Desertores y prisioneros ingleses habidos en la Gesta del 25 de Julio y sus prolegómenos

Por Juan Carlos Cardell Cristellys  (Publicado en El Día / La Prensa el 24 de abril de 2004 e incluido en el libro La Palma, francesa y otros artículos sobre el 25 de Julio).

 

          Sabemos que antes y durante la Gesta hubo deserciones por ambos bandos, este pequeño estudio trata de las deserciones habidas en el bando inglés.

          El día 10 de mayo de 1797, según las fuentes españolas nos dicen que un bergantín y una fragata inglesa  desembarcan personal para hacer una aguada en las playas de Arguineguín en la isla de Gran Canaria.  (Nota 1)

          Allí cogen a 5 paisanos, liberando a 4 de ellos y llevándose al que queda a bordo para luego dejarlo en libertad. Pero como ya habían desertados varios de los suyos del bergantín, para intimidar aquellas gentes y obligarles a la entrega de los desertores saltaron a tierra y quemaron un granero, unas parvas y unas chozas de aquel paisano que llevaron a bordo. Y se reembarcan, pero quedaron en tierra 7 desertores.

          Por ellos  se sabe que el bergantín inglés se llamaba La Cazó o El Corso bajo el mando del capitán llamado Juan (2)y que en esas fechas practicaba el corso en las islas Canarias por orden del Almirante Jervis. Tenía 16 cañones de a 4” pero que sólo  le quedaban 2 montados ya que, los otros los tiraron al mar en una huída. Dicho bergantín fue presa española hecha en el estrecho de Gibraltar y conducida a Lisboa y que allí fue donde fue enrolada la tripulación de 60 hombres compuesta por portugueses, genoveses, españoles, ingleses, franceses, americanos y europeos.

          Hicieron presa al Este de Gran Canaria a un bergantín español cargado de trigo y luego se dirigieron a la isla de Lanzarote en donde en sus playas cogieron más de 100 cabezas de ganado mayor y menor. Allí encontraron a otro bergantín y le quitaron la aguada y después se encontraron con unas fragatas inglesas armadas que entre Tenerife y Gran Canaria habían hecho presa de otros 3 barcos costeros de los cuales hundieron uno llamado el Veracruz y los otros con el primero de trigo lo mandaron a la Madera.

          El Diario de a bordo  del bergantín corsario inglés El Corso (3), conocido por los españoles como La Cazó, confirma lo que nos narran las fuentes españolas, pues en él se dice:

               “A la una en punto del 3 de mayo vimos un navío delante de nosotros, al que perseguimos, y que demostró ser el Fair Penitent, un corsario de dieciséis cañones, enviado desde Liverpool en crucero. Este encuentro nos supuso otro alivio muy inesperado, ya que de él obtuvimos cerca de treinta galones de agua, a pesar de que tenían muy poca. Habiendo comunicado mi resolución de hacer aguada al comandante de este barco, se ofreció para unirse en la expedición con la promesa por mi parte de que no tomaría ninguno de sus hombres, instancia que consentí prontamente.

               Y el día 5 de mayo, fondeamos en el costa SE de Gran Canaria, en la Punta de Maspalomas SE por E ½ E, Pta. de Taoza NNW ½ W, el lugar de desembarco al NNE, a una distancia de la orilla de una milla, en siete brazas, sobre arena fina. Cuando estuvieron prestos los pocos botes, me puse al frente de veinte marineros y doce infantes de marina de El Corso, junto a treinta marineros del Fair Penitent, desembarcando sin ninguna oposición. Se empleó inmediatamente una partida de hombres para hacer la aguada y otra para recolectar leña, tomándose toda precaución para prevenir una sorpresa por parte de los nativos, algunos de los cuales se habían aventurado a bajar a nuestro campamento, trayendo pollos, huevos, etc. para su venta.

               En todos los intercambios de este tipo hice todo lo posible para lograr un buen entendimiento, y les aseguré que el único motivo del desembarco era obtener algo de agua, tras lo cual, una vez cumplido esto, abandonaría la costa sin molestar ni a los habitantes ni sus propiedades; y fui tan cauto para mantener estos términos amistosos con ellos que no permití que ningún oficial de rango superior al de guardiamarina fuese a tierra, ni que se hiciese ninguna compra sin pagar lo que demandaran los españoles, cantidad que generalmente era bastante extravagante. Desgraciadamente, esta disposición pacífica no duró mucho tiempo, y tuvo lugar un hecho que motivó un enfrentamiento abierto. Yo solía adentrarme frecuentemente dos millas hacia el interior desde la playa a un pequeño pueblo, conversando con los habitantes sin el menor recelo.

               Pero el día 7 de mayo, fui informado por un hombre del campamento que habían desertado dos marineros. Mencioné esta circunstancia a los habitantes, y apunté la necesidad que existía en mantener nuestra confianza y amistad unos con otros para inmediatamente ir en buscar y localizar a los desertores, a lo que instantáneamente dieron consentimiento, partiendo en su busca rumbo a las montañas.

               El día 8 de mayo, desertó un cuarto hombre, y a éste le siguieron otros dos por la tarde, por lo que temí perder la totalidad de la partida que se encontraba en tierra, siendo la mayor parte de mi tripulación gente enganchada en levas o expulsada de otros navíos de guerra por los crímenes y ofensas más notorias. Todo ahora parecía indicar que se acercaba el momento del combate; preferí no aventurarme de nuevo en ir al pueblo.

               Se reunió un grupo de hombres en las colinas que formaban el valle, y los tambores proclamaban el avance hostil de la cercana milicia. Al poco tiempo, ambas partidas estuvieron prestas para el ataque, y yo formé mis fuerzas en el llano para afrontar las consecuencias que iban a producirse; porque el hecho de retirarnos no estaba entre nuestras intenciones, ya que no teníamos botes para embarcar a la mitad de nosotros, y una derrota hubiese supuesto la pérdida de nuestros toneles, y acaso del propio bergantín.

               El día 9 de mayo en la mañana, así estaban las cosas, cuando acampó un oficial general en la colina, consistiendo sus fuerzas en no menos de mil hombres; de hecho, yo fui el único que los contabilizó de una forma tan moderada, y estoy convencido que disminuí considerablemente su número, teniendo, como se verá, una gran oportunidad de ser muy exacto en ese respecto. La aguada continuó con todo el esfuerzo posible, construyéndose una pequeña batería en la península próxima a los botes, y formando una  barricada con troncos, barriles de agua, etc., estando todo preparado para sostener un ataque y asegurar una retirada.

               Cerca del mediodía, el enemigo comenzó las hostilidades abriendo fuego sobre nuestras centinelas avanzadas; posteriormente, llevando conmigo uno de los míos que sabía hablar bien el español, avancé hasta la cima de la montaña con una bandera de parlamento, y debatí con el oficial comandante acerca de la conducta que seguía, asegurándole mi determinación por mantener la paz y el buen orden hasta que me viese obligado a ejercer lo contrario, y que si molestaba a mis hombres en el grado más pequeño, yo destruiría la cosecha de cereales del valle e incendiaría el pueblo hasta sus cimientos.

               A pesar de que esto produjo unas réplicas muy amables y la seguridad de obedecer a mi propuesta, pude percibir sin dificultad que tomaban mis amenazas con la mayor y soberano desprecio, y, observando su propia gente, situaron a plena seguridad, varios cientos de yardas por encima, un puñado de hombres en un valle, sonriendo con la idea de mi puesta en ejecución de una acción tan grande que acarrearía mi propia destrucción.

               Esta noche transcurrió con la mayor cautela, y cada hora visitaba a mi guardia avanzada, manteniendo mis fuerzas preparadas para recibir al enemigo; pero en ambos bandos estábamos tan pacíficos y amigables que el oficial español que mandaba en la colina envió a un soldado abajo para que me pidiera una botella de vino, al estar muy expuesto al  frío; la que, por supuesto, le envié con el ofrecimiento de cualquier cosa más que pudiera tener en esta mi choza de abajo.

               El día 10 de mayo, en la mañana, percibí con claridad que el enemigo se estaba reuniendo de manera rápida, y que sólo esperaban una oportunidad favorable para atacarme, habiendo estado formando en varias posiciones y renovando las hostilidades mediante la repetición del fuego sobre nuestros centinelas.

               Por tanto, determiné aprovecharme de un ataque, y procedí a ocultar a los infantes de marina (que consistían en un cabo y once soldados) y a veinte de mis mejores hombres del Corso bajo el recodo extremo de la montaña.

               El resto de la gente, con los treinta marineros del Fair Penitent, los formé bajo las higueras del valle; y colocándome yo mismo al frente de los marines y marineros antes mencionados, comencé a ascender esta colina perpendicular y escabrosa sin que se percatase el enemigo, hasta que, habiendo avanzado hasta cerca de la cima, y tomado un ligero descanso, con tres gritos de ánimo asaltamos su campamento, recibiendo el fuego de sus centinelas avanzadas y una descarga de un grupo de hombres armados, y cargando sobre su retaguardia, los pusimos a todos en retirada, hiriéndoles y manteniéndoles a medio galope por espacio de milla y media; y, aunque pueda resultar extraño, me ví obligado a continuar mi persecución de manera que pudiera prevenir que tal cantidad de hombres mirasen hacia atrás o se reunieran, ya que nos era  imposible retirarnos antes que el enemigo de esta altura, si hubiesen observado a los pocos de los que estaban cobardemente huyendo.

               Las fuerzas del valle se mantuvieron en paz con nosotros, y nos unimos en la cumbre de la colina situada sobre el poblado, y entrando en este desierto paraje, prendí fuego al mismo entre un denso fuego de fusilería desde varias colinas situadas sobre nosotros. Regresamos a través del valle en dos columnas, y colocando centinelas apropiados en las avanzadas, tocamos The Roast Beef of Old England y fuimos a cenar, hallando que faltaban dos de mis hombres, por lo que supuse que habían fallecido en el pueblo, ya que eran dos de mis mejores y más fieles ayudantes, que estoy seguro no hubiesen abandonado su barco.

               Debía descansar aquí y considerar mi venganza igual a la injuria si el enemigo no hubiese avanzado nuevamente con sonoros gritos y mostrando toda inclinación por renovar el combate; pero hallando que estaban inclinados a ofrecernos batalla bajo el refugio de un denso matorral situado a la izquierda del valle, a través del cual corría el riachuelo del que estábamos obteniendo nuestro aguada, partí en dirección al pueblo que orillaba dicha corriente con los hombres del Corso, ordenando a los del Fair Penitent que avanzaran hacia el centro del valle y estuviesen prestas para ayudarme, si se lo requería, a mi llegada al poblado, ya que temía que ellos se hubiesen valido de este camino para, colocándose entre nosotros y el agua, cortarnos la retirada.

               En un campo de calabazas situado bajo una cordillera de rocas próximas al pueblo comenzó a atacarnos un grupo de enemigos en un número muy superior al nuestro, y estuvimos por algunos momentos en situación muy dudosa y poco confortable.

               Envié a Mr. Lark, el contador, para que trajese a los hombres del buque corsario, que estaban entonces en fila en el valle, y envié una segunda y una tercera orden en ese sentido, pero no recibí de ellos más que un lamento general que decía Avancen, hombres del Fair Penitent! Avancen, avancen, hombres del Fair Penitent, avancen!

               Viendo, no obstante, que ellos mantenían con firmeza su puesto, ordené a los marines que cargasen sobre un grupo de hombres situados en una pequeña loma; hecho lo cual su fuego se detuvo por completo, y nos hicimos dueños de los campos de calabazas, las que permití a la gente recolectar en la proporción de dos por cada hombre, acción en la que ayudaron los marineros del Fair Penitent, que habían avanzado al final del combate con la mayor resolución.

               A mi regreso a los higuerales, apilé juntos los cereales, que estaban entonces ya segados, y al atardecer prendí todo el conjunto, como indirecta para los dueños para que no actuaran de nuevo de la manera tan pérfida y desleal en que lo habían hecho, y para mostrarles al mismo tiempo que lo que les amenacé en el caso de que fuesen traidores era capaz, incluso con el puñado de hombres que comandaba, de poner en ejecución.

               Tengo que hacer observar, además, como prueba de haber sido arrastrado hasta este último acto por la impropiedad del único dueño del valle, que tuve en mi custodia como rehén desde mucho antes de que comenzasen las hostilidades, al que trate amablemente, proporcionándole muchas cosas del propio bergantín, y dándole permiso para ir con su familia bajo la promesa de que me traería a los desertores y dejase hacer una aguada pacífica a los navíos; que no se reuniría ninguna fuerza, ni se producirían molestias de ningún tipo, y que no se rompería de ninguna manera nuestro buen entendimiento; pero, desde mi subida a la colina bajo bandera de parlamento, este “Don” había reunido a los vecinos para formar la milicia, siendo el primer hombre en abrir fuego sobre las centinelas, y quien en mi cara rechazó a los desertores y me provocó al combate.

               Nos retiramos a nuestra batería antes de oscurecer, y habiendo completado la aguada sobre la medianoche, nos preparamos para el embarque enviando a los marineros, los mosquetones de la batería, y todos nuestros utensilios de campo; y sobre las dos en punto, habiendo barrido los arbustos con balas y metralla de nuestros dos cañones de seis libras de a bordo, prendimos fuego a la batería y embarcamos a los infantes de marina, dejando al enemigo asimilar por sí mismos su pérdida y vergüenza por el daño que habían sufrido por su traición, su insensatez y su cobardía.

               Nos separamos ese mismo día del Fair Penitent, que tomó rumbo hacia el NW, mientras yo partía hacia el Este con la esperanza de interceptar una polacra española de dieciséis cañones de la que había sido informado estaba cargando cereales en Marzagan para llevarlos a Tenerife; con la intención de, si tenía la suerte suficiente de encontrarla, podría, al abordarla, resarcirme de la pérdida de mis cañones.

               El día 13 de mayo, divisé la isla de Fuerteventura, cuya punta SW no pude alcanzar hasta el 14, momento en el cual tomé rumbo al NNW, y el 15 tuve a la vista el extremo NE de Tenerife, donde encontré y me puse al habla con las fragatas de Su Majestad Lively y Minerve, en crucero, a quienes comuniqué mi situación e intención de pasar a Gibraltar; y el día 20 descubrí esa isla, donde tras una estancia de diez días, procedí con la presa Bella Paulina a mar abierto, habiendo tomado provisiones para un mes.

               El pasaje desde Madeira a Gibraltar fue al mismo tiempo largo y poco placentero, ya que la presa sufrió muchos desperfectos en los diferentes momentos de fuerte viento que tuvimos que afrontar, y había perdido su bote al intentar salvar a un hombre que había caído por la borda y estaba ahogado.

               Llegué a Gibraltar el 28 de junio, habiendo casi perdido tanto a El Corso y la presa por el severo ataque de ocho cañoneras y el fuego de las baterías de Tarifa; pero en el momento en que no pensaba en otra cosa menos que en hundirnos, sopló una ligera brisa que nos permitió mantenernos en un combate en movimiento con mis dos cañones como piezas de popa hasta que obtuve la protección de nuestras baterías en la punta Europa. La presa no tuvo, sin embargo, tanta suerte, ya que estuvo ajena a dicha brisa, y no arribó hasta el día siguiente, momento en que el primer teniente, Mr. Herbert, fue promovido al rango de  patrón y comandante.”

          Para la toma de las declaraciones de los desertores hizo de intérprete D. Diego Armstrong, natural del Puerto de la Orotava.

         Los desertores, del bergantín La Cazó conocido también como El Corso fueron: Thomas Coartes (natural de Filadelfia-América, de 28 años, soltero, marinero, católico), James Frashier ((natural de Portleand-América, de 19 años, soltero, marinero, protestante), Joseph Colhoon (natural de New-York-América, de 18 años, soltero, marinero, protestante), Diego Power (natural de Quaterfol-Irlanda, de 23 años, soltero, marinero, católico), Andrés Macool (natural de Virginia-América, de 31 años, soltero, marinero, católico), Pedro Gelt (natural de Gutemberg-Holanda, de 30 años, soltero, marinero, protestante) y Juan Quenedet (natural de Boston-América, de 24 años, soltero, marinero, protestante).

          El 25 de mayo, el Cónsul de los Estados Unidos para las Islas Canarias D. Juan Culnan, certifica que 5 hombres de los 7 desertores relacionados son ciudadanos de los EE.UU. y que fueron enrolados en las tabernas de Lisboa y llevados al bergantín inglés El Corso, solicitando al General Gutiérrez como ciudadanos neutrales su libertad para poder transportarse a su patria, a lo cual accede el General el 21 de junio.

          Pero el General Gutiérrez no se fía de los desertores y por eso envía el 31 de mayo un oficio a D. Pablo de Betancourt y Molina diciéndole:

               “Infant.ª interin que subsistan en la ciudad, vigilando su seguridad para precaver cualesquiera dañada intención con que puedan haber fingido deserción, y que con las mismas precauciones sean conducido a esta Plaza.”

          Y los alojan en el Cuartel de San Carlos del Lugar de Santa Cruz, donde son vigilados. (4)

          El 29 de mayo en su madrugada, los ingleses se apropian el bergantín francés La Mutine cuando se encontraba en la rada del Puerto de Santa Cruz. Teníamos entonces en la ciudad de La Laguna unos prisioneros ingleses que sirvieron para el intercambio con los que apresaron los ingleses en La Mutine, que ellos tenían apresados anteriormente y que pertenecían a los navíos franceses el Poisson Volant y el Marsellés  capturados por los navíos la Lively y la Minerve.

          Sabemos que el día 5 de junio se comienza el canje de prisioneros. La Relación de Marrero nos dice:

               “A las 10 horas de la mañana se comenzó el canje de prisioneros se llevaron a los 11 ingleses que teníamos en La Laguna y entre ellos iba un niño de 8 a 9 años que desde que fue capturado  lo llevaron a casa de la familia de D. Juan Castro que era teniente coronel del Regimiento de La Laguna. Y que lo criaba como hijo propio, por lo que sentía gran dolor por que se lo llevasen y así mandaron a suplicar a fin de que los ingleses lo dejaran en tierra, ellos le preguntaron al niño y este les dijo (5):

                    'que quería volverse a tierra a casa de su papá Castro que irse con ellos' "

          Por lo cual lo devolvieron y prosiguieron con el canje de prisioneros ese día. Luego salieron varias lanchas para traer los prisioneros los que a la 13 horas estaban desembarcando la mayor parte.

          El día 6 de junio a las 9 de la mañana se volvieron avistar las 2 fragatas juntas con el barco de Cádiz y más tarde  comenzaron el Parlamento. Como lo certificó el Cónsul Francés más tarde en el  21 de septiembre de 1797 (6):

               “…otros de una parte de la tripulación de la corbeta La Mutine así como de las tripulaciones del Poisson Volant y del Marsellés hechos prisioneros por los ingleses y devueltos a Santa Cruz de Tenerife por los comandantes de las fragatas inglesas La Lively y La Minerve como consta por la carta del Señor Jorge Corbush, Comandante de esta última, de fecha 6 de septiembre de 1797 y por el certificado dado por el comandante de La Lively.” (7)

          Por otra parte sabemos que el Contralmirante Nelson en la lista de desaparecidos del navío insignia el Theseus en el ataque del 25 de julio incluye el nombre de John Henderson (8), de profesión ayudante de cirujano y lo relaciona como ahogado o desaparecido.

          Dicho John Henderson nos lo encontramos viviendo en 1798, bajo el nombre castellanizado de Juan Henderson, en la calle de La Marina y en la misma casa que vivió D. Carlos Rooney, uno de los paisanos fallecidos en la Gesta del 25 de Julio de 1797.

               "Año 1797:

               D. Carlos Rugni (58 años), María Francisca Llanos (criada, 37 años), Josefa Sánchez (48 años), Francisco Amador (criado, 17 años), José León (criado, 18 años) y Tomás Ramón (criado, 61 años).

               Año 1798:

                D. Juan Henderson (de Londres, 25 años), Juan Domingo (criado, 24 años), Catalina (criada, 24 años), Tomás Ramón (criado, 62 años) e Isabel González (criada, 70 años)."

          Esto lo sabemos por el Padrón del Lugar de Santa Cruz correspondiente al censo del año de 1798, realizado por la parroquia de Nª. Sª. de la Concepción, el cual nos indica que Juan Henderson era natural de la ciudad Londres, 25 años de edad y vemos que mantiene parte de la servidumbre de su antecesor. ¿Sería un desertor inglés que se quedó a vivir en Santa Cruz?

          En cuanto a soldados del bando inglés que desertan tenemos información sobre la deserción de un soldado inglés en la madrugada del 25 de julio. Por el Pedimento o Memorial  de D. Vicente Rosique (9) hecho por dicho capitán, que lo inició el 25 de agosto terminándolo el 5 de diciembre de 1797, sabemos que:

               “Un prisionero irlandés al servicio de Inglaterra que se llamaba Juan Power, que venía en el cúter Fox y que se salvó desertando posteriormente de los ingleses y se quedó en Santa Cruz, el cual fue llamado como testigo, para demostrar de qué castillo fue el que disparó el cañón que hundió el cúter Fox, como consta en dicho  Memorial.”

          El cual consta de diversas actas de las declaraciones de varios testigos ante D. Francisco Grandy, que toma las declaraciones y es nombrado intérprete D. Patricio Murphy. 

          El día 12 de septiembre declara  D. Juan Power, de 22 años, de nación irlandesa y dice:

               “… que era marinero de la dotación de uno de los navíos de guerra ingleses llamado Culloden de donde lo habían transbordado la noche del 24 de julio último al Cúter expresado en dicha representación para desembarcar en esta Plaza, que conducía 170 hombres destinados  al mismo fin incluso su tripulación hallándose al norte de la bahía de este Puerto, como a tiro de cañón de la primera embarcación fondeada en él, hacia la misma parte, recibió el buque referido un tiro de cañón, que en su concepto fue de metralla, el que causo el estrago de matar dos hombres y herir seis, y posterior sufrió otro con bala, que le paso dos pies cerca de ellos, a la lumbre del  agua, y atravesó el casco de un lado a otro.

                Que con este acaecimiento el explicado cúter se hizo con la proa a la mar para retirarse, y no obstante, a que se procuró reconocer el daño no se halló por que probablemente estaba bajo el lastre a la distancia de la lumbre del agua que tiene declarado, y sin embargo a haber navegado como cosa de una milla poco mas o menos con dirección a sus navíos se sumergió el Buque, en cuyo caso el deponente se hizo a nado, y se dirigió hacia tierra hasta que se apareció una de las lanchas que retrocedían a bordo, y lo recogió, como asimismo a otros varios tripularios que tuvieron la fortuna de salvar, y entre todos podría ser el número de 50 ... ... ...”

          Ese mismo día, también declaraba:

               “D. Pablo Povía, de 48 años, el cual se hallaba junto a Rosique la noche del 24 al 25 de julio en el Castillo, le fue avisado por una de las centinelas de la izquierda se descubría un bulto, que creían fuese algún buque, al cual se dirigieron varios cañonazos de bala rasa y de metralla, que se distinguió al oído le diesen las balas, y sucesivamente habiendo por las centinelas de la derecha, algunos botes que se dirigían a tierra, se les hizo fuego con la Artillería que miraba a aquella parte e inmediatamente con la Artillería de la Batería Baja, ignorando a que buques fuera a los que perjudicaba, pues solo era natural conjetura, y haber visto a la mañana no parecía la Balandra de que se trata, de la cual se hizo un hombre prisionero al tiempo de ir amaneciendo que salió a nado a las inmediatas playas de Valle Seco, el cual fue conducido a este Castillo por algunos soldados de las guardias avanzadas que se hallaban en aquellos parajes, al cual habiendo preguntado en los términos mas posible para su inteligencia si era de algún buque o bote, tomó en la mano para darlo a entender un pedacillo de piedra, o teja, con lo que señaló la Balandra en un tablero de la ventana de la vivienda de este Castillo y quien se remitió inmediatamente al Excmo. Sr. Comandante General de estas Islas.”

          El día 6 de septiembre declaraba:

               “D. Andrés Contreras, de 18 años, tripulario de la fragata, de la Real Compañía de Filipinas nombrada la Princesa, preso en el expresado Castillo de Paso Alto,  que en la madrugada del 25 de julio vio que habiéndole tirado de la Batería Alta del mismo Castillo, dos cañonazos con bala, oyó el choque de ellos a bordo; que al segundo de los citados tiros se desapareció el cúter, de lo que infiere haberlo echado a pique, y que no obstante, se le tiró otro cañonazo apuntado en la dirección en que antes se había visto; que el referido buque se hallaba más cerca del Castillo ya enunciado, que de ninguna otra Batería de la Línea, y se dirigía con rumbo poco mas o menos hacia la Batería de San Antonio.

                Que cerca del expresado Castillo de Paso Alto hacia la parte Norte, apareció a la mañana siguiente, un tablón que se juzgó sería del costado de dicho Cúter, e igualmente un galón de las obras muertas, y que algunos palos que se tuvieron por pertenecientes al mismo fluctuaban en el agua cerca del Castillo hacia la parte de la Plaza. Que en la misma mañana llevaron  3 soldados de nuestras tropas al Castillo citado a un marinero inglés que había salido a nado a las playas de la parte norte inmediatas a la dicha Fortaleza, y que no habiendo intérprete, sólo se le pudo percibir,  que le habían echado a pique el Buque en que venía.”

          El día 12 de septiembre declaraba:

               “Juan Stegner, de 33 años, de nación Alemana, soldado del Batallón de Infantería de esta Provincia, diciendo: que en la madrugada del 25 del mes de julio último, se hallaba nombrado Cabo con 4 soldados milicianos en la Playa de Valle Seco, a horas de las 4 de la mañana poco mas o menos, se divisó un bulto que a nado venía hacia aquella playa, y dándole la voz de ¿Quién Vive?, le respondió que España, pero no pudiendo dar mas explicación, se reconoció ser alguno que se había salvado de peligro, y hablándole el declarante en el idioma holandés, le contestó ser uno de los marineros del Cúter inglés que venía al Muelle, y que no pudieron seguir su destino, a causa de que aquel Castillo inmediato que era Paso Alto había recibido el buque un tiro de cañón con bala, con el que descubrió hacer agua, y procurando a toda fuerza de vela ver si encallaba en la misma playa, estando casi al frente del mismo Castillo, le dieron otros 3 tiros con los que fue indispensablemente ir a pique el explicado Cúter, y que en un pedazo de madero, se pudo salvar el referido marinero, bien que cuando llegó a tierra, ya no le favorecía éste. Que el que declara con semejante motivo, condujo al mencionado marinero al citado Castillo, dejándole en él en clase de prisionero.”

          La Relación de Dionisio de las Cagigas  nos confirma el apresamiento del marinero irlandés pues nos dice:

               “El Gobernador de Paso Alto, mandó hacia Valleseco a un destacamento de 16 hombres al mando del Subteniente de Milicias D. Juan del Castillo, que con gran valor y presencia de ánimo, realizó la descubierta, retornando al fuerte con un marinero irlandés prisionero, tripulante del cúter, que había desertado a nado.”

         Y también la  Relación de Bernardo Zárate, nos indica un número de prisioneros ingleses:

               “se quedaron 10 marineros desertores que están en Paso Alto.”

          En el Archivo de la Capitanía General de Canarias,  hay una relación en la que constan los nombres de 3 desertores ingleses que se quedaron en aquella isla después del desembarco, realizada por el Sargento Mayor del Batallón de Canarias D. Juan Bataller (10):

               “Relación de los Desertores Ingleses que quedaron en esta Plaza procedentes de la Escuadra que atacó el 25 de julio de próximo pasado. (11)

                Juan Paver, Juan Camexen, Juan Bibex.

                Santa Cruz 2 de agosto de 1797. Fdo. Juan Bataller.”

          Como desertores documentados por parte inglesa en los Muster Roll de los navíos ingleses que atacaron al Lugar el 25 de julio de 1797 tenemos que únicamente relacionan a tres marineros (12):

          En el Muster Roll del navío Theseus, figura “Robert Moses, de Portsmouth, “discharged” –dado de baja, por deserción- el 25 de julio 1797.”

         En el Muster Roll del Culloden figura “Nº 380. James Shanley. Marinero. 22 años. Natural de Dublín, Irlanda. Desertó al Enemigo. Nº 713. John Poor. Marinero. 21 años. Natural de Waterford, Irlanda. Desertó al Enemigo".

          En el Muster Roll de la Terpsíchore figuran Patrick King, John Smith y Michael Woodcock.

          Vemos que existen dos desertores que son de nación irlandesa y quizás aludiendo a motivos de ser católicos pidieran asilo.

         Sabemos que los prisioneros ingleses cogidos en la Gesta fueron ubicados en un principio en el Castillo de Paso Alto hasta el mes de agosto siguiente, y que a partir de septiembre fueron llevados a la ciudad de La Laguna, ya un escrito del Gobernador del Castillo de Paso Alto D. Pedro Higueras dirigido al General Gutiérrez nos los confirma al decir: 

               “Que los capitanes y los 2 pilotos piden luz para alumbrarse de noche y lo mismo los 19 Prisioneros y desertores Ingleses por lo cual será conveniente se les provea con una lámpara y hierro correspondientes para los marineros y el aceite para todos.

                Santa Cruz de Tenerife, 18 de agosto de 1797.  Pedro Higueras” (13)

          Y del mes de septiembre tenemos una relación de los prisioneros ingleses que están ubicados en La Laguna:

                “Relación de los Desertores Yngleses que le remiten al Depósito de la Ciudad de La Laguna. (14)

                Jayme Cammeron(des…  en 19 de nove. de 1797 se  presentó, se le dio  licencia pª. embarcarse en 17 de nobe); Juan Pouver (15) lisenciado en 18 de nove.; Thomás Coute. se le dio licencia pª. enbarcarse en 17 de  nobe.; Guillermo Povver. se le dio licencia pª. Embarcarse en 17 de nobe.; Pedro Hilt. lisenciado en 18 de nobe.; Juan Weavér. lisenciado en 18 de nobe.

                Santa Cruz 26 de septiembre de 1797.”

          En esta lista las anotaciones de licencia y embarque están con caligrafía distinta y deben de ser de fecha posterior quizás del mes de noviembre de 1797.

          Pensamos que el Juan Pouver de esta lista puede ser el Juan Paver de la lista de prisioneros ingleses realizada por Juan Bataller el 2 de agosto anterior y  que en realidad es el Juan Power que declaraba el día 6 de septiembre en el Pedimento de Rosique.  Y que también el Juan Weaver de esta lista pueda ser el mismo Juan Bibex de la lista de Bataller. Pudiendo ser  el Thomás Coute de esta lista el mismo Thomas Coates de la lista de los desertores americanos del bergantín El Corso. Sabemos que en aquella época se escribían los nombres extranjeros según se pronunciaban y oían los escribanos, independiente de su verdadera forma de escribirlos.

          Tenemos una lista de ingleses pertenecientes a las tripulaciones de los bergantines ingleses Nancy y Thetys ambos capturados por la goleta española corsaria Santa Rosalía. No sabemos la fecha en que fueron capturados pero sí sabemos que llegó a este Puerto de Santa Cruz el 15 de agosto entregando los prisioneros a las autoridades dos días después de su arribada.

                “Relación de los Prisioneros Yngleses que entregó en esta Plaza el día 17 de agosto de 1797 D. Cristóval Hernández Capitán de la Goleta Corsaria Española nombrada Santa Rosalía que arribó a este Puerto el 15 del mismo. (16)

                Del Bergantín Nansy

                   Capitán...................  Josiah Seymor. Se embarcó con... en 14 de nobe. de 1797.
                   Piloto.....................   Guillermo Strect. Se dio en 20 de nobe.
                   Marineros................ Juan Wall (Ydem), Guillermo Vardi. (Ydem) y Cornelio Canutson. (Ydem).

               Del Bergantín Thetys

                   Capitán....................   Juan Pearson  (Ydem)
                   Piloto.......................   Juan Dart (Ydem)
                   Marineros.................  Juan Barker (Ydem), Pedro Young (Ydem), Jorge Everit (Ydem), Carlos Creamer (Ydem), Guillermo Grun (Ydem) y Guillermo More (Ydem).

               Santa Cruz. 26 de Sete. de 1797.”

          Las anotaciones de embarque de esta lista son posteriores a la fecha y están realizada con caligrafía diferente.

          El General Gutiérrez nombra al sargento Francisco Bergara encargado de llevar a los desertores  y prisioneros ingleses del día de la Gesta y a los tripulantes de los bergantines Nancy y Thetys a la ciudad de La Laguna para su  custodia y al mismo tiempo se lo comunica al Conde de Sietefuentes diciéndole:

               “Franco. de Bergara sargto. de la Division de Grans. entregará en ese Depósito los diez y nueve Yndividuos qe. comprenden las dos adjuntas relaciones, permaneciendo allí destacado en la forma que avisé a V. S. por mi oficio de ayer. (17)

                Dios guarde á V. S. Santa Cruz 26 de septiembre de 1797.

                D. Antonio Gutiérrez.

                Cs. Conde de Sietefuentes.”

          Y en otra lista de prisioneros ingleses correspondiente a la tripulación del navío inglés Guillermo Enrique que fue apresado por el navío corsario francés Buonaparte el cual había arribado al Puerto de la Orotava, pues el 30 de septiembre el Gobernador de las Armas del Puerto de la Orotava D. Rafael Pereyra dirige un oficio al General Gutiérrez que dice:

               “En cumplimiento de lo que S. E. se sirve prevenirme con fecha de 29 del presente he remitido con la de hoy al Depósito de La Laguna, custodiados por un Cabo y cuatro soldados los prisioneros de Guerra Inglesa que constan de la adjunta Lista de la que incluyo igual ejemplar al Conde de Sietefuentes y no he tenido que socorrer a dichos prisioneros por haberlo hecho de antemano este Vicecónsul de Francia. (18)

                Lista de la tripulación prisionera de bandera inglesa nombrada el Guillermo Enrique que yendo de Cork para Jamaica fue apresado por el Corsario de la República Francesa nombrada Bonaparte su Capitán Michel con expresión de sus nombres apellidos y clases.

                   Capitán:     Juan Long.
                   Piloto:        Eduardo Jish.
                   Marineros: Guillermo Patterson, Eduardo Baylly, Miguel Barry, Juan Howar, Patricio O´Connor y Carlos Douglas.
                   Pasajero:   Marlin Long (hermano del capitán).

                Puerto de la Orotava Septiembre 30 de 1797.

                Fdo. Rafael Pereyra.”

          Vemos que todos los prisioneros ingleses que traen las naves corsarias, tanto francesas como españolas, a la isla son llevados a la ciudad de La Laguna, como sitio más seguro ante cualquier nuevo ataque al Lugar y Puerto de Santa Cruz de Tenerife.

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NOTAS

1. Biblioteca Pública Municipal de Santa Cruz. Fondo Documental Antiguo. Caja 53-I. Refª. 53-3/2.
2. En realidad de llamaba Bartholomew James. Nota del Autor.
3. Diario del Bergantín El Corso. Publicado en Gran Bretaña por J.P.K. Laughton, en una edición de la Society of Nautical Research. Dato suministrado por D. Daniel García Pulido.
4. Biblioteca Pública Municipal de Santa Cruz. Fondo Documental Antiguo. Caja 53-I. Refª. 53-3/2.
5. Fuentes Documentales del 25 de Julio de 1797. Relación de Domingo Vicente Marrero. pág. 137.
6. Fuentes Documentales del 25 de Julio de 1797. Pasaportes y Certificados. Pág. 367.
7. Ibídem. Certificado del Cónsul Francés. pág. 367.
8. Dato de la Lista de ahogados Ingleses, cedidos amablemente por D. Daniel García Pulido.
9. Fuentes Documentales del 25 de Julio de 1797. Memorial  de Vicente Rossique.
10. Lanuza. Documento CCXX. Pág. 753.
11. Suponemos que  Juan Power  es la misma persona que Juan Paver debido a su castellanización.
12. Lista cedida  por el investigador D. Daniel García Pulido.
13. Biblioteca Pública Municipal de Santa Cruz. Fondo Documental Antiguo. Caja 63-I. Refª. 63-2/3.
14. Archivo Histórico Municipal La Laguna. Fondo Ossuna. 121-2. folio 3.
15. Esta es la misma persona que Juan Power o Paver.
16. Archivo Histórico Municipal de La Laguna. Fondo Ossuna. 121-2 folio 2.
17. Archivo Histórico Municipal de La Laguna. Fondo Ossuna. 121-2 folio 1.
18. Biblioteca Pública Municipal de Santa Cruz. Fondo Documental Antiguo. Caja 63-I. Refª. 63-2/3.