¿Desembarcó Nelson en el Lugar y Puerto de Santa Cruz de Tenerife?

Por Juan Carlos Cardell Cristellys  (Publicado en El Día / La Prensa el 26 de julio de 2003 e incluido en el libro La Palma, francesa y otros artículos sobre el 25 de Julio).

 

          Una de las cuestiones que ha suscitado gran interés entre los estudiosos es el tema de que si Nelson llegó a desembarcar en el Lugar y Puerto de Santa Cruz de Tenerife.

          En el caso que fuese afirmativo sugiere el siguiente interrogante: ¿El intento de desembarco tuvo lugar en el Muelle o en la Playa de Branciforte? Por los datos que disponemos, llegamos a la conclusión de que el sitio por el cual intentó realizar Nelson su desembarco fue la cabeza o martillo del Muelle, pero por el mal estado de la mar hizo que su bote fuera desviado y encallara en la playa de Branciforte.

          Los compatriotas de aquella época hablaban del famoso “Toque de Nelson”, lo cual era una forma de definir el método o forma peculiar que Nelson usaba para el planteamiento de las batallas y conseguir sus resultados victoriosos. Ello se basaba en el estudio previo y minucioso de cómo realizar su ataque, qué problemas podía prever  y el conocimiento exacto del lugar en donde se realizaría el enfrentamiento.

          Creo que Nelson utilizó su famoso “Toque” en el ataque al Lugar y Puerto de Santa Cruz de Tenerife en la madrugada del 25 de julio de 1797, pues en los primeros días del mes de julio escribe a su superior, el almirante John Jervis, comunicándole su preocupación por las corrientes marinas contrarias y los vientos provenientes de los barrancos de la rada del puerto de Santa Cruz de Tenerife, tal como lo había leído en el Diario de a bordo del almirante inglés Robert  Blake cuando realizó su ataque a la rada de este Puerto y Lugar de Santa Cruz de Tenerife en el año de 1657.

          El 13 de julio recibió Nelson la orden de atacar Tenerife; previamente había pedido unos 3.700 hombres del Ejército del Elba, con su artillería, pues pensaba que con ellos tomaría la isla de Tenerife en 3 días o menos, y que él se encargaría de la parte naval con una escuadra muy pequeña, pues aunque la costa no era muy accesible, los transportes podían acercarse y desembarcar las tropas en un solo día.

          No se le dio toda la amplitud que había propuesto Nelson, pues sólo 4 barcos de línea con 3 fragatas y el cúter Fox, componían la División. Se le permitió que eligiera los barcos y oficiales que juzgara conveniente. Pero no se embarcaron las tropas pedidas, juzgándose que bastarían los marineros y la infantería de marina.

          Una vez fracasada su intentona el día 22 de julio por el Bufadero, es muy posible que Nelson decidiera analizar el sitio de su desembarco nocturno en el Puerto de Santa Cruz basándose en personas conocedoras del Lugar y para ello sabemos que dispuso al menos de cuatro personas que conocían bien el Puerto de Santa Cruz, dos de ellas ingleses que lo habían visitado anteriormente varias veces. Y los otros dos restantes eran desertores que se pasaron a los ingleses, uno conocía el Puerto, pues era un práctico que ejercía como tal, y el otro un criado que vivió en el Lugar de Santa Cruz.

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La Escuadra de Nelson vista desde Córcega el 18 de julio de 1795, dibujado por un oficial inglés

          Estas personas son:

             - El capitán inglés Richard Bowen que fue quien se llevó, en el mes de abril de 1797, la fragata de la Real Compañía de Filipinas El Príncipe D. Fernando que estaba anclada en la bahía de este Puerto.

             - El práctico malayo o mulato que se encontraba en dicha fragata y que desertó con los ingleses.

             - El soldado prusiano que era el criado del cónsul francés Mr. Clerget en el Lugar de Santa Cruz y que desertó el 22 de julio con los ingleses.

             - El comandante inglés Mr. Hallowell que actuaba de corsario con las fragatas Lively y La Minerve y que se llevó la corbeta francesa La Mutine de la rada de este puerto en la madrugada del 29 de mayo anterior. Este último no participó en el desembarco, pues se encontraba en alta mar según el Diario de a bordo de la Cazó y además no formaba parte de la escuadra de Nelson.

          Veamos a través de diversas Relaciones y documentos de época cómo estos personajes llegaron a conocer el Lugar y Puerto de Santa Cruz y sus posibles espionajes sobre qué sitio era el más seguro para realizar un desembarco con el mínimo de bajas posibles.

          - El capitán Richard Bowen mandaba la Terpsíchore (Nota 1), de 32 cañones y 682 Toneladas, y formaba parte de la escuadra de Nelson en aquel mes de julio.

          Existen indicios de que Richard Bowen había visitado el Puerto de Santa Cruz de Tenerife en anteriores años, pues cuando se integró a la que se llamó Primera Flota de la Royal Navy en 1787, ve por primera vez el archipiélago canario.

          Y que en los años sucesivos capitaneó los barcos ingleses que llevaban a sus reos a repoblar  Australia y que hacían escala obligatoria en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife para hacer la aguada y recoger víveres y frutas frescas. Conocemos de su dureza con los reos, y por ello más de una vez tuvo que rendir cuentas al almirantazgo inglés, concretamente sobre una travesía realizada en 1790, con 3 navíos que salieron de Plytmouth, al mando de la cual estaba Richard Bowen, en la cual murieron más de 30 reos.

          Nos imaginamos que más de una vez, Bowen desembarcaría en el Puerto de santa Cruz, mientras sus barcos se aprovisionaban.

          La sospecha que Bowen realizara alguna incursión nocturna días antes del ataque nos la da J. A. Álvarez Rixo pues nos dice (2):

               “Hubo quien dijera que el Capitán Ricardo Bowen había tenido modo de introducirse furtivamente en tierra cierta noche paseándose por Santa Cruz con algún confidente en los días pasados en que extrajo de la bahía, la fragata de Filipinas o el bergantín francés La Mutine, y observó sin tronera ni cañón el Castillo de San Cristóbal por la parte que cae para sobre la puerta del muelle y playa oriental.

               Había allí una tronera, pero estaba tapiada; por lo que no dudó Bowen hacer en aquella dirección la fuerza del desembarque.

               Pero su mal destino que lo llamaba, hizo que D. José Monteverde, Gobernador del Castillo, ideó volver a destapar la tronera y situar allí un cañón tan oportunamente que causó efectos considerables, pues trastornó el plan y la vida del desdichado director de la invasión, quien con su teniente cayeron muertos en aquel propio punto ya cerca del vivac.”

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Castillo Principal o de San Cristóbal según un dibujo de Adolphe Croquet en el año 1882

          Por el Diario de a bordo del capitán Ralph Willet Miller, que era el Capitán del navío insignia de la escuadra de Nelson, el Theseus, de 74 cañones, sabemos:

               “Siendo Bowen el único Capitán que tenía un conocimiento personal del lugar,...   A través de la imperfecta información dada por un marinero del Emerald,  un sirviente del Capitán Freemantle (ninguno de los cuales había estado en Santa Cruz en los últimos cinco años) se determinó el siguiente plan de ataque:" (3)

          Y  la escritora inglesa Elizabeth Murray, en su libro Recuerdos de Gran Canaria y Tenerife, nos dice:

               “Lamentablemente sólo uno de nuestros paisanos estaba familiarizado con la topografía del lugar. Este era el capitán Bowen, un bravo y diestro oficial, de cuyo conocimiento de la isla poco se pudo obtener, ya que, para nuestra desgracia, murió en los primeros escalones del muelle.”

          Según la Relación de Bernardo Cólogan, sabemos:

               “El muelle está con sus cadáveres, yo hice recoger allí 2 nuestros y 10 de ellos, y los hice poner en la Alameda para que su vista no desanimase. Han perdido el mejor oficial, capitán Bowen, hermoso hombre, quedó muerto al lado del Vivac con su primer teniente y varios de sus mejores compañeros.”

          Y J. A. Álvarez Rixo (4) en los Episodios referentes a la Invasión dice:

               “Cuando más tarde de la mañana el expresado Arauz fue al muelle a ver el desastre ocurrido allí, le mostraron el cadáver del atrevido capitán Ricardo Bowen que era un guapo hombre, al cual ya la plebe tenía medio desnudo. En el acto un bárbaro soldado quitándole las botas, y para forcejear mejor le ponía uno de sus pies entre los fondillos del muerto. Lo que va de un momento a otro, que bien aquel valiente inglés permitiría aquella indecente violencia 10 ó 12 horas antes!. Y Arauz, deseando conservar alguna cosa que hubiese pertenecido a dicho marino emprendedor, compró un cuto o puñal del que ya le había despojado un quidan.”

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Retrato del capitán Richard Bowen.

 


          Sabemos por documentos que los anillos de oro pertenecientes al capitán Bowen, así como su cadena de oro y su espada fueron guardados en el Ayuntamiento de Tenerife, en cambio su reloj y otras cosas cayeron en manos del populacho.

          En el año 1810 el magistrado  de las islas se los dio a su hermano el Comisionado Bowen en su memoria. Hubo intención por parte de éste para comprar el reloj que lo tenía una conocida familia tinerfeña, pero al saber su interés le subieron el precio por lo que no pudo comprarlo (5). Actualmente hemos perdido la pista de estos valiosos objetos históricos.

          Todas estas Relaciones y documentos de la época apuntan a que Bowen estudió las defensas de la cortina del puerto de Santa Cruz al bajar a tierra, ayudado por algunos del Lugar, en la noche del día 6 de junio anterior en que se realizó el canje de prisioneros procedentes del apresamiento de La Mutine  y que vería la tronera del castillo de San Cristóbal que daba hacia la playa del castillo de San Pedro que aún estaba tapiada y sin abrir, por lo cual esa playa era un  lugar seguro para realizar un desembarco.

          2 - En cuanto al práctico malayo sabemos que en el ataque sorpresa nocturno realizado por los ingleses el 18 de abril de 1797, en que lograron apresar y llevarse de la rada del Puerto de Santa Cruz de Tenerife a la fragata San José  de la Real Compañía de Filipinas, llamada por algunos historiadores La Princesa, desertó con los ingleses por encontrarse en dicha fragata.

          La Relación de Domingo Vicente Marrero, alcalde que era del Lugar de Santa Cruz cuando la Gesta, nos confirma que la muerte del malayo está ligada a la de Bowen en aquella madrugada del 25 de julio:

               “En la madrugada a eso de las 2 y media...  allí murió el cruel ambicioso Bowen en paga del proyecto de venirnos a robar siendo el autor de tal vileza, a su lado estaba su segundo de quien debía tanta confianza y le había habido la misma suerte, y un mulato (6) que se dijo había desertado de las fragatas de Filipinas que les servía  de práctico, 3 muertes no hay duda muy importantes para asegurar nuestro triunfo y de gran falta a los enemigos…”

          Y la Relación de Tolosa nos lo reafirma, pues nos dice (7):

               “El Castillo de San Cristóbal y el de San Pedro, que flanqueaban la referida Playa del Muelle sostuvieron con ella destruir los tres botes, matar en dicha Plaza y principios del muelle tres oficiales (Dos de ellos eran el Capitán Bowen de la fragata Terpsíchore, un Subteniente y a su lado un Mulato campechano muy práctico de esta Plaza que traía consigo), y perder el brazo derecho, y un ojo el Vicealmirante, retrocediendo éste y otros heridos con los inútiles botes tomándose de paso dos barquitos de pesca que había en dicha Playa, pero ahogándose algunos con tan precipitadas gestiones.”

           3 -   En cuanto al soldado prusiano coinciden varias Relaciones sobre su deserción de esta Plaza el 22 de julio y que era un criado del cónsul francés. Les dió a los ingleses toda la información del estado en que se encontraba la población y el número de las fuerzas que protegían el Lugar.

          Por la Relación de Juan Guinther, sabemos que:

               “Un prusiano, criado del Cónsul Francés (Mr. Clerget), de esta Plaza que desertó el día 22 y servía de conductor….(8).”

          El Diario de Betsy Fremantle, esposa de Thomas Francis Fremantle, Capitán  de la fragata inglesa Seahorse, nos dice que en el día 23 de julio, domingo:

               “Un alemán que fue recogido ayer dice que los españoles no tienen ninguna fuerza; que están en la alarma más grande, todos llorando y temblando, y que nada sería más fácil que tomar el Lugar; sólo 300 hombres de tropas regulares, el resto son paisanos que están muertos de miedo (9).”

          El Diario de a bordo del Capitán del Theseus, Ralph Willet Miller (10), dice:

               “A la mañana siguiente el capitán Fremantle y yo, ayudados por la señora Fremantle (que actuaba de intérprete para nosotros) entrevistamos a un desertor que el capitán Oldfield trajo a bordo y recibimos de él lo que parecía una clara descripción de la población y sus alrededores. Nos aseguró que podía tomarse ésta con facilidad, y se ofrecía a servirnos de guía. Era un prusiano que había sido soldado por espacio de 4 años, pero habiendo quedado aislado en Tenerife en una embarcación holandesa, se convirtió en sirviente del cónsul francés (11).

                Dijo que había 300 soldados regulares de tropa, 50 de los cuales eran holandeses y alemanes que pronto se pasarían a nuestro bando. Había asimismo 200 franceses armados, un gran número de milicianos, y aquellos que, con la campana de alarma, llamaba la milicia de paisanos desde el interior, pero estaba seguro de que estos dos últimos grupos, el primero no se formaría y el segundo no vendría cerca de la población cuando supiera que la habíamos atacado.

               Este informe elevó de nuevo nuestras esperanzas ante la depresión que el abandono de la empresa nos causaba una medida que temíamos se iba a determinar, y estuvimos de acuerdo en que Fremantle llevara la información y hablara con el almirante sobre ella (ya que nadie tiene generalmente menos influencia sobre el almirante que su propio capitán)  y tratase de traerle a bordo de la Seahorse, ya que ciertamente no había en la escuadra nadie que interpretara la mitad de bien que la señora Fremantle."

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Nelson herido en Tenerife por R. Westall.

 


          Y más adelante en el Diario de Betsy Fremantle se nos dice (12):

               “Muriendo, en el desembarco de la playa en la cual estaba Nelson, el capitán Richard Bowen, principal inductor del ataque y los Tenientes: Thorpe oficial del Therpshícore, Willians Earnshaw, Waits guardiamarina del Zelous y Jorge Dorgh, Juan Weterhead  Teniente del Theseus al cual Nelson apreciaba y le tenía gran estima y el Teniente John  Baisham y el práctico malayo o chino que desertó del Príncipe Fernando y que venía con ellos, un prusiano criado del Cónsul Francés de esta Plaza que desertó el día 22 y que servía de conductor, y otros oficiales y 11 marineros que son heridos.”


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Nelson herido, autor anónimo

          Tanto la diversa documentación de época española como inglesa, nos indican que el intento de desembarco de Nelson se realizó por la playa de Branciforte así como el hecho de que acompañaran a Nelson en su intento de desembarco el capitán Bowen, el práctico malayo y el criado prusiano, muriendo estos dos últimos en la playa.

 

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Tropas de infantería de marina inglesa desembarcando. Grabado por J. A. Atkinson

 


          Por el Diario de a bordo de la fragata Emerald (13), de 36 cañones y 681 toneladas, mandada por su Capitán Thomas Moutray Waller (14) nos dice:

               “El enemigo se mantuvo barriendo la playa con metralla en el caso de que nosotros hubiéramos intentado desembarcar en nuestro primer destino. Ellos tenían un mortero con el que nos hicieron fuego pero sin efecto.

                A las 11 los botes partieron, cada bote de los barcos remolcándose uno al otro. Los capitanes de los diferentes barcos los lideraban y el almirante con el desertor como guía se unió al conjunto.

                A la 1 y media el enemigo se alarmó considerablemente, abriendo un pesado fuego de cañón y fusilería. Se dio la orden a los botes de que se separan unos de otros y tocaran tierra donde fuera más conveniente, debido al enorme oleaje y a la playa rocosa había muy pocas perspectivas de salvar los botes, y fue con gran dificultad como pudieron desembarcar los hombres, especialmente las lanchas que transportaban a los marines, muchos hombres se ahogaron y (..) en el intento.

                La fusilería del enemigo se extinguió pronto y sus hombres corrieron de las baterías abiertas poco después de que unos pocos de los nuestros pusieran pie en tierra.”

          También la Relación de D. Juan Guinter (15) nos lo verifica diciendo:

               “…muere en la playa de la Alameda en la madrugada del 25 de julio un prusiano criado del Cónsul Francés (16) en esta Plaza que desertó el 22 de julio.”

          La Carta de Mac Pherson, nos dice:

               “Sobre la una y media de la mañana del 25 fuimos descubiertos por el enemigo, que abrió un pesado fuego sobre nosotros de artillería y fusilería, y poco después fue el momento en que el Almirante Nelson recibió la bala que le causó la perdida de su brazo, al intentar desembarcar en el muelle, donde había 2 hileras de cañones, al contrario del aviso del guía o piloto..." (17)

               Los dos desertores que se pasaron a los ingleses, el malayo y el soldado prusiano, fueron quizás los que más daño hicieron al Lugar y Puerto de Santa Cruz ya que les proporcionaron las claves a los ingleses para realizar un desembarco seguro.

                Tanto Bowen como los dos desertores hicieron de guías e intentaron el desembarco, en aquella madrugada, por el sitio más seguro que ellos conocían que era la playa y Bowen corrió al Muelle donde murió de una metralla.

          4 - El Capitán Benjamín Hallowell conocía el Puerto de Santa Cruz, pues había estado en dicho puerto años anteriores según la narración francesa Viaje en busca de la Peyrousse, de una expedición científica francesa que pasó por Tenerife en el año de 1791 y recalaron en la isla y visitaron el Teide y nos dice:

                “La balandra (18) Le Scorpion  de 6 cañones y 100 hombres de tripulación, comandada por el capitán Benjamín Hallowell, hizo escala en la rada el día 18 (19), junto con un pequeño cúter, a los 5 días de haber salido de Madeira; allí había dejado un navío de 50 cañones, que debía unírsele en Tenerife.

                El Comodoro Englefield era el Comandante Jefe de esta pequeña expedición destinada a las costas de África. Este navegante, conociendo el peligro de la estancia en tierra para sus marineros, los retuvo a bordo (20).”

          El incluir al capitán Benjamín Hallowell, en este estudio es por ser uno de los responsables del apresamiento de la Corbeta francesa La Mutine y del práctico malayo, el cual desertó con los ingleses. Y que hubiera podido intercambiar datos sobre el Lugar de Santa Cruz de Tenerife con Bowen meses antes del ataque. Pero Hallowell no intervino con su navío en el ataque el día 25 de julio.

          Lo que le llevó al desenlace fatal fue el desembarco por la playa de la La Alameda de Branciforte, actualmente desaparecida, y que conocemos como Los Paragüitas, ya que la noche anterior en el Castillo de San Cristóbal se reabrió una tronera colocando un cañón que miraba hacia la playa por lo que pudo cruzar su fuego con los cañones del Castillo de San Pedro, lo cual fue inesperado para los ingleses por las informaciones que dijeron los ingleses después de la Gesta.

          Al mismo tiempo que la fusilería de las Milicias de Garachico que se había apostado en la calle de La Marina y en las casas cercanas disparaban sobre ellos causándoles la muerte a ambos desertores junto con varios oficiales y marineros ingleses.

          Veamos cómo se llegó a detectar a tiempo por parte española que la citada playa se encontraba sin cobertura de fuego.

          Encontramos un escrito con fecha viernes 30 de junio de 1797, apenas tres semanas antes del ataque al Lugar dirigido al general Gutiérrez por el cual D. José Monteverde, gobernador del Castillo de San Cristóbal, comenta que había detectado que la playa de la Alameda de Branciforte, no estaba cubierta bajo fuego del Castillo de San Cristóbal y que había una vieja tronera taponada en dicho castillo y pedía permiso para cubrirla; el escrito dice:

               “Con motivo de estarse reparando las azoteas que cubren el cuarto de repuesto de pólvora de este Castillo, he observado que el ángulo saliente que mira hacia la Alameda es todo de un espesor consolidado capaz de resistir cualquier calibre de artillería en el espacio de 15 1/3 varas de largo, y 9 de ancho.

                Y teniendo entendido que en los repuestos de artillería o almacenes reales existen unos cañoncitos de a 3” y de a 2” con sus correspondientes cureñas y juegos de armas: que hay también porción de balas del calibre de a 2”, las cuales pueden servir para ambos, y también en otras irregulares de plomo para hacer baquetas de metralla: creyendo muy oportuno el que se coloquen 3 o 4 piezas en dicha explanada alta que tiene 5 troneras en disposición de defender tres puntos, a que ningún otro cañón de la línea tiene dirección ..." (21)

          El viejo general Gutiérrez le concede su importancia a dicho informe pues aún en domingo día 2 de julio, dirige un oficio a D. Luis Marqueli, que era coronel del Cuerpo de Ingenieros de Canarias, y otro a D. Marcelo Estranio, coronel de Artillería, para que se reconozca el puesto en que solicita colocar unos cañones de 2” ó 3” el gobernador del castillo de San Cristóbal, pues quiere conocer la opinión de un ingeniero y la de un artillero.

          Y el lunes día 3 de julio, D. Marlo Estranio remite un oficio a S. E. en el que dice:

               “A consecuencia del oficio de V. E. de ayer en que se sirve incluirme el Sr. Gobernador del Castillo de San Cristóbal que devuelvo, he hecho reconocer la parte de la Batería Alta que expresa, y debo informar a S. E. que aunque 5 de sus troneras defenderían la Plaza del mismo castillo, su entrada y bajada a la Aduana, la playa intermedia del Muelle a San Pedro, y parte de La Marina por el lado interior de la Alameda, no son aparentes los cañoncillos de 1”, 2” y 3” que existen en los almacenes que por su corta longitud y dimensiones de sus cureñas no son adaptables a dichas troneras en que vendrían bien cañones del calibre de a 6” a 8” si los tuviéramos." (22)

          El miércoles día 5 de julio D. Luis Marqueli remite un oficio al General Gutiérrez en el que le dice:

               “En virtud del oficio que S. E. se dignó pasarme con fecha 2 del corriente acompañado de la copia de otro del Castellano de San Cristóbal, he reconocido las troneras que se citan, y hallo que son adecuadas 2 de ellas, y muy útiles en la ocasión, para un par de cañones, siendo estos del calibre de a 12” o de a 10” a lo menos y por tanto superfluos los de a 3” y de a 2” que se proponen."(23)

          El jueves día 6 de julio el  General Gutiérrez remite oficio al Gobernador del Castillo de San Cristóbal, D. José Monteverde, diciéndole:

               “Incluyo a V. S. las adjuntas copias de los informes que me han pasado los Comandantes de Artillería e Ingenieros, acerca de la colocación de cañones en la explanada del castillo, para que se sirvan de contestación a lo que sobre el particular me ha expuesto V. S. con fecha día 3 del  corriente." (24)

          Incluso un mes más tarde de la Gesta, el 26 de agosto D. José Monteverde, remite un oficio al General Gutiérrez en el que le recuerda:

               “Habiendo colocado un cañón en la tronera que hice abrir la noche del 24 de julio en el baluarte de la izquierda cuya posición le reputó de mucha importancia por flanquear la playa desde el Muelle a San Pedro, resulta el vacío de la tronera que ocupaba este cañón; lo que hago presente a V. E. por si tuviese a  bien mandarlo llenar con otro de grueso calibre, respecto a ser de 10 o 12 , la mayor parte de los montados…" (25)

          El 28 de agosto el General Gutiérrez dirige un oficio a D. Marcelo Estranio diciéndole:

               “… disponga V. S. que el cañón colocado en la recién abierta tronera del Baluarte de la Izquierda se reemplace desde luego con otro del calibre de a 24”…”

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El Puerto de Santa Cruz visto desde el Castillo de  San Cristóbal. Foto de finales del siglo XIX.

          Veamos que nos dicen las Relaciones de la época sobre el desembarco de los ingleses en la madrugada del 25 de julio.

          Por el Diario de a bordo del capitán Miller, sabemos que:

               “Era una noche estrellada, pero no una noche clara, con poco viento y una marea que se hizo considerable al acercarnos a tierra. Al estar los botes muy pesadamente cargados, y habiendo una corriente adversa, tardamos en acercarnos y fuimos descubiertos a media milla completa antes de desembarcar. Sonó la campana de alarma y los hornillos funcionando en algunas baterías, etc. etc.

               Era tan oscuro cerca de la orilla que, sin acercarte mucho a los objetos, no podías descubrirlos con ninguna precisión, por lo que los botes pasaron el muelle, pero el Capitán Bowen, yendo próximo con su bote, descubrió el muelle.

               El Almirante entonces ordenó soltarse a los botes, y avanzar cuando sería la una y media de la mañana, y aquí acaba mi conocimiento personal de los botes en general.”

          Por el Diario de a bordo del Theseus, escrito por el propio Nelson, sabemos que:

               “Debido a la oscuridad de la noche no encontré inmediatamente el muelle, el punto señalado para el desembarco (26).

                La noche era tan excesivamente obscura que sólo yo, los Capitanes Thompson, Fremantle y Bowen, con 4 o 5 botes del total, encontramos el muelle, que fue instantáneamente asaltado y tomado, aunque defendido aparentemente por 400 ó 500 hombres, y los cañones, 6 de 24 libras, clavados, pero era tal el fuego de fusilería y la metralla  que se mantenía desde la ciudadela y las casas sobre la cabeza del muelle que no pudimos avanzar y casi todos fuimos heridos o muertos (27)”

          Aquí Nelson sólo dice que encontramos el Muelle pero no que desembarcaron en él.

          Pero las Relaciones de Oliver Davis, la de Tolosa y la Carta a su primo de Forstall son más esclarecedoras y las que mejor detallan el desembarco.

               “El bote de Nelson encalló en la playa de Branciforte y que al intentar desembarcar éste fue herido en el codo por una bala de mosquetón (28).”

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Grabado antiguo de la Arcada de Branciforte y su playa con lanchas varadas


          Veamos la narración del marinero Oliver Davis (29), que nos dice:

               “El almirante pretendía que desembarcásemos en la cabeza del muelle, donde el enemigo tenía cerca de 20 cañones para recibirnos.  Sin embargo, el almirante, los capitanes Thompson, Bowen, y Fremantle desembarcaron en la cabeza del muelle. Los capitanes Troubridge, Hood, Miller y Waller tomaron tierra en el cuartel de la guardia a espaldas del castillo principal, donde el enemigo había colocado piezas de campaña y bastante fusilería.

                 A la una y media de la mañana del 25 el enemigo comenzó a abrir fuego sobre nuestros botes desde todos los rincones mientras estábamos desembarcando, pero la providencia nos protegió ya que no tuvimos sino unos pocos hombres muertos y heridos, a pesar de que era enorme nuestra desventaja al desembarcar, teniendo en cuenta el oleaje, que hacía que volcasen nuestros botes, y la mitad de nosotros casi perece ahogada; todas nuestras municiones se mojaron y se estropeó totalmente.

                La totalidad de los compañeros que desembarcó o intentó desembarcar en el lugar acordado cercano al este del muelle, incluso los que forzaron la entrada hacia la población, fueron muertos, rechazados, heridos o apresados.

                De todo ello he hablado por conocimiento propio, lo que he sabido es que el capitán Bowen desembarcó el primero con la tripulación de su bote, en la playa, entre botes que estaban varados en ella, y avanzó hacia el muelle; que Fremantle, con sus barqueros, saltó desde el bote del almirante y siguió a Bowen; que el Almirante había alcanzado la mitad del bote y estaba sacando su espada para saltar a tierra cuando una bala de mosquete le destrozó el hueso de su brazo derecho, y el bote en el cual estaba el teniente Nesbitt (su hijastro) tuvo mucha dificultad en ser reflotado de nuevo; le llevaron a bordo del Theseus donde le fue realizada una rápida amputación.

                Inmediatamente después de él fue herido Fremantle en el brazo, y Thompson, recién desembarcado, hizo que su bote lo transportarse y en su trayecto hizo un buen servicio, salvando al teniente Davis y mucha gente del cúter Fox, que había sido hundido por un disparo de un cañón de 24 libras que le atravesó ambos costados bajo el nivel de flotación.

                Bowen, mientras tanto, pasó al muelle, expulsó a los españoles de sus cañones, los clavó y pretendiendo avanzar hacia la población estaba haciendo a sus hombres recargar, animándoles a seguirle, y forzar su entrada hacia ella; de hecho, pasaron la ciudadela, pero fue entonces cuando una descarga de metralla finalizó su gloriosa carrera, y con él cayó en un cerrado grupo su primer teniente (Mr. Thorpe) y 6 hombres escogidos, y un séptimo quedó muy gravemente herido.

                El capitán Thompson, poco después de que hirieran mortalmente a su Teniente de Marines al lado suyo, fue igualmente él mismo herido en su brazo izquierdo, y se retiró en un pequeño bote; también tomaron tierra el timonel del Almirante y varios hombres del Theseus y de la Seahorse.

                El teniente Wetherhead, del Theseus, un joven muy valiente, que había desembarcado desde la yola que, de acuerdo con las órdenes generales, inmediatamente había partido hacia alta mar con su tripulación, fue rechazado en uno o dos intentos para forzar la entrada a la población, y encontrando completamente vano esto, ordenó a la gente abandonada en la playa que botara al mar varios de los botes españoles, algunos de los cuales volcaron sucesivamente por tener demasiada gente en su interior, y mientras estaba en el acto de botar otra embarcación, recibió una herida mortal en sus entrañas, y fue hecho prisionero junto al resto de hombres que permanecían en la playa.

                Algunos botes, siento decirlo, no llegaron a desembarcar ni un solo  hombre, habiéndose retirado cuando desembarcaron, y al hacer un segundo intento tras el amanecer, encontraron el fuego tan activo que decidieron regresar a sus barcos, llevando con ellos, además de los marineros, unos 100 marines que al menos debían tener con ellos...”

          Y según Álvarez Rixo sabemos que:

               “Cuando los centinelas que estaban hacia el ultimo extremo del Martillo del Muelle gritaron ¡Lanchas! ¡Lanchas enemigas! fórmase la Compañía, y empiézase a oír el lenguaje de los ingleses que atracaban en el Muelle.

                Y cuando el Sargento Domingo Herrera observa que su capitán no mandaba hacer fuego, paso a preguntarle que ¿a qué esperaba? Pero no estaba el Capitán  D. Fernando Molina Quesada, y no había ningún otro Oficial, y por lo tanto el Sargento Herrera se vio obligado a tomar el mando, y lo ejecutó, haciendo fuego, y se vino retirando e impidiendo el progreso de los enemigos, quienes poco o nada adelantaron porque sobrevino el fuego del Castillo contiguo de San Cristóbal  (30).”

          Según nos cuenta D. Pedro Forstall, en la Carta a su primo que Patricio Forstall lo vio desde el balcón de la casa de D. Pedro en Calle de La Marina, ya que D. Pedro hacía de Cabo de la Ronda 1ª en esos momentos.

               “Uno de los grupos de 9 lanchas a su vez se dispersan y al muelle solo llega una lancha inglesa,  la cual tuvo un encuentro cuerpo a cuerpo con los defensores, los cuales se defendieron hasta con piedras por no haber armamento para todos.

                A breve tiempo se vieron 8 a 10 lanchas casi atracando a la playa debajo de la muralla, a cuya vista rompieron los milicianos el fuego de fusileria. Mas no siendo contestado por los agresores se suspendió, y como no se viesen enemigos ningunos, los creyeron ahogados todos o destrozados.”

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Foto de finales del siglo XIX del Boquete de entrada del muelle


          La Relación de Francisco Tolosa nos dice que:

               “Un cañonazo de la Batería de San Pedro, atravesó por una pierna a un oficial ingles, que luego acabo su vida en el agua, según testifica un artillero veterano que se hallaba guarecido del riesgo en la caseta de resguardo de dicho muelle. (31)

                Aquí perdimos 3 milicianos y dos paisanos de nuestros violentos, y fue herido gravemente el Subteniente D. Simón Lara, agregado de las milicias al Batallón, y el Subteniente de Milicias del Regimiento de La Laguna D. Dionisio Navarrete, (se refiere a Navarro), levemente.

               A poco tiempo 5 de las lanchas con tropa, viraron por la derecha del Castillo de San Cristóbal y se vinieron con las 21, entre ellas la Goleta o barquillo de la Primera Tierra Canaria que habían tomado los enemigos,  que estaban mas abajo, mientras que 3 lanchas llegaron a la playa de la Alameda  a medio tiro de fusil y en una de ellas iba el vicealmirante Nelson  y  a la cabeza de una de ellas iba su ayudante Bowen que puso pie en tierra firme y mando y les dijo a los suyos ¡mis amigos avancen!

                Pero un disparo de un cañón, (que la tradición dice que fue El Tigre), situado en la tronera abierta en la noche del 23 de julio por el propio teniente Francisco Grandi Giraud que lo disparaba en ese momento desde el baluarte de Santo Domingo, única pieza  de artillería que batía aquella zona, hace estragos en la lancha de Nelson al mismo tiempo que los disparos de la fusilería  que desde las casas y muros hacían sobre ellos y las otras tres lanchas, hiriendo a Nelson en su brazo derecho y que le hizo caer, pero al tiempo que caía sujetando en su mano izquierda la espada que justamente acababa de desenvainar, con la determinación de no separarse de ella mientras viviese, ya que esta había pertenecido a su tío el Capitán Suckling y para el era una gran reliquia, antes de que este saltara a la playa, y a  Thompsom Comandante del Leander.”

          Mientras, Nelson era recogido por su hijastro Josiah Nisbet, que lo puso en el fondo del bote y se quitó su pañuelo que llevaba en el cuello haciéndole un torniquete en el brazo. Uno de sus remeros, de nombre Lowel, se quitó la camisa y partiéndola en trozos hizo unas vendas para curar la herida. Se mandó poner a flote el bote, el cual estaba encallado con la quilla en la arena, reunieron a 5 marineros con cuya ayuda lograron reflotarlo.

          Otros autores dicen que tuvieron que reembarcarse en dos barquillos de pescar nuestros que habían en dicha Playa y los echaron al agua por haberles imposibilitado sus lanchas la metralla, ahogándose algunos con tan precipitadas gestiones, y fueron remando bajo las bocas de fuego de los cañones y de la muralla en la obscuridad de la noche para llevarlo al buque insignia Theseus.

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NOTAS

1. Construida en 1785 y desguazada en 1830.
2. Biblioteca Pública Municipal de Santa Cruz de Tenerife (en adelante BPMSCT). Fondo Documental Antiguo, Cja MS-257, Algunos Episodios referentes a  la  Invasión de Santa Cruz por los Ingleses la noche del 24 de julio de 1797, Oídos, leídos y reunidos,  por J. A. Álvarez Rixo.
3. Gentileza de D. Daniel García Pulido. Diario del Capitán Ralph Willet Miller. Colección Particular. Kirstie-Buckland. Monmouth. Inglaterra.
4. BPMSCT. Fondo Documental Antiguo. Caja MS-257.
5. Vida de Nelson. Southey´s. Editado por Kenneth Fenwick. The Foli Society London 1956.
6. Se refiere al malayo. Nota del autor.
7. Revista Gente Nueva. Núm. 38. Año I. Imprenta de Félix S. Molowny. Año 1900. Sta. Cruz Tfe.
8. Ontoria Oquillas, P., Cola Benítez,L. y García Pulido, D. Fuentes Documentales del 25 de Julio de 1797 (en adelante F.D.) Relación de Juan Guinther, pág.105.
9. F.D. Diario de Betsy Fremantle, pág. 339.
10. Diario del Capitán del Theseus, Ralph Willett Miller. Colección Particular. Kirstie-Buckland. Monmouth. Inglaterra.
11. El Cónsul de Francia en Tenerife en aquel año de 1797 era Mr. Clerget. Nota del autor.
12. F.D. Diario de Betsy Fremantle.
13. Construida en 1762 y desguazada en 1899.
14. Public Record Office, en Kew (Londres). ADM 1/396. Datos suministrados por D. Daniel García Pulido.
15. F.D. Relación de  Juan Guinther, pág. 110.
16. Se refiere al Cónsul Francés Mr. Clerget. Nota del autor.
17. F.D.  Carta de MacPherson, pág. 349.
18. Dicha Balandra era Inglesa. Nota del autor.
19. Se refiere al 18 de octubre de 1791. Nota del autor.
20. Capítulo 1º de Viaje en la  búsqueda de la Peyrousse. Autor C. Labillardiére. París. Año 1792. Se refiere a las enfermedades venéreas que contraían los marineros con las prostitutas del puerto de Santa Cruz. Nota del autor.
21. BPMSCT. Fondo Documental Antiguo. Caja  63-I. Refª. 63-2/4.
22. Idem. 
23. Idem. 
24. Idem. 
25. Idem. 
26. F.D. Informe del Capitán Troubridge a Nelson.
27. F.D. Diario del HMS Theseus por Horacio Nelson,
28. El informe del cirujano que amputó a Nelson su brazo derecho corrobora que la herida es debida por sección en el codo producida por bala de mosquetón.
29. Oliver Davis fue sirviente personal del capitán del Theseus, Ralph Willer Miller. Biblioteca National Maritime Museum, de Greenwich.Londres.WAL/21 b. Información de D. Daniel García Pulido.
30. Algunos Episodios referentes a la Invasión de Santa Cruz por los Ingleses, en la noche del 24 de Julio de 1797. Cosas Oídas, leídas y reunidas por. J.A. Álvarez Rixo.
31. F.D. Relación de Francisco Tolosa.