El Teniente don Vicente Siera Casses y su actuación decisiva en la Gesta del 25 de Julio de 1797


Por Juan Carlos Cardell Cristellys  (Publicado en El Día / La Prensa el 25 de septiembre de 2004, e incluido en el libro La Palma, francesa y otros artículos sobre el 25 de Julio).

 

          Es uno de lo personajes más destacados en la Gesta del 25 de Julio de 1797, estando en las acciones y momentos más difíciles en aquella madrugada. No es mucho lo que hemos encontrado de la biografía de este personaje, pero sí lo suficiente para conocer un poco más su vida e historia militar y poder valorar su comportamiento en la defensa  del Lugar de Santa Cruz de Tenerife.

          Sabemos que D. Vicente Siera  Casses, nació  en Valencia, siendo bautizado en la Parroquia Iglesia de San Martín de dicha ciudad  por D. Josef Moreno V. Bategi  el día 1 de Junio de 1751, con el nombre de Vicente, Tadeo, Telino, Graciano y era hijo legítimo de Vicente Siera Velluter y de María Casses . Fueron sus padrinos de bautismo Miguel Sanchis y Vicenta Lacarcel y de Modrego.

          Salió de su ciudad natal a la edad de 20 años para servir como soldado en el Regimiento Guadalajara en el año 1771. Ascendió a Cabo 2º en 1772 y en el año 1775 estuvo en el desembarco de Argel y en la represión de contrabandistas en Cataluña. Ascendió a Cabo 1º en el año 1776 y a Sargento 2º en 1777.

          Estuvo en 1779 presente en el bloqueo de Gibraltar y en el año 1780 destinado con su Regimiento Guadalajara a la isla de Cuba en América. Ascendió a Sargento 1º en el año 1783, y en 1786 a Subteniente de Fusileros y pasa de oficial al Regimiento de la Habana y más tarde al Regimiento de Cuba cuya estancia fue en Guarico.

          Luego pasó a Santo Domingo y a Dominica hasta el año 1791 en que su Regimiento Bandera de Cuba llegó a Tenerife. Como dato curioso tenemos que en noviembre de 1791 recibió prestadas 4 sillas de Francisco Aguilar Martínez de Escobar.

          En el año 1793 es ascendido a Subteniente de Granaderos con grado de Teniente, el cual  le es confirmado en el año 1795. El 24 de marzo de 1799 ya era Capitán del Regimiento de Infantería de Cuba y Comandante de la Partida de Recluta del mismo Cuerpo.

          En cuanto al  primer Ataque de la Escuadra Británica, cuyo Contralmirante era Horacio Nelson, realizado al Lugar de Santa Cruz de Tenerife por las playas de Valleseco y del Bufadero en la mañana del 22 de julio de 1797, sabemos dónde estaban situadas las Banderas de Cuba y de La Habana y  la actuación de su Teniente D. Vicente Siera por algunas Relaciones de aquella época.

          Sabemos que los ingleses, aquel día después de las 11 horas, se apoderaron y situaron sus tropas en la cima de la montaña de Valleseco (Nota 1)  y por el contrario los nuestros se situaron en el cerro de La Altura (2), situado enfrente.  En efecto, la Relación de Marrero, que fue escrita por el alcalde del Lugar de Santa Cruz D. Domingo Vicente Marrero, refiere:

               “…a nuestro cerro fue destinada desde aquella mañana la partida de franceses que se hallaban desde la toma de la corbeta, como llevo dicho, los que fijaron su bandera en una de las cimas de nuestra Altura; así mismo la custodiaba una partida de nuestro Batallón, los individuos de las dos Banderas de Cuba y Habana y el Cuerpo de Cazadores que estaban de guarnición…”.

          La Relación de D. José Monteverde, respecto a ese día, también nos dice:

               “Entretanto correspondían nuestras tropas al fuego pausado que hacían los enemigos con su fusilería y pieza de campaña (con pérdida de sólo 2 ingleses que mataron los franceses y Partida de Cuba y La Habana con motivo de alguna salida que hicieron algunos de aquellos hacia una fuente que está en Valleseco y de otro que fue sofocado en la subida de la montaña), iba marchando el Teniente Coronel D. Juan Creagh, Capitán del Batallón de Infantería de Canarias, que sin embargo de hallarse empleado a las inmediaciones del General se ofreció voluntariamente a hacer esta salida por la ciudad de La Laguna con 30 hombres de su Cuerpo que sacó de esta guarnición, 50 rozadores que tomó en dicha ciudad, acompañado del Teniente fijo de Cuba D. Vicente Siera que también se ofreció voluntariamente, y habiéndose dirigido a observar los movimientos de los enemigos por su retaguardia atravesando riscos, valles y montañas casi intransitables, logró colocarse antes de anochecer en el mismo valle inmediato a la montaña donde estaban los enemigos, y a otra altura opuesta; observando que en el instante que descubrieron ellos esta tropa, formaron 5 divisiones a la inmediata de su artillería de campaña…” (3)

          Y la Relación de Juan Guinther (4), también coincide diciéndonos:

               “Recelando nuestro General que los ingleses podrían internarse en la isla desde el Puesto que ocupaban, envió Orden al Teniente Coronel del Regimiento Provincial de La Laguna D. Juan Castro a fin de que destacase la tropa que tuviese por más conveniente para cortar la entrada al enemigo, lo que ejecutó inmediatamente enviando al Teniente de su regimiento D. Nicolás García a la Cruz de Azur camino de Taganana, y de allí a poco se le agregaron 20 milicianos; después mandó S. E. al teniente Coronel D. Juan Creagh y el Teniente del Regimiento de Cuba D. Vicente Siera con un sargento y 30 soldados del Batallón para el mismo destino, los que marcharon hasta La Laguna; y allí esperaron que el Corregidor les diese alguna gente de refuerzo.” (5)

          El comportamiento de D. Vicente Siera en aquella madrugada del 25 de Julio, en el ataque al Puerto y Plaza por los ingleses, también lo podemos saber por varias de las Relaciones de época. La más esclarecedora es la  conocida Relación de Marrero la cual nos dice:

               “.. Eran cerca de las 4 cuando antes de saberse del Batallón se presentó en el castillo Principal de San Cristóbal, donde estaba nuestro Excmo. Comandante General, un Sargento de los enemigos en clase parlamentario acompañado de D. Antonio Power y de D. Luis Fonspertius y de orden de su jefe intimó al nuestro:

                Que se le entregase el dinero del Rey y el cargamento de la fragata de Filipinas y no tocarían a las personas ni bienes de los vecinos pero que de lo contrario pondrían fuego a la Plaza y el vecindario sería pasado a filo de espada.

                 A lo cual añadió D. Antonio Power: 'Que eran muchos los enemigos, que todas las plazas y calles las tenían ocupadas y que no había más remedio que rendirse'.

                Expresiones que al pronunciarlas otro de quien pudiera haber la más ligera sospecha, serían dignas del más severo castigo, pero en este vecino sólo le ocupaba su corazón el terror y confusión que causa una acción de esta naturaleza ejecutada en la oscuridad.

                Nuestro digno Jefe con expresiones tales se le atenúa su valeroso espíritu, titubea y se entrega a la melancolía, quiere responder y no sabe que sus laterales se le retiran, cubren sus semblantes con la palidez del temor, sostienen sus cabezas con la mano a la mejilla. Ya se consideran súbditos del inglés, ya aquella energía de un Creagh, la viveza de un Eduardo, la sabiduría de un Marqueli, el valor de un Monteverde y la sagacidad de todos los ayudantes se desvanece en aquel terrible instante lo mismo que un globo de humo en la región del aire.

                El Parlamentario espera, pero nadie le responde.

                ¡Oh Valor¡ gran Gutiérrez que el Altísimo quiere conserves la fidelidad a nuestro Soberano Rey. ¡Escucha¡ !Escucha¡ al  hombre fuerte, al hombre prudente, al valeroso D. Vicente Siera que te habla inspirado del mismo Dios. Aunque te parezca atrevimiento no es sino amor, aunque osadía, lealtad; aunque descoco, bondad. Si señores, este hombre con su prudencia anima a S. E. y hace que dé una seria respuesta al enemigo cuando los demás huían la espalda. S. E. abraza el dictamen de Siera y responde al enemigo:

                'Que no se hallaba precisado a oir proposiciones de ajuste, y que si el enemigo lo estaba debía de hacerlas por medio de un oficial. Que la isla tenía 8.000 almas y sobradas municiones y que así determinasen rendirse prisioneros o serían tratados con todo el rigor de la guerra',  con la cual respuesta  se retiró el Parlamentario.” (6)

          La Relación Circunstanciada (7) también nos dice:

               “…pero como esta posición había cortado la comunicación pronta entre el Castillo Principal y el Batallón y las milicias de la derecha, y como habían calmado todos los fuegos, no dejó nuestro General de estar con cuidado, hasta que llegando el Teniente D. Vicente Siera con 5 prisioneros que había hecho, le aseguró que nuestro Batallón se hallaba intacto y que los demás puestos del centro estaban sostenidos a excepción del Muelle.” (8)

               “El Teniente D. Vicente Siera con 30 hombres que había pedido al batallón, acometió a las lanchas enemigas, varadas en el barranco, desalojó de ellas a algunos ingleses, que parapetados le hacían fuego y les tomó 5 prisioneros.”

          La Relación Anónima C, nos dice:

               “Estando Troubridge en la Plaza fue cuando mandó intimar la rendición al Comandante general, dándole de término sólo 5 minutos, con amenazas de que resistiéndose pegaría fuego al pueblo y haría pasar a cuchillo a todos, mujeres, viejos y niños y añadiendo que en aquel momento ya estarían desembarcados 2.000 hombres en diferentes partes. Hizo esta intimación un sargento con quien Troubridge mandó 2 prisioneros que había hecho para que sirvieran de intérpretes; mandó el General a dirigirse de  al sargento no juzgando que fuese sujeto bastante condecorado para ser mandado con misión semejante, y quedóse sin respuesta la correspondiente intimación.” (9)

          También la escritora y pintora inglesa Elizabeth Murray, (1815-1882),  que era la esposa del cónsul inglés en Tenerife en 1850, recoge sus vivencias en estas islas en su libro (10).  Narra en el capítulo dedicado al Ataque de Nelson a Tenerife este hecho de la actitud de Siera para con su General pero se lo atribuye a un sargento, con otro nombre, del cual nos dice que se dirigió al General increpándole en términos irrespetuosos.

          Vemos que tanto la Relación de Marrero como el relato de Elizabeth Murray coinciden y nos dicen claramente que la mediación  y actuación de D. Vicente Siera fue decisiva en aquellos momentos de indecisión y angustia por parte del mando militar.

          Las otras Relaciones nos indican que el General Gutiérrez solamente toma  la decisión de hacer caso omiso a la intimación del sargento inglés una vez que el  Teniente Siera le ha dado a conocer la verdadera situación de las tropas españolas en aquel momento.

          Quizás debamos a ese comportamiento de D. Vicente Siera en aquella madrugada que la Gesta no hubiese tomado otros derroteros más nefastos.

          Es posible que podamos explicar cómo D. Vicente Siera se atrevió casi a increpar  al General Gutiérrez para evitar una pronta rendición ante el sargento inglés. Pues si nos fijamos en algunos de los destinos de Vicente Siera, tales como Argel, Cataluña y Gibraltar, coincide con los del General. Por ello intuimos que D. Vicente Siera pudiera tener algunas simpatías y conocimientos sobre el viejo General.

          Por su comportamiento en la Gesta el 25 de Julio de 1797 fué propuesto a un ascenso, con ingreso en la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y pensionista de la Orden Militar de Alcántara por concesión de la Orden Ministerial de 8 de octubre de 1797:

               “…2500 reales de vellón anuales sobre la encomienda del Esparragal en la orden militar de Alcántara.” (11)

          En el año 1798 D. Vicente Siera  es Capitán del Regimiento de Infantería de Cuba y  a principios de ese mismo año pide licencia para casarse, concediéndosela el Ministro de la Guerra D. Juan Manuel Álvarez  el 18 de diciembre de 1798 para contraer matrimonio con Ana Casañas. El General Gutiérrez lo comunica el  día 6 de Marzo de 1799 al interesado.

         Sabemos que Ana Casañas nació el 12 de enero de 1775 en la isla del Hierro, siendo bautizada el 14 del mismo mes con el nombre de  Ana de la Concepción. Era hija legítima de Juan Casañas Samoza  y de María Sejas.  Fueron sus padrinos Gonzalo López y Catalina Padrona.

Igkesia_Valverde
Iglesia de Valverde del Hierro. Foto de principios del siglo XX.

          Y ese mismo día 6 de marzo de 1799 comienza su expediente para contraer matrimonio ante el Beneficiado de la Iglesia parroquial de Nª. Srª. de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife.
Actuaron como testigos de ambas partes:

             1. D. Manuel Juan de Salcedo, de edad 59 años, Teniente del Rey de esta Isla, el cual dice: que conoce a Vicente Siera desde hace 8 años.

             2. D. Ramón  Castillo, de edad de 45 años, Sargento 1º de la Bandera de Recluta del Regimiento de Cuba,  dice: que lleva 8 años en la Plaza y que conocía al capitán D. Vicente Siera desde hace 19 años.

             3. D. Tomás de Zubieta, vecino y del Comercio, de edad de 59, dice: que conoce a Siera desde el año 1791.

             4. D. Juan Bataller, de 42 años, Primer Ayudante y Capitán Graduado del Batallón de Infantería de esta Islas, dice: que conoce a  D. Vicente Siera desde el año 1776 cuando servían ambos en el Rgto. de Guadalajara en el que pasaron a la Isla de la Habana en el año de 1780 permaneciendo él hasta 1784.

          Todos afirmaron  y certificaron que el Teniente D. Vicente Siera nunca se había casado anteriormente ni tuvo promesa anterior de matrimonio  en ninguno de los destinos que tuvo, así como manifestaron su soltería. (12)

          El 24 de marzo de 1799 a las 8 de la noche se casó D. Vicente Siera Casses, de 47 años con  Dª. Ana María Casañas Sejas de 24 años en la Iglesia Parroquial de Nª. Sª. de la Concepción de Santa Cruz, siendo el párroco Beneficiado y Cura Castrense Juan José Pérez González. Asistieron como testigos  el Coronel de Infantería D. Manuel Salcedo Teniente del Rey de esta Plaza, el Capitán de Infantería D. Juan Bataller Ayudante Mayor del Batallón de Canarias y D. Juan Casañas. Dicho matrimonio tuvo, al menos, 2 hijas: Fernanda y Claudia.

          En marzo de 1799 D. Vicente Siera era Capitán del Regimiento de Infantería de Cuba y Comandante de la Partida de Recluta del mismo Cuerpo. Ya en diciembre de 1803 figuraba como Comandante y Ayudante Mayor de las Compañías de Milicias de La Gomera como "capitán vivo". (13)

          En 1810 fue nombrado Gobernador Militar de la isla de La Gomera (14). Rechazó los intentos de desembarcos británicos del 20 de julio de 1800 y del  20 de agosto de 1807 a la isla de La Gomera.

San_Sebastin_gomera_XIX
San Sebastián de la Gomera. Foto de finales del siglo XIX.

          El Mariscal de Campo y Comandante General  de las islas D. Carlos Luxan lo envió para sofocar los tumultos habidos el 6, 7 y 8 de marzo de 1810 en el Puerto de la Cruz organizados por sus habitantes contra la colonia francesa residente en dicho Puerto. Como consecuencia de ello murieron 2 franceses: José Versan, de profesión escribiente y Luis Beltrán Broual, de profesión maestro, el cual estaba a sueldo de D. Bernardo Cólogan.

          En el año 1812 ascendió a Teniente Coronel de Infantería (15). El 25 de marzo de 1816 por Real Decreto se le nombró Caballero de Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo. (16)

          Falleció en San Sebastián de La Gomera 30 de septiembre de 1821 ó 1824, reposando sus restos en la iglesia de la Asunción de esa capital.

          Las palabras reveladoras que nos dejó D. Luis Maffiotte La Roche sobre este oficial en una publicación realizada en el Diario de Tenerife en el año de 1897  son:

                “...menos aún serán los que sepan que el teniente D. Vicente Siera salvó a Santa Cruz de Tenerife en un momento de sublime cólera, y que si luego obtuvo una pensión sobre la encomienda del Esparragal, se le debían a su muerte más de diez anualidades. El olvido y la ingratitud presiden a las acciones de los hombres: el tema es viejo y la queja inútil. (17)

          Creemos que ya es momento de que divulguemos y demos a conocer la sobresaliente figura y el heroico comportamiento de don Vicente Siera que logró con su actuación  que la memorable Gesta del 25 de julio de 1797 no acabase en derrota.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - -


NOTAS

1. Hoy conocida como La Jurada, pues debe su nombre a los numerosos agujeros o túneles que se le abrieron a principios del siglo XX  para la colocación de los barrenos para su desmantelamiento. Se decía de ella, en términos populares, que estaba toda “jurada” por los barrenos.  Nota del Autor.
2. Conocida también como la montaña de Paso Alto. Nota del autor.
3. Biblioteca Pública Municipal de Sta. Cruz de Tenerife. Fondo Documental Antiguo. MS-257. Biblioteca Universitaria de La Laguna Ms. 83-1/20.
4. Su verdadero nombre era Hans Günther Ferslering. Nota del autor
5. Fuentes Documentales del 25 de Julio de 1797. Relación de Juan Guinther, pág.102.
6. Biblioteca Pública Municipal de Santa Cruz de Tenerife. Fondo Documental Antiguo. MS-257-MS•300.
7. A la Relación Circunstanciada se la considera como la Relación oficial de la Gesta y es     atribuida a D. José Monteverde Molina que era el Gobernador del Castillo Principal o de San Cristóbal en el año de 1797. Fue impresa y publicada en Madrid.
8. Fuentes Documentales del 25 de Julio de 1797. Relación de D. José Monteverde, pág.184.
9. Biblioteca Pública Municipal de Sta. Cruz de Tenerife. Fondo Documental Antiguo. MS-257. Biblioteca Universitaria de La Laguna Ms. 83-3/43.
10. Recuerdos de Gran Canaria y Tenerife. Traducción de D. José Luis García Pérez. Ediciones     Pedro Duque. Santa Cruz de Tenerife. Año 1988.
11. Pedro Ontoria Oquillas, D. Antonio Gutiérrez Caballero de Alcántara y Comendador Electo     de Esparragal. ¨Biblioteca. Estudio e Investigación¨.  Nº 12 (Aranda de Duero 1997). Pág. 215.
12. Archivo Parroquial de la Iglesia Nª. Sª. de la Concepción de Santa. Cruz. Libro de       casamientos. Año 1799.
13. Reales Despachos. 41.
14. Nobiliario de Canarias. Tomo III. Pág.739.
15. Nobiliario de Canarias. Tomo III. Pág.739;  Mat RochSier.24.
16. Reales Despachos Nº 269. Nobiliario tomo III. Pág.739.
17. Diario Tenerife Año 1897. Extraordinario 25 de Julio 1797-1897. Cuadro Honor. Pág. 27. D. Luis Maffiotte La Roche. Litografía Romero. Santa Cruz de Tenerife.