas, se integraron en los Estados Unidos de América en 1846.
 
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