San Andrés y su héroe Vicente Talavera

Por Juan Carlos Cardell Cristellys  (Publicado en El Día / La Prensa el 21 de abril de 2001 e incluído en el libro La Palma, francesa y otros artículos sobre el 25 de Julio).

 

          Poco se ha escrito sobre los antecedentes y la historia de San Andrés por lo cual he intentado hacer un breve y documentado artículo.

          Sabemos que antes de la llegada de los conquistadores todas las tierras de Anaga, incluido lo que hoy llamamos Valle de San Andrés, pertenecían al Menceyato de Anaga. El último Mencey de Anaga fué el que, tras recibir el bautismo una vez terminada la conquista, se llamó D. Fernando de Anaga. (Nota 1)

          Después de terminada la conquista, la toponimia del antiguo reino de Anaga ha sido profundamente modificada por los usos españoles, y muchos de los nombres guanches se han perdido. En un documento del año 1528 se aclara que San Andrés:

               “ ... de antes se le solía nombrar el Valle de las Higueras y de Abicore e Ibaute.”(2)

          También se le ha nominado bajo varios nombres:

               “Abicor o Abycora (3), Valle de Ybaute (4), Valle de los Sauces, Valle de Salazar.”

          El asentamiento en San Andrés, está muy ligado a los primeros años de la Conquista de Tenerife y a los primeros acompañantes de los conquistadores, pues existen documentos que así lo testifican. Sabemos que el 22 de marzo de 1497, le firmaba el Adelantado Alonso de Lugo el albala que le aseguraba la propiedad de toda la tierra de Anaga, a Mateo Viñas (5), que fue uno de los primeros capitalistas de la empresa de Lugo y fué también uno de los primeros en cobrar:

               “Desde la primera sierra que está del cabo de la torre  (6) hasta el Valle de la Higuera.”

          Todavía en 1508 pertenecía dicho Valle a Mateo Viñas, pero como éste no lo cultivó ni puso cañaverales, el Adelantado con el acuerdo de Mateo Viñas y con la condición de poner ingenio de bestias, volvió a dar el Valle de San Andrés a Francisco Oñate, criado del Comendador Mayor de León, D. Gutierre de Cárdenas:

               “con toda la tierra e agua que pudiereis aprovechar con el agua del Valle.”

          También fracasó con Oñate, y el Adelantado la pasó con igual resultado a Blasino de Inglasco o Blasino Romano. Años más tarde pasó a Jerónimo de Valdés y Andrés Suárez Gallinato, que eran sobrinos de la primera mujer del  Adelantado, al recibir éstos una Data en la que se dice:

               “un Valle que se llama de los Sauces, en el Reino de Anaga, y otro valle que es en el mismo Reino, que se llama  Ybaute, el cual confina con otro que tiene Lope de Salazar, que se llama de las Higueras.”

          El valle fue poblado por Mateo Viña y los sobrinos del Adelantado, y  más tarde por los Párraga y los Salazar. Nos encontramos que entonces el Valle de San Andrés estaba en manos de tres familias: la de los sobrinos del Adelantado, la de Fernando Párraga y la de Lope de Salazar (El Viejo).

          De estos dos últimos sabemos que Fernando Párraga  fué el escribano público de Fuerteventura, y que actuó como notario el 21 de julio de 1464, en las "paces del Bufadero" cuando Diego García de Herrera,  marido de Doña Inés Peraza, señora de las Islas, toma posesión delante de la presencia de 9 Menceyes de la Isla y se adentraron unas dos leguas. Es decir unos 30 años antes de la conquista de la isla de Tenerife por el Adelantado Alonso de Lugo, pero Párraga no vivió lo suficiente  para  ver la conquista de Lugo. Su viuda Constanza Mexía, llegó a Tenerife en 1502 y recibió una Data para sí y sus hijos Diego y Mateo y para su hermano Gonzalo Mexía. (7)

          En cuanto a Lope de Salazar el Viejo, sabemos que había intervenido en los tratos pacíficos entre españoles y guanches en 1492.  Fue unos de los que ayudó a la conquista de Tenerife, probablemente por haber servido con su navío en los transportes. Muere en 1520, deja la propiedad a sus hijos Luis y Diego y a su propio hermano Sancho de Salazar.


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Foto de finales del siglo XIX del Valle de San Andrés 

 

          Nos encontramos que el 25 de abril de 1517 existe una  Data a  nombre de Diego de Salazar (8), en la que se habla de:

               “un barranquillo que sale de las cuevas de la morada del rey (mencey), que se dice Binanca.”

          Por política matrimonial entre los Párraga y los Salazar hicieron comunes sus intereses del Valle de San Andrés. Los herederos de Gonzalo Mexía y los de Constanza Mexía se repartieron por mitades las tierras de la data; pero hubo desavenencias, con arbitraje y nuevo repartimiento en 1593.

          Desde los primero años de la conquista tuvo gran importancia el Valle de los Sauces (San Andrés) por sus viñedos, pues a principios de los años de 1500 se dice que habían plantado más de 20.000 sarmientos (9). Ya en el año 1600, el diezmo de los parrales del Valle de Salazar, junto con el de las uvas de la Plaza de Santa Cruz, alcanzaba la cifra de 500 reales. (10)

          El Cronista D. Juan Núñez de la Peña, publicó la relación de los distintos lugares de que se componía la Isla de Tenerife (11). He aquí  la distribución de las viñas que hacía en los mismos:

               “Valle de Salazar: tiene viñas; Taganana: en este lugar hay muchas viñas de Malvasía y Vidueños…” (12)

          El Valle de Salazar tuvo ermita propia, desde mediados del siglo XVI, o quizá antes, porque ya en el año de 1520 se llamaba Nuestra Señora de Salazar. (13)

          Y en el año de 1562  aparece como Valle de San Andrés, lo cual indica que ya poseía entonces el altar y el culto que le dieron su nombre moderno. Hacia 1619 tenemos constancia de la celebración de un bautizo en la ermita  de San Andrés en el Valle de Salazar. (14)

          Por las crónicas sabemos que en 1651 la imagen de San Andrés fué llevada en procesión desde el Valle de Salazar a La Laguna, con motivo de la sequía de aquel año. Y que entre los años de 1660 a 1670 la ermita debido a su mal estado se reconstruyó.

          Hacia el 16 de febrero de 1717  la iglesia fué erigida a ayuda de parroquia por el Obispo Juan  Francisco Guillén. (15). Y años más tarde a petición de los vecinos fue elevada al rango de parroquia el 13 de febrero de 1747 siendo obispo el citado Guillén.

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Foto de finales del siglo XIX de San Andrés

 

           Sabemos que San Andrés, tuvo desde el principio Alcalde pedáneo propio; del primero que tenemos noticias es hacia el año de 1540 en que el alcalde (16) fue Fernando Párraga, casado con Isabel de Salazar, hija de Sancho de Salazar y de Beatriz de Párraga. Y que en 1574 su  alcalde era  Andrés García (17), que fué acusado de tratos con herejes franceses. En cuanto a su población, ya en el año 1768  San Andrés tenía 429 habitantes. Y en 1779  contaba con 77 casas. En 1797, año del ataque de Nelson, su alcalde era D. Salvador Perera.

          Tuvo ayuntamiento propio durante el periodo constitucional de 1813 hasta la llegada del Rey Fernando VII, y volvió a tener ayuntamiento con cada llegada del liberalismo al poder. Hacia el año de 1848 pidió espontáneamente su agregación a Santa Cruz, por no disponer de recursos propios para sus gastos administrativos (18). Y  el 16 de enero de 1850, se realiza el acto de agregación al  Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

          En cuanto a su Torre o Castillo sabemos que debido al ataque  de Blake, en el año de 1657 al Lugar y Puerto de Santa Cruz, se pensó en ampliar la cortina de fortificaciones más allá del Castillo de Paso Alto. El Castillo de San Andrés fue construido en forma de Torre, por  el Ingeniero de S. M., D. Miguel Tiburcio, por orden, en el año de 1706, del Comandante General de la Plaza de Santa Cruz de Tenerife D. Agustín Robles.

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Dibujo de la Torre de San Andrés

 

          A lo largo de los años la Torre sufrió la acción de los elementos pues ya antes de 1740, fue dañada por un aluvión del barranco y  posteriormente reparada, y hacia el año de 1769, sufrió otro aluvión que dañó gravemente su estructura. En 1778 es reconstruida en forma de Torre por el Ingeniero D. Alfonso Ochando, de forma muy parecida a la Torre de Gando en Gran Canaria. Y es así tal como se encontraba cuando el  ataque de la escuadra inglesa de Nelson al Lugar y Puerto de Santa Cruz de Tenerife.

          En 1878 sufre de nuevo otro nuevo aluvión del barranco, que la medio destruye, por lo que su desartillado fue ordenado por R. O. del 24 de Mayo de 1878. Y el 28 de octubre de 1898,  otro aluvión termina de derrumbarla, tal como ha quedado hasta nuestros días. Es en el año de 1924, cuando el Ejército la declara inservible para el servicio. Y el 15 de enero del año de 1926 se la entregan al  Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife (19).

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Foto de finales del siglo XIX de la Torre de San Andrés

 

          Veamos que sucedía en San Andrés pocos meses antes del Ataque de la Escuadra Inglesa de Nelson al Lugar y Puerto de Santa Cruz y que pasaba en la Torre y a las personas que estaban ligadas a ella.

           El 13 de abril de 1797, el castellano de la Torre de San Andrés, D. Salvador Agustín de Vera, manda un oficio al Comandante General D. Antonio Gutiérrez diciéndole: 

               “Exmo.  Sr. :

                El Destacamento de este Castillo se me ha quejado, están sin comer, por no hallar que comprar para el rancho, sólo hay leche a vender en este Pueblo, pero aunque ocurrieron a los vendedores o dueños de ella, éstos les han dicho que la tienen encargada los vecinos y aunque yo ocurrí a los diputados para que se les proveyera, advirtiéndoles que eran primero la tropa, pues se hallan empleados en servicio y no pueden hacerlo sin comer; éstos no resolvieron, y sólo dijeron que ellos como hombres de campo no tienen instrucción; yo les reconvine que resolvieran, pues no era razón estuviera el Destacamento sin comer, al tiempo que llegaron algunos vecinos y dijeron que primero es la vecindad que la tropa con grandes voces y porfías, y sin embargo que yo les advertí ocurrir a Vxa. respondían, no tenía que ver en el asunto.

                Exponen los de la leche que de venderla ha de ser a más subido precio que en este pueblo se ha vendido hasta hoy.

                Siempre se ha estado ofreciendo de estas en este Valle con la tropa; en todos los frutos que aquí se venden pero no como ahora, por lo que me veo en precisión de ocurrir a Vxa. A fin de que provea en vista de lo expuesto, pues de lo contrario perece el Destacamento.” (20)

          Conocemos por la Revista Militar realizada el 5 de julio de 1797 al Batallón de Infantería de Canarias en la Plaza, ante D. Pedro Cathalan y Herrera, Veedor de la Gente de Guerra y del  Comandante de Batallón, lo que el Teniente Coronel D. Juan Guinther, nos dice:

               “El sargento 1º Ildefonso Pérez (21) se encuentra en San Andrés.”

          El  9 de julio de 1797, la Relación de Domingo Vicente Marrero nos dice:

               “Se avistaron las dos mismas fragatas que habían estado aquí con el parlamento, (se refiere a cuando se hizo el canje de los prisioneros de la corbeta La Mutine), y un barco pequeño que a toda fuerza de vela, huía a tomar refugio del Castillo de San Andrés trayendo una lancha que lo remolcaba, por ser mucha la calma, ya que estaba metido bajo de la artillería del castillo, comenzó una de las fragatas a tirarles cañonazos hasta el número de 7, a lo que le correspondió el castillo pero sin alcanzarla.

                Luego una de las fragatas echó dos lanchas y aunque el castillo disparó con metralla un cañonazo, no temieron y se sacaron el barco que era el de Antonio Miguel, mandado por el Tío Frías que venía de Fuerteventura con más de 150 pasajeros y 800 fanegas de trigo de cebada y ganado.

                Se fueron acercando a nuestro Puerto, las fragatas con el barco, el que traía su bandera española e inglesa.

                Cerca de las oraciones, se retiraron las fragatas dejando el barco, el que con la mucha calma no podía entrar, fue una lancha a fuerza por que como veían que el Capitán del Puerto no quería ir por temerse de algún engaño, no querían los demás exponerse, por lo que fue preso en el cepo Pablo Cifra, pues decía que sólo yendo el Capitán de Mar iría él.

                A las 9 de la noche ni se veía el barco, ni aparecía la lancha con lo que todos acabaron de creer había sido engaño. Pero a las 10 vinieron en tierra con el contramaestre que trajo un papel del comandante inglés en que le daba la presa con toda la cargazón, pero esto no le sirvió por que aún no habían pasado las 24 horas de ellos haber tenido la presa para que fuera buena.”(22)

          En el día del  21 de julio, el castellano del Castillo de San Andrés, D. Salvador Agustín de Vera, manda un parte al S. E. el General Gutiérrez, en el que le dice:

                “...haberse  estrellado los 2 ejes de los cañones de a 24, y no hay aquí ninguno útil para lo que envío 4 artilleros para que traigan con brevedad dichos ejes.” (23)

          Al día siguiente en la madrugada del 22 de julio, poco antes del amanecer, el capitán Ralph Willett Miller (24) del navío Theseus de la escuadra inglesa, en su Diario de a bordo nos  dice:

                “Pasamos a remolque en nuestro rumbo tan cerca de la costa que fui saludado desde una torre circular a unas tres millas a barlovento de la Batería que pretendíamos atacar. Devolví la respuesta que los botes españoles daban a sus barcos cuando pasaban a su lado por la noche, y a muchas preguntas no contestamos.

                Ellos, muy amablemente, no abrieron fuego, y el día amaneció poco después y tuve la suprema satisfacción de hallarme incluido entre la línea delantera de los botes situada mucho más cerca de la costa, habiendo sólo dos pequeños botes de reconocimiento entre nosotros, en los cuales se hallaban los capitanes Trowbridge, Hood, Bowen y Waller, y el capitán Oldfield de los marines, quien, bajo las órdenes del capitán Trowbridge, comandaba a los marines.”

          El Teniente de Artillería D. José Feo de Armas, manda un parte a su Comandante, en el que le dice (25):

               “Mi Comandante. He llegado al puesto destinado con la artillería de campaña y veo que ésta es excelente para el puesto pero nos falta gente para su manejo pues la tropa que está a cargo del comandante de la columna es tan poca que si no se aumenta nos exponemos a perder la acción…….(ilegible)... determinó diera el alcalde la que fuese necesaria. Tome V. S. la providencia que guste.”

          En ese día, cuando los ingleses realizaron el primer ataque por las playas del Bufadero, se hallaba de tránsito en esta isla de Tenerife el capitán de Infantería y Gobernador del Castillo de San Francisco del Risco en la Isla de Canaria D. Bartolomé Miranda. Y éste le pidió destino al General D. Antonio Gutiérrez, el cual le destinó como Comandante de la Fortaleza de San Andrés (26), mandando ese mismo día una orden al Gobernador de la Torre de San Andrés D. Salvador de Vera en la que le dice:

               “Pasa a encargarse del mando de ese castillo y puestos dependientes de él, el capitán de Infantería D. Bartolomé de Miranda; lo que aviso a Vm. para su noticia y a fin de que  lo dé a reconocer por tal Comandante Militar, obedeciéndole en cuanto mandase concerniente al Real Servicio y defensa de ese Puesto.” (27 y 28)

          El subteniente D. Salvador Agustín de Vera, se encontraba ese día en La Laguna, haciendo el remate de los diezmos de Mosto, y tuvo que bajar a la defensa de la Fortaleza de San Andrés.

          El 23 de julio, el castellano de la Torre de San Andrés, manda un oficio al Comandante General D. Antonio Gutiérrez, diciéndole:

               “Castillo de San Andrés. El castellano de él da parte al Exmo. Sr. Gobernador y Comandante General de hallarse toda la gente en este castillo, ha tiempo de 26 horas, los que en virtud de dicha sujeción los tengo sin comer y precisa el darles el sustento. Y en virtud de no poderse conducir de ese puerto provisión, podré yo con orden suministrar de pan y vino; participo a Vxa.” (29)

          El Comandante General D. Antonio Gutiérrez accede a la demanda.

          Ese mismo día el Marqués de la Fuente de las Palmas, manda un escrito al General Gutiérrez, en el que dice:

               “Dos soldados del batallón de Canarias que bajaron al Barranco de Valle Seco se han encontrado los papeles que incluyo a V. E. y 5 saquetes de metralla del calibre de a 4 que he entregado al oficial Comandante de esta Artillería.

                Últimamente se han visto en la playa por donde desembarcaron los enemigos, a veinte y pico hombres que juzgamos sean ingleses por lo extraño de la ropa, pero se advierte se hallan sin armas y que se dirigen al Valle de San Andrés.” (30)

          En ese día el alcalde de San Andrés D. Salvador Perera, manda un comunicado al Cabildo en el que le dice:

               “El alcalde Real del Lugar de San Andrés responde al Señor Corregidor y Capitán de Guerra en esta Isla y La Palma por S. M. que tengo toda la gente de mi jurisdicción sobre las armas hace tiempo; son 26 hombres a quienes precisa proveerlos de sustento.

                Con orden de Vd. puedo suministrar a esa gente con pan y vino, pues me parece difícil conducir manutención. Espero órdenes.” (31)

          Era el día 24 de Julio cuando el comandante de la Batería del Valle de San Andrés, D. José Feo Armas y Bethencourt, manda un oficio al coronel D. Marcelo Estranio, en el que le dice:

                “Acabo de llegar a esa batería de San Andrés y habiendo examinado muy por menor el estado de ésta, me encuentro con 4 cañones montados, 2 de ellos de a 24 inútiles por habérseles roto los eje de las cureñas estribando el uno sobre un banco y varias cuñas, y el otro próximo a caerse; los otros 2 de a 16, el uno rendido su eje que al próximo tiro quedará en tierra, y el otro útil.

                También hay 4 de a 22 útiles pero desmontados en la misma explanada los que se pueden montar mandándome cureñas y cabria con lo demás necesario para ello. La batería baja está sin explanada y llena de arena, sólo se podía poner uno por tener algún empedrado que supliría por explanada bien que era necesario bajar un cañón del castillo.

                Yo quisiera desempeñar mi comisión en cualesquiera destino con todo el honor posible y amor al servicio del rey, pero en esta ocasión si no se nos provee de lo necesario no podré responder de la artillería, siéndome bastante doloroso.

                Remito a V. S. esa linterna para que se componga si hay arbitrio para ello si no me mande otra. Por lo que respecta a artilleros y municiones tengo de sobra.” (32)

          El General  Gutiérrez, manda un oficio  al capitán D. Bartolomé Miranda, en el que le dice:

                “Ya me han remitido 2 ejes para los cañones de a 24” que tiene Vm. en ese fuerte; y el dador lleva 100 piedras de chispa, que es lo que por ahora se puede cambiar, con lo que contesto a lo que me dice Vm. con fecha de este día.” (33)

          Serían las 4 de la tarde cuando:

               “Uno de los navíos que quedó inmediato a San Andrés le hicieron fuego de aquél castillo que comandaba D. Bartolomé Miranda, Castellano del de San Francisco del Risco de canaria, y el teniente de artillería de Milicias D. José Feo, y al segundo tiro tuvo que retirarse el dicho navío… (34)

                Ya en la madrugada del 25 de Julio a eso de las 6 horas de la mañana  el  Comandante, mandó tocar llamada, y las tropas de milicias que estaban en las Alturas bajaron con las que venían del interior de  la isla, y se reunieron en la Plaza de la Pila.

                Entre tanto la escuadra, luego que recogió las lanchas rechazadas del desembarco, intentado en la mañana, se hizo a la vela para retirarse, persuadida probablemente de que toda, su gente hubiera perecido o fuese prisionera al no oír disparos. Al tiempo de hacerse a la vela los navíos que estaban fondeados a una legua y media de la Plaza, y creyendo los del Castillo de Paso Alto y el de San Miguel que hacían aquella maniobra para venirnos a atacar nuevamente y no sabiendo aun que habían los ingleses capitulado, les dirigieron algunos tiros a los navíos que a su salida se dejaron caer sobre aquellos fuertes causándoles algún daño a un navío, por lo que se fueron y obligándoles la calma a aproximarse a la Batería de San Andrés a distancia de tiro de cañón de 12, que todavía no sabían nada de la capitulación al igual que la escuadra.

                A pesar del esfuerzo que hacían los botes de remolque para desatracarse, con cuyo motivo se les hizo fuego al Theseus, quien se vió precisado a defenderse mientras se le incorporó un navío, dos fragatas y la lancha bombardera que formados en línea correspondieron al fuego de la Batería de San Andrés, siendo su capitán D. Bartolomé Miranda y el Subteniente D. Salvador Agustín de Vera, siendo la citada Bombardera (35) enteramente desbaratada su proa por una bala de a 24, por lo cual fué preciso cortar el remolque 3 botes del Theseus para llevarla al costado de éste, como efectivamente se fué a pique en 5 minutos por no haberse vuelto a ver desde el momento que se unió al navío.

                Los cañonazos fueron ciento y fué el fuego tan vivo, desde la batería, que se les reventó un cañón de hierro, que mató  a uno de los artilleros nuestros, Talavera. El navío correspondió con las suyas, que, recogidas en tierra, se hallaron ser del calibre de a 36” y se contaron hasta 12 bombas y una bala dió en el centro de la altura del castillo y no hizo estrago y una bomba junto a la escalera.

                Mandaba este castillo, el Gobernador del Risco de Canaria D. Bartolomé Miranda, y la batería con 4 cañones el teniente de milicias D. José Feo."

          Veamos qué pasó en el castillo de San Andrés, y cómo murió Vicente Talavera, uno de los 24 Héroes de la Gesta, ese día del 25 de Julio. El capitán Miranda, del castillo de San Andrés, manda a S. E. (36) un oficio el cual sería escrito por la tarde de ese día, debido a su contenido, en el que dice:

               “Ayer a las 5 de la tarde se presentaron a este Fuerte, los carpinteros Vicente Talavera y Gregorio Herrera con 4 ejes de a 24, y otros tantos de a 16 los que inmediatamente mandó poner el comandante de esta batería teniendo que colocar a los cañones de a 24 los ejes de a 16 por ser demasiados gruesos y carecer estos carpinteros de compases, y alguna otra pieza de herramienta, durando esta operación hasta que el obscuro les impidió el trabajo quedando uno de a 16 que se compuso hoy.

                Habiéndosenos presentado a tiro el navío comandante y una fragata se le dirigió tan bien la puntería que 2 balas sonaron bien en su costado y una dentro que les causó algún alboroto; según se observó a la segunda se le aseguraron 2 tiros en su costado; y a la bombarda después de habernos tirado con 8 o 10 bombas se le hizo puntería del castillo, y al segundo tiro se le empleó la bala en la proa que le hizo dar media vuelta, obligándole retirarse al costado del navío.

                Con motivo de habérsenos roto el eje de un cañón de a 24 nos vimos precisados a seguir el fuego con el otro que quedaba, el que resultó haberse calentado demasiado; sin embargo de habérsele refrescado con agua a cada tiro, se reventó por el segundo refuerzo junto a los muñones causándonos el estrago de herirnos al carpintero Talavera, peligrosamente y a otros varios que no lo tienen, entre ellos al castellano D. Salvador de Vera todo dimanado Excmo. Sr. de la falta de cureñas, por no haber habido proporción para su conducción pues si la hubiera habido de hubieran montado los otros 4 de a 24, y desmontado los 2 de a 16, podría entonces haberle hecho mucho daño al enemigo y no hubiéramos experimentado el quebranto de los heridos que unos y otros se han portado con el mayor valor que puede acreditar el mejor soldado.

                Ya no nos quedan más que los 2 cañones de a 16, y esos incapaces de resistir muchos tiros, expuesto el fuerte a peligro si el enemigo intenta atacarlo.

                Espero se digne V. Exª. mandar un cirujano con algunas medicinas para el reconocimiento de sus heridas y su curación por que no pueden ir por tierra y menos por mar por el enemigo. Recibimos el parte de V. Exª. para cesar el fuego y esperamos otras en que emplear nuestro amor al servicio dándole a V. Exª. la enhorabuena por la felicidad del combate y vencimiento de la dignísima Plaza y provincia del mando de V. Exª.

                Acaba de expirar el pobre herido de Talavera que nos ha sido sumamente sensible pero confesado por señas, y administrado el Santo Óleo.

                P.D.   Los palos y bombas del cúter que esa Plaza echó a pique ha salido en esta playa y V.E. podrá disponer de ello lo que guste. El dador de ésta lleva a V.E. 2 balas y un casco de bomba que se ha podido recoger, no causaron otro estrago que la de destechar una casa y parte de otra.

                San Andrés 25 de Julio de 1797.”

          Sabemos que el cañón que se reventó era de hierro y que hirió con 5 heridas al castellano del castillo D. Salvador Agustín de Vera. (37)

          Años más tarde en su hoja de servicios, D. Bartolomé Miranda relata como acción a tener en cuenta lo siguiente:

               “ ... Admitiendo la oferta, destinó al exponente al comando de la Fortaleza de San Andrés, justamente la más  avanzada de toda la Línea y la más expuesta, como así lo experimentó en la mañana del citado 25 de Julio en que tanto peligro como constancia y honor, sufrió el no interrumpido fuego de dos navíos de a 74 y el de dos fragatas y una bombarda, cuyas superiores fuerzas con respecto a las suyas consistentes en dos mal montados cañones de a 24 y de dos de a 12, tuvieron que ceder luego que empezaron a experimentar bien a su costa lo acertado del fuego que se les hacía de tierra, teniendo que abandonar todos los cinco la posición que habían granjeado para demoler quizás la pequeña Fortaleza de San Andrés, en la que tuvo un muerto, y cuatro heridos, y permaneció algunos días hasta que se retiró por orden del jefe…” (38)

          También en la hoja de servicios de D. Salvador Agustín de Vera, que luego el 18 de Septiembre de 1812 llegó a ser subteniente de milicias y castellano del Valle y Fortaleza de San Andrés, se nos dice:

               “Pues un buen vasallo del soberano, cuyo mérito acreditó en la pasada guerra con los ingleses donde estuvo expuesto a perder la vida Vera, por haberse reventado un cañón, fué herido y no desamparó su puesto animando a los suyos hasta que rechazó al enemigo que batía el fuerte de su mando.” (39)

          Al haber muerto  Vicente Talavera en San Andrés y tener el pueblo Parroquia, y como el capitán Miranda en su escrito dice que es imposible llevar por tierra a los heridos y lo mismo le sucede el llevarlos por mar por miedo al enemigo y pide que le manden cirujanos con  medicinas, era lógico que hubiese sido enterrado en el cementerio de San Andrés.

          Por ello supuse que en dicha Parroquia, habría datos sobre  dicho entierro. La Parroquia de San Andrés posee Libro de Fallecimientos acaecidos en ese Valle desde  el año de 1747 (40) y en el Libro 2º de Defunciones encontramos lo siguiente (41):

               “En 26 de Julio de 1797 Yo el Mr Fray Domingo Martínez de la Orden de los Predicadores Rector de la Iglesia Parroquial del Sr. de San Andrés Apóstol de este Valle de dicho nombre enterré y sepulté el cadáver de Vicente Talavera, Artillero Miliciano del Real Cuerpo de Artillería de la Plaza de Santa Cruz, quien se halló en el Castillo de este Valle el día antecedente en el combate con los ingleses y al disparar un cañón, que se reventó, fue herido mortalmente.

               No pudo confesarse más que por señas y absuelto se le administró la extrema Unción, falleció la noche del día del combate y por el mal olor que salía del cadáver se le dió sepultura antes de las 24 horas acostumbradas. Ningún  vecino (ilegible),... , y que han venido a este Lugar (ilegible).... dan nombre del mas que de su nombre que es el .... cho, de su patria que es Canaria y de su estado que era el de casado, con su mujer viva en su tierra, de las que  por (ilegible)......, se había separado y vivido en Santa Cruz. Lo mató su valor y aunque Pobre mereció que sacrificando la vida por defender su Patria, se le diese a su cuerpo honores y sepultura. Doy fe.

               Fdo. Fr. Domingo Martínez.”

          Debe estar enterrado en el antiguo cementerio de la calle de las Cruces de dicho pueblo de San Andrés o en el cementerio que existía detrás de la propia Iglesia Parroquial de San Andrés.
Sabemos que S. M. en oficio firmado en San Lorenzo del Escorial, el día 8 de Octubre de 1797 (42), le concede una pensión mensual de 90 reales a su viuda Ángela, con 4 hijos menores de edad que eran pobres de solemnidad.

          Es tiempo de que al héroe Vicente Talavera se le dedique una calle en San Andrés, así como se reconstruya al Castillo o Fortaleza, como recuerdo de su notable acción en la defensa de Santa Cruz Tenerife ante el Invasor y ser uno de los pocos monumentos históricos que nos quedan y que han visto pasar la historia de San Andrés y de Santa Cruz de Tenerife.

                                                                            
 NOTAS

 1. Historia de Santa Cruz de Tenerife. A. Cioranescu. Tomo I, pág. 28
2. Idem.. Tomo I, pág. 112. Nota 141. Revista Historia Canaria. Año 1956, nº 2, pág. 14.
3. Idem. Tomo I, pág. 86.
4. Idem. Tomo I, pág. 112. Nota 140. Los Ibaute (o Baute, Guibaute) se relacionan por los  genealogistas con los menceyes de Daute.
5. Idem. Tomo I, pág. 105.
6. La Torre se trata de las ruinas que quedaron de la que hizo Herrera, que estaba por la desembocadura del Barranco de Tahodio, actualmente por el Club Náutico.
7. Historia de Santa Cruz de Tenerife. A. Cioranescu. Tomo I, pág. 114
8. Idem. Tomo I, pág. 28.
9. Idem. Tomo I, pág. 531.
10. Idem. Tomo I, pág. 531, nota 36. Archivo Histórico Provincial Refª 65/102.
11. Conquista y Antigüedades de las Islas de la Gran Canaria. Madrid 1.676. Libro III, folios 338-344.
12. Malvasía y Falstaff. Los Vinos de Canarias. Andrés de Lorenzo Cáceres. Instituto de Estudios       Canarios. La Laguna de Tenerife. 1941.
13. Historia de Santa Cruz de Tenerife. A. Cioranescu. Tomo I, pág.253, nota 95.
14. Idem. Tomo II, pág. 422, nota 84. Archivo Histórico Provinc. Refª 39/463.
15. Idem. Tomo I, pág.253.
16. Idem. Tomo I, pág. 114, nota 150.
17. Idem. Tomo I, pág. 254, nota 98.
18. Idem. A. Cioranescu. Tomo III, pág. 415.
19. Revista Audrié, nº. 1, enero de 1998, pág. 25. Autores Roque y Zenón. Gráficas Tahíche.
20. Biblioteca Pública Municipal de Santa Cruz de Tenerife. Fondo Documental Antiguo. Caja 62. Refª. 62-2/2.
21. Idem. Caja 53-I. Refª. 53-2/2.
22. Fuentes Documentales del 25 de Julio de 1.797. Relación de Domingo Vicente Marrero. Pág. 139.
23. Lanuza. Documento LX. Pág. 391.
24. Diario del Capitán Ralph Willett Miller. Colección Particular. Kirstie-Buckland. Monmouth. Inglaterra.
25. Lanuza. Documento LXXVI. Pág. 425.
26. Biblioteca Pública Municipal de Santa Cruz de Tenerife. Fondo Documental Antiguo. Caja 71. Refº. 71-2/3.
27. Idem Caja 71. Refº. 71-2/3.
28. Lanuza. Documento. CIII. Pág. 479.
29. Biblioteca Pública Municipal de Santa Cruz de Tenerife. Fondo Documental Antiguo. Caja 62. Refº. 62-2/2.
30. Lanuza. Documento CXI. Pág.497.
31. Idem. Documento CXXVIII. Pág. 531.
32. Idem. Documento CLVII. Pág. 597.
33. Idem. Documento CLVIII. Pág. 599.
34. Fuentes Documentales del 25 de Julio de 1.797. Relación de Domingo Vicente Marrero. Pág. 148.
35. La Bombardera, fue capturada en Cádiz y su nombre era Rayo. Pero en el Diario del Capitán del     Theseus, Ralph Willett Miller, la nombra  La Terror.
36. Lanuza, Documento CLIX, pág. 601.
37. Biblioteca Pública Municipal de Santa Cruz de Tenerife. Fondo Documental Antiguo. Caja 67. Refº. 67-2/2.
38. Idem. Caja 71. Refª. 71-2/3.
39. Idem. Refª 1811.11.29.
40. Con agradecimiento a la colaboración del actual párroco de la Parroquia de San Andrés D. Bernardo Adán Álvarez.
41. Acta encontrada por el autor de este trabajo.
42. Lanuza, Documento CLXVI, pág. 617.

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